Central

Mucha marcha para un punto muerto

Central le metió demasiadas ganas, pero careció de fútbol para imponer condiciones desde el resultado ante un San Pablo al que el 0 a 0 no le desagradó. Al menos no le convirtieron

Viernes 13 de Abril de 2018

Desde la decisión de darle al gol de visitante una importancia mayúscula, los análisis tendieron a ser muchos más medidos. Un grito más o menos, de local o de visitante, puede cambiar cualquier historia. ¿A qué viene este razonamiento? A la dificultad de ponerle un rótulo categórico a lo que fue el punto de Central anoche en el Gigante frente a San Pablo. Fue poco. Al menos de lo que se esperaba. Tendrá dentro de un mes la posibilidad de convertir uno y obligar al rival a redoblar esfuerzos. Lo que sí, este prólogo no puede ni debe alterar en lo más mínimo el análisis fino del nudo de la historia. Porque todo lo que se diga o se escriba sobre estos primeros 90 minutos tienen que dar cuenta, de manera inexorable, que el canalla quedó en deuda en un partido que sin dudas marcó una distancia enorme entre la diagramación y la ejecución. Sin fútbol la cosa es mucho más difícil y a Central le faltó el fuego sagrado que tiene a la pelota como gran compinche y en ese formato de partido la columna del debe se impone a la del haber.

Central vs San Pablo

El cuadro de situación era claro: Central debía marcar el terreno en una serie que siempre pintó pareja. Pero fue lo que no pudo realizar. "Lo importante es ganar, no me detengo tanto en el tema de los goles porque lo que buscamos es tirarle toda la responsabilidad al rival para el partido de vuelta". ¿Qué más agregar sobre el razonamiento que hizo Leo Fernández en la previa? Todo lo que se diga está de más. Ahora, si la idea madre era esa, la deuda indefectiblemente es mayor. Es que lo que se pensó y se buscó, no se logró. Ahí está el trazo rojo.

No fue menor el ímpetu que Central le puso al arranque, cuando con ritmo, vértigo, enjundia y ganas intentó llevarse por delante a un San Pablo que puede tener un presente alicaído y de resultados flacos, pero que de contiendas internacionales la sabe lunga. Y el correr de los minutos fue dejando en claro que con la motivación sola no alcanza, que siempre es necesario abrazar esas ganas con una idea más o menos clara.

Posibilidades no le faltaron al canalla para enfriar la cabeza, pensar, analizar y terminar de entender la forma en la que debía desenvolverse. Porque a este primer paso de la historia entre canallas y paulistas no le puede faltar el detalle, no menor por cierto, de que el tricolor se quedó con un hombre menos a los 35' del primero tiempo (el expulsado fue Rodrigo Caio por un codazo a Marco Ruben). En ese preciso momento a Central le desplegaron una mesa más que apetitosa, con un menú irresistible. Pero fue lo mismo que nada.

Para ser más precisos, en un ida y vuelta en una competencia internacional hay detalles que no pueden pasarse por alto o permitir que se escabullan entre los dedos. Central lo hizo. Y por si hace falta una graficación más sólida, tras la roja del defensor brasileño, el canalla generó sólo dos ocasiones: un remate desde fuera del área de Joel López Pissano en el primer tiempo y un cabezazo de Ruben a las manos del arquero en el complemento. Escaso por donde se lo mire. Después de la roja para Carrizo, donde la cosa fue más pareja aún era imposible pedirle algo más al equipo.

Toda esa inteligencia que le faltó a Central desde el juego para imponer condiciones fue la que tuvo (y muchas veces) San Pablo para manejar no sólo de a ratos el trámite, sino también cuándo el partido se jugaba y cuándo se detenía, justamente para quitarle ritmo a la noche.

Sorteado el primer capítulo, Central tendrá mucho tiempo por delante para programar lo que viene y amalgamar táctica y estrategia en un Morumbí en el que San Pablo cargará con la necesidad (u obligación) de hacer algo que anoche Central no pudo y que tuvo demasiada marcha para lo que fue un punto muerto.

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