Lionel Messi tenía 20 años y todavía no había ganado un Mundial cuando posó con un bebé de seis meses dentro de una bañera. Un patito de goma entre ambos terminó por deshacer la tensión y provocó las sonrisas que quedaron retratadas en un calendario solidario publicado por el diario Sport en 2008.
Durante más de quince años, aquella imagen pasó prácticamente inadvertida. Nadie podía imaginar que el joven futbolista y el bebé volverían a encontrarse casi dos décadas después en una final del Mundial.
Este domingo, Messi y Lamine Yamal serán rivales en el partido decisivo entre Argentina y España. De un lado estará el capitán del vigente campeón y uno de los mejores futbolistas de la historia. Del otro, la gran figura de la nueva generación.
“He crecido un poquito, y Leo también. Ojalá pueda enfrentarme a él en una final, ya que no se pudo en la Finalissima”, había bromeado Yamal recientemente en una entrevista con Dazn.
La fotografía reapareció hace dos años, durante la Eurocopa, cuando el padre del delantero español la publicó en Instagram. Para entonces, Yamal ya era una de las mayores promesas del fútbol europeo y comenzaba a ser señalado como el heredero emocional de Messi en Barcelona.
Messi baña a un pequeño Lamine Yamal de solo cinco meses para una campaña solidaria en el año 2007.
Las comparaciones no tardaron en multiplicarse. Ambos son zurdos, surgieron en el Barcelona, comenzaron a destacarse desde la banda derecha y utilizaron el número 19 en sus primeros pasos. Yamal, además, heredó la camiseta número 10 del Barcelona.
Messi también lo eligió como el mejor jugador de la nueva generación. “Por la edad, por lo que ha hecho hasta ahora y por el futuro que puede llegar a tener, es Lamine. No hay duda, para mí es el mejor”, afirmó meses atrás.
La historia de la imagen comenzó a fines de 2007, cuando Sport preparaba un calendario solidario junto con Unicef. Los padres de Yamal inscribieron a su hijo en un sorteo y el bebé quedó seleccionado. El futbolista elegido para posar con él fue Messi.
La sesión se realizó en el vestuario visitante del Camp Nou. Joan Monfort, autor de la fotografía, recordó que el argentino estaba algo incómodo al sostener al niño, aunque se mostró paciente y profesional. La escena cambió cuando apareció el patito de goma: Messi sonrió, Yamal también y la foto quedó inmortalizada.
Este domingo, aquella imagen dejará de ser solamente una curiosidad. El joven que sostenía al bebé y aquel niño de seis meses se enfrentarán por primera vez, nada menos que en una final del Mundial.