Hace rato que Diego acompaña al equipo argentino. Estuvo en la final del año pasado y le dedicó el triunfo a los que lo acusaban de "yeta". Y ayer, aprovechando su estadía en Argentina apareció por el Parque Sarmiento junto a su novia Rocío Oliva y a su nieto Benjamín Agüero. El 10 se mostró muy cerca de la gente, no sólo desde el espacio físico, sino también intercambiando palabras con los plateístas y permitiéndole a muchos de ellos acercarse para sacarse fotos. Jugó con Benja, se ocupó de mojarle el pelito todo el tiempo para resguardarlo del sol y encendió al público cuando los jugadores más lo necesitaron. Especialmente en el segundo punto, el de Charly Berlocq. Prometió seguir acompañando hoy, con la esperanza de que se revierta el resultado, porque quedan tres puntos por jugar.























