Central

Lovera, una historia hecha novela

La venta del futbolista a Olympiacos tuvo entretelones que pusieron en vilo a los directivos, quienes estuvieron al borde del colapso

Viernes 30 de Agosto de 2019

La venta de Maximiliano Lovera es historia. Pero bien constituye una novela. Con directivos al borde de un ataque de nervios, con empresarios azorados, intermediarios expectantes, acreedores ansiosos y simpatizantes enojados. Una saga con capítulos intensos, en los que las sensaciones fueron mutando y definiendo cada momento. Ilusión, angustia, desesperación, presión, nerviosismo, alivio y alegría fueron caracterizando la trama.

   La necesidad extrema de Central por momentos cegó a los interlocutores. A tal punto que hasta perdieron los husos horarios y ciertas llamadas telefónicas irrumpieron a la madrugada. Y alteraron los buenos modales. Mucha inestabilidad en el recorrido, en todo sentido, hasta llegar a una salida. Aunque sea de emergencia. Pero salida al fin.

   La toma de deuda por parte del club en los últimos meses para asumir los compromisos asumidos implicaron un costo superior por las altas tasas del mercado. Tanto que ya no había margen para nuevos créditos. La demora en el pago salarial fue el síntoma que anticipó la crisis. El plantel y los empleados dieron un alerta con su reclamo. Pero sin dinero ni capacidad de maniobra ya no había espacio para ninguna negociación a manera de respuesta.

   Premios, primas y contratos muy onerosos fueron armando lenta pero progresivamente una bomba financiera.

   Los dirigentes se habían resistido a vender al arquero Jeremías Ledesma y al volante Leonardo Gil porque las ofertas fueron consideradas insuficientes. La ilusión de propuestas superiores dilató la espera. Pero la urgencia llegó. Y con ella Sergio Marchi, el máximo dirigente de Agremiados. El conflicto y su aparición no sólo puso en el radar a Central sino que precipitó los tiempos. “Hay muchos clubes con problemas, pero las de ustedes se hizo visible y deben resolverla rápido”, cuenta un dirigente que les confió el representante de los futbolistas.

   La cúpula canalla salió el lunes con una consigna clara. La que verbalizó un alto dirigente en un contacto con este diario. “Si no vendemos ya, entramos en default y eso sería grave”, pronosticaba en términos económicos. A esa altura ya no había crédito posible. Ni oficial ni informal. Sólo se trataba de vender.

   Muy atrás había quedado la quimera de interesar a Boca Juniors por Lovera. “Nunca hubo nada”, confió el propio jugador. “Ante el pedido de Central nos pusimos en contacto con Angelici y Burdisso pero negaron cualquier interés”, informaba Jorge Balbis, el representante del juvenil.

   Sin dudas que la estrategia canalla de pergeñar la hipótesis de Boca para mediatizar a Lovera tuvo un resultado: un intermediario portugués preguntó por el formoseño para ubicarlo en el fútbol griego. Olympiacos aparecía en el horizonte tan añorado por la comisión directiva auriazul. Y de inmediato algún operador, que pulula por Rosario relacionado a fondos centroamericanos, potenció la posibilidad.

   Los directivos centralistas sabían que el mayor enemigo era el reloj, porque el 31 de agosto asomaba como límite para los dos únicos mercados posibles: el mexicano y el europeo.

   Este miércoles el sondeo derivó en negociación mediante videollamada. La renuencia inicial por parte de Lovera a emigrar por su deseo de continuar en Central elevó la tensión. La que hizo crujir la charla entre la dirigencia y los representantes del jugador. “Nunca sentimos tanta presión, tanta desesperación, porque a Maxi prácticamente lo están obligando a irse”, abundó Balbis, declaración que generó nueva controversia con el presidente Rodolfo Di Pollina.

   Tras la charla que mantuvieron Lovera, su papá y Balbis; surgió la predisposición para avanzar en la formulación del contrato con el club griego. Un alivio recorrió la sede del club. Y todo se disparó con celeridad.

   Ayer al mediodía Lovera, su papá y Raúl Gordillo emprendíeron viaje hacia Grecia. Por la tarde lo hacía el propio Balbis para acompañar al juvenil en sus primeros días en Europa.

   Los términos de la venta seguirán generando controversia desde lo económico y futbolístico. Desde lo financiero es evidente que con lo mucho o poco que recauda por la operación, Central resuelve la emergencia. Aunque esa urgencia tenga causas en el pasado no tan lejano por las malas decisiones futbolísticas. Pero en lo deportivo sólo el tiempo dictaminará la conveniencia del exilio de Lovera. En lo inmediato ya tuvo una señal negativa: el malestar del entrenador Diego Cocca. Algo lógico. Pero no decisivo.

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