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Las cábalas más insólitas de los argentinos en los partidos

En la previa al Mundial, un estudio reveló que los argentinos son los más cabuleros de América Latina. Prácticas insólitas, reuniones, rutinas forzadas y hasta remeras iguales.

Martes 04 de Marzo de 2014

Al fútbol se gana con estrategias, planteos tácticas, ideas y goles. Pero el mundo que rodea al fútbol acepta que las cábalas son fundamentales a la hora de ayudar al equipo y por eso hace todo lo necesario para cumplir con los rituales que supuestamente colaborarán para lograr el ansiado triunfo.
 
Un estudio realizado por la multinacional P&G junto al Instituto Ipsos sobre 1.500 casos para entender los hábitos, comportamientos y creencias de los hinchas argentinos, reveló que en el país uno de cada cuatro hinchas admite practicar “rituales” para ayudar a su equipo. 
 
Y justamente son eso, prácticas que forman parte de la magia del fútbol y hacen partícipe a los hinchas que desde temprano repiten caminos, almuerzos, vestuario, y objetos que tocan poniendo la energía en un triunfo de su equipo. Pero no sólo los hinchas. Los jugadores y técnicos son grandes cabuleros, quizás más que los demás.
 
Las cábalas más repetidas:
 
1. Sin lavarropas. Un 24% de los argentinos sólo lava la camiseta de la selección cuando termina el Mundial, para no cortar la racha.  En el caso de los brasileños, esa práctica la cumple sólo uno de cada diez. La de usar siempre la misma camiseta o cambiarla después de una derrota, continuar usando la misma ropa después de una serie de triunfos, aparece entre lo más común. 
 
2. Misma hora y en el mismo lugar. “Quedate a mirar el partido con nosotros”, invita un familiar pero la oferta es rechazada porque la cábala indica que el partido por televisión se mira con los mismos amigos con los que se consiguió la última victoria. Así un tercio de los hinchas reconoce que mira el fútbol siempre con la misma gente y en el mismo lugar, sin negociación de cambios. Incluso se sientan en las mismas sillas y con idéntico menú.
 
3. Insultos. Emocionales y pasionales, siete de cada diez argentinos admiten que insultan para descargar la tensión durante los partidos. Esa proporción es similar a la de la hinchada chilena, pero está muy por encima de lo que dicen hacer brasileños, colombianos y mexicanos. Un 20% admite no sentir remordimiento si tiene que “putear” en compañía de terceros no muy conocidos durante el partido. La diferencia es radical: sólo un 7% de los brasileños maldice libremente por “la calentura”, sin sentir culpa. El famoso video del Tano Pasman fue la muestra más cabal del exceso de insultos que provoca un partido.
 
4. Promesas. La investigación de P&G concluyó que un 43% de los argentinos estaría dispuesto a afeitarse una barba “de años” y un 27% a “hacerse un corte de pelo radical” para contribuir a la causa de que su equipo logre campeonar. Hacerse tatuajes, caminar hasta alguna Basílica, dejar de comer algo que le gusta, dejarse el pelo largo o subir una montaña, entre las más famosas promesas si se logra campeonar.
 
5. Caminos y cuernitos. El camino hacia la cancha también está repleto de cábalas. Los colectivos que trasladan a los planteles suelen tomar siempre la misma ruta, parar en un semáforo aunque esté en verde, esperar en un paso nivel hasta que pase el tren, bajar del micro en un orden establecido, escuchar la misma canción. Quienes se trasladan caminando tienen similares costumbres de pasar a buscar a sus amigos por la misma esquina, comer en el mismo puesto, contar que pasen cinco barcos por el río para seguir, saltar en una cuadra que alguna vez le dio suerte. Ya en la cancha, los cuernitos, los rezos cuando se ingresa, y los besos a las cruces, los más comunes.

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