Brian Aguirre la recibía y encaraba. Se frenaba, aceleraba, amagaba para un lado y se escapaba para el otro. Las expectativas ofensivas de Newell’s se reducían a eso, a lo que era capaz de realizar el delantero sobre la banda. Es que no había variantes ni generación. Y en el último instante del partido, cuando Aguirre casi no tenía resto, fue a buscar el pase de Ramiro Sordo para controlarla sin prisa y sacar el zurdazo abajo que se metió al costado del arquero Ahumada. El reloj marcaba el penúltimo minuto adicional y el juvenil conseguía así el primer gol de su carrera, ese que no olvidará más, y que tuvo un enorme valor porque le dio a Newell’s un triunfo sobre Audax Italiano por 1 a 0, en el debut en la Sudamericana que a esa altura nadie esperaba.



























