No fue una semana más para el último gran ídolo de Newell's. Porque Maximiliano Rodríguez sufrió una inesperada puñalada dialéctica de parte de Rafael Bielsa, justamente el hermano de Marcelo Bielsa, el entrenador emblema que dejó en los hinchas leprosos una marca de amor y admiración de por vida. Esa declaración filosa y agresiva del ex canciller para con la Fiera sin dudas que fue un cimbronazo que repercutió en el mundo rojinegro. "Lo que me gustaría de Maxi es que se mostrara más cuando juega y que hable menos", disparó Rafael en una entrevista con Ovación publicada en la edición del domingo pasado. El propio capitán leproso recogió el guante el último miércoles y con altura y respeto respondió: "Lo que le podría decir a él (Rafael) es que venga y dé una mano. Que se acerque a colaborar, pero trabajando desde adentro. Se habla mucho, pero se hace poco. Lo que hoy necesitamos es tirar juntos, es muy importante el apoyo de todos. Siempre es más fácil destruir que construir. Y él lo que está haciendo es eso". Y agregó: "Lo invito nuevamente porque es un apellido muy importante, aunque el importante es Marcelo". La realidad es que hoy el pueblo rojinegro, en el marco del partido ante Gimnasia por la Copa Superliga, seguramente dará su veredicto, tomará parte en esta contienda discursiva y se descuenta un respaldo unánime hacia el futbolista que luce con hidalguía el número 11.































