Es una opinión desde un cómodo sillón, se aclara, frente a una TV. No se estuvo ahí, donde se definió todo. Aclarado el contexto y valorando siempre lo que Russo significó y significa para Central, el técnico canalla le erró feo con las exclusiones de Campaz y Malcorra, para este adiós al sueño de la Copa Libertadores.
Sueño de la Copa Libertadores que se debió en mucho, muchísimo, a Russo. El que merecía al fin un título de campeón en Central. El que por eso mismo lo llevó a esta instancia y donde estuvo muy cerca de alcanzar los octavos de final. Nada de eso quita tampoco la sensación de que en Montevideo se equivocó. Por lo que significan Campaz y Malcorra, por el momento en que eligió sacarlos. Y encima a los dos juntos para apostar por jóvenes, cuando no se podía prescindir de su experiencia.
En un partido duro, peleado, difícil, Malcorra y Campaz fueron importantes. Así los destacó el enviado de Ovación a Montevideo, de hecho al Bicho como el mejor del canalla. En cada acción donde Central pugnó por penetrar la férrea resistencia de Peñarol, ellos estuvieron. Se juntaron más que en otras ocasiones, los remates hacia el arco local fueron de ambos, en el primer tiempo y en el segundo valieron más aún.
Campaz y Malcorra, siempre peligrosos desde afuera
Un minuto antes del disparo de Campaz que no retuvo Aguerre y que Módica llevó a la red para encender la ilusión canalla, Malcorra había tenido otro similar que tampoco contuvo el inseguro arquero de Peñarol. Al toque del empate, otro disparo-centro de Campaz que buscaba a Módica fue sacado con esfuerzo por Aguerre al córner.
No parecían cansados ni extenuados. Pero de golpe, en el mejor momento canalla, cuando Peñarol era un manojo de nervios y la pelota era auriazul, los que más la manejaban en tres cuartos fueron sacados. Puso dos hombres de características ofensivas, eso sí, como antes cuando Jonatan Gómez entró por Kevin Ortiz, uno de los dos 5 de marca, pero ninguno con las validaciones de los capaces de elaborar juego. En todo caso, estaban para el final de la jugada.
Russo dijo que buscó más agresividad, por lo que no hubo entonces alguna causa física para sacarlos. El gol cuatro minutos después de Peñarol hizo trizas todo y la apuesta, que siempre en fútbol puede salir bien, salió con la lógica de lo que suponía. Sin Campaz y Malcorra, dejando la cancha en la misma ventana, era más probable que saliera mal y así fue.
Nada de eso quita, se refuerza, todos los méritos de Russo, por el que Central también tendrá segundo semestre internacional. Es más, las causas de la eliminación también hay que endilgarselas a los violentos con puntería de aquel primer partido ante Peñarol, que le dieron a Mineiro la inestimable ventaja de jugar sin la presión del público canalla. Pero estos cambios también influyeron. Una sensación frente a la TV que claramente emergió como una sentencia.