Newell’s entró en una pendiente de la que no puede frenar. Un bajón futbolístico pronunciado, sobre el que además atentan las continuas bajas por lesiones. Ante esta realidad, preocupante, la derrota frente a River en el Monumental, amplia desde todo aspecto, no sorprende. Demasiada diferencia de categoría tiene el conjunto de Marcelo Gallardo para que este equipo rojinegro tan golpeado pudiera hacerle algo de sombra. La nueva caída, la cuarta en ocho partidos de la liga, estaba dentro de lo lógico. Lo que preocupa es que son muy pocas las señales de recuperación, Ya son ocho presentaciones sin victorias, se siguen sumando lesionados y parece que nada funciona.
Desde los primeros pasajes quedó expuesta la postura de Newell’s. La premisa fue mantener el orden hacia atrás y entorpecer el circuito de juego del millonario. El planteo desnudó grietas. De la Cruz arrancaba desde atrás y nadie lo frenaba. Solari atacaba y desbordaba.
La liviandad con la que la lepra avanzaba le facilitaba la tarea al local, que recuperaba y se lanzaba con voracidad en busca del arco rojinegro. La visita se reducía a saltar la mitad de cancha con envíos largos que tenían de destinatario a Reasco, absorbido por Mammana.
El toqueteo y movilidad constantes de River fueron un martirio para Newell’s. El gol del local estaba al caer. Y llegó. Solari la controló y le dio el derechazo que tocó en Vangioni y se metió.
Todavía no había asimilado el impacto y Newell’s recibió otra estocada. Descuidó nada menos que a Solari, con toda la tranquilidad para frenarla y sacar el tiro cruzado que venció la estirada de Morales.
La diferencia abismal entre uno y otro dejó la sensación que la visita estaba desparramada en la cancha, sin libreto y solamente tratando de frenar al jugador con la camiseta de la banda que pasaba cerca.
Las salidas de Fernández y Vangioni, con molestias, no fueron más que otros hechos negativos de noche oscura para el equipo de Javier Sanguinetti. Por ellos ingresaron Pablo Pérez y Luciano. Sanguinetti además mandó a la cancha a Funez por un inexpresivo Reasco.
La merma de River en el segundo tiempo favoreció a Newell’s. Consiguió adelantarse en el campo de juego y sufrir menos en el arco propio. De todos modos carecía de profundidad. Hasta que Balzi la filtró para la proyección de Méndez. El centro para Funez fue tapado por Armani, pero Pérez puso la cabeza en el rebote y achicó. Una diferencia mínima en el resultado, no en el desarrollo.
Parecía que había una leve reacción de la visita. Jugaba más adelante y se ilusionaba. Pero bastó que Pinola se anticipe en un tiro de esquina y amplie el marcador para que el resultado se ajuste a lo que había sucedido durante la mayor parte del partido.
Allí Newell’s se resignó. Y encima quedó a contrapierna y le permitió a Matías Suárez decorar el marcador.
El 4 a 1 en contra, lapidario, es un mazazo para un conjunto que trastabilla cada vez más seguido. Lo de River podía pasar. Lo preocupante es todo lo demás.
¡DOBLETE DE SOLARI Y GOLEADA MILLONARIA ANTE LA LEPRA! | River 4-1 Newell's | RESUMEN