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Juan Pablo Romero: "Mis compañeros me brindan mucha tranquilidad"

El juvenil arquero canalla (23 años), quien debió reemplazar a Broun, fue uno de los puntos más altos de Central en octavos de la Copa Sudamericana con Táchira y hoy volverá a ser titular ante Vélez.

Domingo 25 de Julio de 2021

La parada no era fácil para Juan Pablo Romero. El juvenil de 23 años, oriundo de Elortondo, y con un puñado de partido en la primera división se encontró de la noche a la mañana con la responsabilidad de ser el arquero titular en una llave de octavos de final de Copa Sudamericana debido a que Jorge Broun se recupera de Covid 19. Pero no sólo respondió con solvencia en la noche copera, sino que esta tarde estará de nuevo debajo de los tres palos en el debut de Central en el Gigante frente a Vélez, por la 2ª fecha de la Liga Profesional. Además, el pibe volverá a ocupar el arco del equipo del Kily González ya que todavía falta un tiempo para que vuelva Broun, y Josué Ayala recién regresó a la actividad el viernes pasado en la reserva tras largos meses por una rotura de ligamentos cruzados.

No le pesó la responsabilidad a Romero, pese a todas las miradas estaban puestas en lo que podía dar como arquero ya que muchos desconfiaban de sus cualidades por su baja altura. Pero él suplió ese déficit con una buena ubicación, siempre estuvo bien parado y con una fuerza de piernas envidiables para resolver las situaciones que se le presentaron.

¿Con qué expectativas estás de ahora en más luego de haber atajado ante Táchira por la Sudamericana y ante Godoy Cruz por el torneo local?

Estoy muy tranquilo. Estamos esperando tener a Fatura Broun lo más rápido posible con nosotros porque es nuestro arquero titular y un referente para el grupo. Hay que seguir mejorando para aprovechar los minutos en la cancha que me toque, sea donde sea, y apoyar desde afuera cuando no me toque estar.

¿Qué sensaciones te dejó haber defendido el arco de Central en un partido definitorio como fue la vuelta ante Táchira por los octavos de final de la Sudamericana?

La sensación de jugar no fue nada grata ya que entré porque Fatu Broun tiene Covid. Cuando supe que iba a atajar lo tomé con mucha tranquilidad sabiendo que tenía la confianza del cuerpo técnico y de mis compañeros, algo que les agradezco muchísimo. Después de la serie, obviamente siento mucha felicidad por haber logrado el pase a cuartos porque venimos trabajando duro para esto.

¿Qué te dijeron Broun, Josué Ayala y resto de los arqueros?

En todo momento me sentí apoyado por los tres. Eso me dio confianza y seguridad. Además de ser grandes arqueros, son excelentes personas. Me ayudó muchísimo para afrontar estos partidos.

¿Te dieron algún consejo en especial?

No, simplemente me dijeron que estaba preparado para atajar y que lo tome con la mayor tranquilidad posible.

Contra Táchira y Godoy Cruz ¿fueron los partidos más importantes de tu carrera?

Sin dudas. Porque era consciente de la responsabilidad que tenía, lo que nos estábamos jugando como grupo y lo que significaba para toda la gente seguir en la Sudamericana. Aún me queda mucho por crecer y esto no marca nada. Siento que tengo que seguir mejorando.

Debido a la responsabilidad que tiene un arquero y, sobre todo, cuando ataja sus primeros partidos, ¿sentís que hubo una lupa sobre vos mirando cada cosa que hacías?

La verdad, no sentí eso. Y en esto tienen que ver mucho mis compañeros. Eso me facilitó muchos las cosas para que salgan bien y podamos disfrutar de la clasificación.

Generalmente lo primero que se mira en un arquero es su altura. No sos un arquero tan alto, pero suplís esa falencia con otras virtudes. ¿Cómo convivís con eso en el puesto?

La altura es una realidad, pero no me afecta en nada y no creo que marque si un arquero es bueno o no. En lo personal potencio otros aspectos como la fuerza de piernas, estar bien parado en arco, caminar el área para suplir esa falta de altura. Trabajo día a día con los entrenadores de arqueros y la ubicación en el arco es primordial para resolver todo tipo de jugadas. Que por momento se logra y por momentos no. Pero lo importante es estar bien ubicado.

¿Cuál fue la atajada más difícil ante Táchira en Venezuela y en el Gigante?

La más complicada en Venezuela fue un centro del costado que el delantero define y, a pesar que había poca distancia entre el atacante y yo, pude reaccionar para sacarla. Y en el Gigante, la más brava fue el cabezazo en el segundo tiempo que venía con pique y fue complejo resolverlo.

Se sabe que en el arquero un error casi siempre lo paga con goles. En Venezuela tuviste una salida en falso y pasó eso. ¿Cómo se trabaja desde el aspecto mental para reponerse de esas situaciones?

El puesto se presta para eso y los arqueros estamos expuestos constantemente. Somos seres humanos y tenemos errores y virtudes constantemente. Es parte del juego. En lo personal la parte mental la trabajo mucho con mi psicóloga Adriana Gauna, porque es un punto importante en un arquero e invierto mucho tiempo en eso.

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