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Jerónimo de la Fuente puede decir "veni, vidi, vici"

Jerónimo de la Fuente, campeón con Perpignan del ProD2, habló de su experiencia en Francia, del ascenso al Top 14 y del llamado a Los Pumas entre otros temas

Domingo 20 de Junio de 2021

Jerónimo de la Fuente podría emular al emperador Julio César y decir “veni, vidi, vici” en su primera incursión en el rugby francés. Jugando un poco con la historia se puede hacer un parangón ya que el monarca romano hizo famosa la frase para describir su victoria en la Batalla de Zela.

Según los libros de historia, la causa que desencadenó la frase fue nada más y nada menos que la euforia después de derrotar a los poderosos Farnaces II de Ponto, hijo del monarca de este reino, Mitrídates VI. Antes de que tuviera lugar la batalla de Zela, en la que César y su ejército salieron victoriosos, Farnaces II había derrotado a los romanos y era ciertamente duro con los castigos y la humillación de los soldados. Pero Julio César se vengaría siendo muy enérgico y rápido en la victoria, en solo cinco días ganó, y con eso supo cómo acabar para siempre con la amenaza de los pónticos en la región del Asia Menor.

En el caso del ex centro de Duendes, llegó a saborear las mieles del éxito con la conquista del campeonato de ProD2 con Perpignan tras sortear los inconvenientes que repentinamente generó el coronavirus en su carrera deportiva. Es que la pandemia obligó a tomar decisiones drásticas. Se confirmó que Jaguares no iba a participar más del Súper Rugby (luego de haber sido subcampeones del torneo) y la UAR liberó a sus jugadores para que aquellos que tuvieran una oferta del exterior puedan irse sin problemas. Jerónimo de la Fuente tuvo varias ofertas, pero eligió irse a jugar a Perpignan, un equipo del ProD2 de Francia porque como el mismo reveló entre otras cosas “lo seducía el proyecto de hacerlo subir a primera”.

¿Me imagino que más allá del proyecto también hubo otras cosas?

Sí, fueron muchas cosas por las cuales elegí venir a Perpignan. En realidad tuve muchas ofertas, pero sentí que algunos clubes se aprovechaban de la situación en la que estábamos (sabiendo que no teníamos clubes) o que teníamos la necesidad de ir a jugar a otro lado y por eso tenían la posibilidad de contratarnos como sea. No digo que haya sido así para todos los jugadores, pero particularmente sentí que en mi caso algunos clubes que pujaban sus ofertas por mí, estaban en esa. Hasta que llegó Perpignan. Me contaron la situación, sus objetivos, cómo viven acá y no me ofrecían ser un medical joker por seis meses sino que me ofrecieron un contrato más largo, de hecho firme hasta junio de 2023 con posibilidad de hacer una temporada más. Y en un momento de pandemia, de incertidumbre, me pareció que era un buen proyecto ya que además me daba cierta estabilidad familiar. No era lo mismo ir seis meses a un club para después estar buscando otro, eso no estaba en mi cabeza. Además este club me sedujo por su ambición, por su proyecto y por conocer su historia. Perpignan es un club enorme, reconocido e importante de Francia y ese desafío del volver al Top 14 me gustaba. Fue un combo.

Ese pase hizo mucho ruido.

Y sí. Imaginate que en ese momento yo era el capitán de Jaguares y jugaba en Los Pumas y muchos pensaron ¿cómo un jugador así podía ir a jugar al ProD2? Fue un desafío para mí y para Juli, mi mujer, que nos podía haber salido mal pero gracias a Dios nos salió bien y estamos felices.

Por lo visto hubo banca familiar.

Totalmente. Es una mujer de oro. Cuando le dije que estaba esta oportunidad me dijo “si a vos te gusta y te sirve, vamos”. En ningún momento me hizo problemas, es de fierro.

Cuando llegás a Perpignan, ¿con qué te encontraste?

Me encontré con un club con gente muy trabajadora, muy humilde, buena, atenta. Unos días después que llegué, lo hizo Patricio Fernández Fiant, que sabe hablar perfectamente francés y me dio una gran mano con el idioma para poder adaptarme mejor. Lo que me costó fue encontrar casa, eso sí que fue difícil... Obviamente el club se encargó de que nosotros estemos bien hasta que encontremos una vivienda. Esa búsqueda se hizo larga, había mucha demanda y cuando encontrábamos una casa, la ibamos a ver, lo charlábamos con Juli y cuando volvíamos para cerrar la operación ya la habían alquilado y teníamos que volver a empezar. Pero todo pasa por algo, hoy estamos en una casa grande, con pileta y un lindo patio.

¿Cómo fue tu adaptación al equipo?

No fue difícil, pero la trabajamos. Venía con algunas ideas por lo que me habían dicho de cómo se juega en Francia en el ProD2, pero me encontré con un equipo que trabaja mucho, que siempre quiere mejorar y jugar mejor. Apenas llegué empecé a jugar. Pensaba que iba a tardar un poco en adaptarme y entender el sistema de juego, pero el entrenador me dijo “esto es rugby. No pasa nada si te confundís con algún canto o estás mal parado en algún momento. Vos tenés la experiencia para tener la intuición de pararte donde tenés que hacerlo. Confiamos en vos”. Más que esa confianza no podía tener y la que me dieron los jugadores también ayudó, fue sumamente importante. Así de a poco me fui adaptando. Hay muchos que hablan español, otros tantos que hablan en inglés y los que hablan en francés, tratan de ayudarte a que lo entiendas o a entenderte. Eso siempre hablando de rugby, porque cuando los chicos se ponen a hablar de otras cosas no les entiendo nada. En cuanto al juego, es un rugby físico donde se disputa mucho el punto de encuentro... Para mí fue un buen nivel el del ProD2.

En la semi nos diste un susto con ese golpe en la cabeza. ¿Qué pasó?

Sabía que iban a querer hacer esa jugada, y sabía también que el 12 de Oyonnax, el fijiano Gabiriele Lovobalavu, es un jugador fuerte. Pensando que si la daban a él tenía que ayudar a mi apertura a tacklearlo, vi venir al wing que lo tenía de mi lado derecho, pero en el momento en que le dan la pelota, me salgo de la posición para poder tacklearlo, pensando que lo tenía de mi lado derecho y el wing metió como una medialuna y quedó del lado izquierdo. Obviamente todo esto pasó en fracciones de segundos. Cuando me agaché para tacklear quedé del lado incorrecto con la cabeza y me golpeé. Nunca perdí el conocimiento, estuve un poco mareado, pero nada más.

Y tuviste que salir por protocolo.

Me hacen salir para hacerme el test HIA (N de la R: con el se determina un jugador sufre una conmoción cerebral o no), que nunca me lo había hecho y no tenía referencias para poder hacerlo. Ellos se basan mucho en las imágenes y el médico, que es un facultativo independiente de los equipos, me dijo que basándose en ellas no me podía dejar entrar, ya que había visto que cuando me levantaba trastabillé un poco. Domingo y lunes volví a hacerme los tests, me dieron bien y luego seguí los protocolos para poder estar en la final.

Ese partido, en los números, pareció bastante más accesible de lo que pinta una final.

Sí, pero para ser honesto yo estaba un poco nervioso por cómo Biarritz ganó la semifinal en la última jugada y sabiendo que tenía jugadores de experiencia como Armitage, Saili y Speight. Pero después me puse a pensar en nuestro equipo y también teníamos jugadores con mucha experiencia y además llegábamos un poco mejor. Igualmente no sé si jugamos tan bien esa final, la jugamos como si fuera un test match, como hay que jugarlas para poder ganarlas aunque sea por un punto. El objetivo de la final es ganarla. Jugar bien o jugar mal realmente no importa. Creo que teníamos equipo para jugarla un poco mejor, pero eso al final de cuentas no importó.

¿Cuándo metiste la camiseta de Duendes en el bolso?

Obviamente que cuando me vine a Francia la traje, pero cuando estaba armando el bolso para la final dudé si meterla o no porque soy medio cabulero. El viernes estaba en el hotel y me decidí. Después de todo es una camiseta ganadora. Le escribí a mi mujer para que me trajera la verdinegra porque la quería tener y el día del partido me la alcanzó.

Y no la largaste en todo el festejo. Habla mucho del sentido de pertenencia hacia el club. ¿Extrañás?

Sí. Por suerte pude jugar algún que otro partido con el club estando en Jaguares, pero se extraña mucho. El club es lo que me ayudó a mí a estar acá cumpliendo un sueño y por eso le voy a estar eternamente agradecido. Mi deseo es terminar mi carrera en el club y si tengo que pedir que sea con un campeonato, aunque ya sería muchísimo. Igualmente, gracias a Dios, tuve la suerte de ganar mucho con Duendes.

¿Cómo vivieron la obtención de este campeonato en la ciudad, porque era muy esperado?

Es una ciudad muy fanática. Cuando llegué algo percibí, pero realmente me di cuenta en las semifinales cuando llegamos al estadio y estaban todos los hinchas esperándonos con bengalas y banderas. Te miraban a los ojos y gritando nos pedían que ganemos, algo que me puso la piel de gallina más de una vez.

Antes que jugués la final te llegó la noticia de una nueva convocatoria a Los Pumas. ¿Cómo la viviste?

Siempre es un privilegio poder vestir la camiseta Argentina y más hoy en día, con todo lo que está pasando en el país y en el mundo. Cada convocatoria tiene algo distinto y ésta es especial porque nosotros nos tuvimos que ir para poder competir, nos desparramamos por todos lados con una incertidumbre muy grande. Tener ahora la oportunidad de estar en la lista y jugar tres partidos para nosotros es muy importante. La mayoría de los jugadores veníamos de jugar juntos desde Pumitas, en Seven, en Pampas... hoy estamos todos desparramados por Europa y creo que volver a juntarnos va a ser especial.

La última vez que se juntaron así le ganaron a Nueva Zelanda

Sí y ojalá ahora pase lo mismo. Esa nafta siempre la vamos a tener. El deseo de hacer las cosas bien, sobre todo cuando te ponés la camiseta de Los Pumas siempre va a estar. El hecho de estar en diferentes clubes, de extrañarnos, de querer estar juntos, creo que va a ser positivo.

El primer rival será Rumania. ¿Qué partido esperás?

Ese tipo de equipos siempre son díficiles, porque hacen el juego lento y tienen la motivación extra de jugar contra equipos que generalmente no jugás. Es una buena oportunidad para empezar a trabajar de cara a los dos tests con Gales. Nos va a servir para ajustar detalles.

Luego viene Gales que está en un alto nivel.

Creo que los dos tests van a ser durísimos. Vienen de salir campeones en Europa y si bien tiene varios jugadores importantes que se van a la gira con los Lions, los reemplazantes pueden ser más peligrosos, porque cuando hay una oportunidad para un jugador nuevo, pone un plus distinto al que puede ofrecer un experimentado. Juegue quien juegue va a ser díficil. Gales es un equipo muy duro en el contacto, juegan todos muy bien de manos y nosotros tenemos que salir a ganar otra vez para no conformarnos con lo que hemos hecho en el Tres Naciones. No tenemos que quedarnos con las cosas del pasado. Eso es lo peor que podemos hacer, por eso hay que aprovechar esto, que es una nueva y gran oportunidad.

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