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Frank Kudelka vive la hora más difícil de su estadía en Newell's

El técnico no encuentra la manera de que el equipo reaccione aunque dijo que lo intenta y no le encuentra la vuelta. Le puso plazo a su continuidad, algo que dependerá de los resultados.

Martes 23 de Febrero de 2021

Frank Kudelka se puso un límite, sin que nadie le pregunte si pensaba que tambaleaba su ciclo como entrenador de Newell’s luego de la derrota con Boca. Tras admitir que no le encuentra la vuelta al equipo para lograr un mejor rendimiento, planteó que los resultados positivos deben aparecen de inmediato. De lo contrario, no será egoísta y se despedirá del club. Sin rodeos, redujo al máximo la chance de que continúe. Es que su equipo no ofrece garantías de que vaya a levantarse, inmerso en un estado de confusión, tanto de estilo de juego como de nombres. La lepra perdió identidad y es sumamente frágil.

  El declive que experimenta Newell’s es un proceso que comenzó en el torneo anterior y que se acrecentó en las dos primeras fechas del actual. En todo este tiempo, Kudelka no encontró la manera de revertir la caída. Se equivocó seguido en los planteos y en la elección de los futbolistas, tanto de los que ingresaban de titular como de los que entraban durante el partido. A esto se le agrega que fue común que se demore más de lo debido en meter cambios desde el banco. En consecuencia, la lepra se transformó en un conjunto inofensivo y que lo superan con poco.

  Parece ya muy lejano el mérito logrado por Kudelka en la primera etapa de su gestión, que comenzó casi dos años atrás, en mayo de 2019, de darle a Newell’s una línea futbolística. En esos momentos no costaba entender a qué jugaba ni que se trataba de un conjunto ambicioso, con ganas de convertirse en protagonista sin importar el escenario. El hincha rojinegro promedio, cultor de un fútbol ofensivo, comulgó con esta idea y se identificó rápido con el equipo.

  La irregularidad en el funcionamiento fue el motivo que conspiró para cumplir una mejor campaña en la Superliga 2019-2020. Terminó 10º entre 23 clubes. La clasificación a la Copa Sudamericana que se jugará este año fue un buen premio a no renunciar a una idea de juego. Tal logro fue el punto más alto alcanzado por el Newell’s de Kudelka. Desde allí, todo lo demás resultó cuesta abajo.

  La Copa Diego Maradona debió ser la competencia del despegue. Si bien no se pudo retener a un futbolista importante para la defensa como Cristian Lema, que acaba de volver, el club invirtió como hacía años no sucedía. El presupuesto destinado al plantel estuvo entre el 10º y el 13º más alto del fútbol argentino, según una fuente que conoce con certeza acerca de cifras que manejan los clubes. Pero el dinero no es aval de nada. Newell’s quedó 16º entre 24 conjuntos. Hoy el club del Parque se encuentra entre los 10 clubes que pagan más. Y los resultados siguen sin aparecer.

  Kudelka modificó del primer torneo al siguiente el fútbol intenso y vertical por uno más pausado, a partir del regreso de Pablo Pérez y luego de Nacho Scocco, quienes se agregaron a Maxi Rodríguez, Santiago Gentiletti y Mauro Formica. El entrenador siguió priorizando la posesión, con una menor explosión, y sucumbió en el intento. No consiguió amalgamar juventud y experiencia. Mantuvo en la cancha más tiempo del aconsejable, y al mismo tiempo, a referentes que sufren el desgaste con el correr de los minutos por una cuestión lógica de edad. Le faltó espalda para darles menos minutos o dejarlos desde el inicio en el banco. Y la realidad es que a Newell’s lo superaron en intensidad.

  El actual torneo se puso en marcha con pocos de los refuerzos a disposición de Kudelka para jugar. Es un atenuante, pero no sirve de excusa para entender este mal comienzo ante Vélez y Boca. En ambos partidos fue un equipo apático, sin generación ni poder ofensivo, que se derrumba ante la mínima adversidad, como si ya no se estuviese convencido acerca de a qué juega. Es que hasta en eso hay desconcierto. Ya no es el equipo que propone todo el tiempo. De a ratos se refugia en una cautela que no se condice con lo que pregonaba el entrenador.

 La imagen de la desazón de Kudelka luego de la caída con Boca habla por sí sola. En la conferencia de prensa le puso palabras a su estado de ánimo. La pesadumbre se debe a que no le encuentra la vuelta al equipo y esto se refleja en los resultados, esos mismos que necesita revertir en lo inmediato. Si no, tal cual aclaró, no será egoísta y le pondrá fin a su ciclo.

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