Franco y Gianluca Ferrari son hermanos, fanáticos hinchas de Central, que se llevan casi dos años de diferencia. Ambos abrazaron la misma profesión, son futbolistas y aman lo que hacen. Franco es el mayor, tiene 24 años juega de delantero en Livorno en la segunda división del fútbol italiano. Gianluca es el menor, tiene 22 y juega de marcador central en Godoy Cruz, aunque su pase es de San Lorenzo. Lejos de su Rosario natal y de aquellos tiempos en los que jugaron en Tiro Federal hoy desde sus lugares cuentan cómo viven el día a día el fenómeno mundial del coronavirus.
Desde su casa en Calambrone, una pequeña ciudad en la costa oeste de la Toscana lindera a Livorno, Franco contó que en Italia se están tomando muchas precauciones. "Nosotros con el equipo estamos parados hasta nuevo aviso. La gente está en cuarentena, no puede salir. Sólo puede hacerlo con una autorización de trabajo o por necesidad, esto es para ir al supermercado o a la farmacia, todo lo demás está restringido. Es una situación muy dura, pero son las medidas que hay que tomar para salir adelante.
¿Los sorprendió esta pandemia o en su momento la relativizaron?
Parecía algo que no era tan preocupante y al final se propagó por toda Italia. Si bien arrancó en el norte, ahora toda Italia está en zona roja.
Con el campeonato parado y estando en cuarentena, ¿cómo ocupás el tiempo?
Es duro porque no podés salir de tu casa. En mi caso estoy haciendo gimnasia en mi hogar, esas rutinas que ves por televisión, porque entrenar, lo que se dice entrenar, no lo podés hacer. Podés salir a tomar un poco de aire, pero tenés que tener la precaución de estar a más de un metro de otra persona. Igual las calles están desiertas. Parece una película. Hay mucha policía y si vas en auto te paran para preguntarte los motivos por los que te estás movilizando.
Si no cumplís con las normas, ¿te multan?
Si falsificás un certificado y decís que es por trabajo y no es así, te imponen una multa penal que es bastante dura. Son doscientos euros y podés ir un año preso en el peor de los casos. Es más, suponé que vivís en Funes, no te podés mover de Funes, no pienses en ir a Rosario... Así que es imposible movilizarse. Por suerte la gente tomó conciencia y lo está haciendo para que esta pandemia no se propague.
A Germán Pezzela le dio positivo, al Negro Garay también. ¿Hay temor en el ambiente de que haya más casos?
Y sí, por eso el club paró los entrenamientos. En realidad era lo primero que tenían que hacer. Acá se suspendió todo, hasta la Champions League y hasta nuevo aviso no vamos a entrenar, más que nada por prevención. La prioridad es la salud.
Hace varios años que estás afuera. ¿Qué es lo que más extrañás?
La familia, sin dudas. Estoy en Italia y me tengo que acostumbrar, por suerte mis viejos viajan cada tanto y acá estoy con mi novia. Igual hablo seguido con ellos. Estaban preocupados por las cosas que decían en televisión o veían en Internet y muchas de ellas eran falsas. Por suerte les pude explicar la situación y decirles que si tomás las prevenciones necesarias no pasa nada, pero para eso tenés que cuidarte y hacer lo que te dicen.
¿Tenés contacto con tu hermano?
Sí. Inclusive hoy me mandó una foto de un asado y lo quería matar. Ves, la carne es una de las cosas que extraño. Con mi hermano hicimos todo juntos. Fuimos a Griffa juntos, a Tiro también. Después decidimos ir a Unión. Siempre juntos, prácticamente inseparables. También juntos nos vinimos a Italia... Por eso cuando me dijo que se volvía a San Lorenzo me quería morir, pero por suerte fue para mejor y ahora está tranquilo en Godoy Cruz.
Más allá de que estás con tu novia, ¿en este momento se extraña tener un compinche como él al lado?
Muchísimo. Pero por suerte esta Giada que me acompaña y está siempre conmigo. De lo contrario esto sería un garrón.
¿Estás cómodo jugando en Livorno?
Comodísimo. El club confió mucho en mí y había arrancado muy bien. Había hecho dos goles en cuatro partidos, lástima que se paró el torneo. Hay que pelearla, por suerte estamos bien encaminados.
¿Querés dejarle un mensaje a Marisa tu mamá y a tus abuelas Norma y Marilú?
Sí, que se queden tranquilas. Que acá se las extraña y se las entiende, pero que siguiendo las normas de seguridad vamos a salir adelante. No tienen de qué preocuparse.
Desde Mendoza, Gianluca contó como vive este momento. "Mucho no salgo, pero se nota algo de paranoia en la gente. Se están tomando medidas, pero en la mayoría de las cosas todo sigue en su cauce normal. En Godoy Cruz las inferiores siguen jugando... Por ahora la mayoría de los deportes se siguen haciendo normalmente”, destacó el marcador central del Tomba.
En tu paso por Italia, te quedaron algunos amigos ¿Estás en contacto?
Sí, jugué tres años allá y me quedaron muchos amigos, más allá de mi hermano. Ellos me cuentan de que empezaron como lo estamos haciendo nosotros, primero relativizaron el tema diciendo que no estaba el pico, que había pocos casos y de una semana a la otra aumentó y se les fue de las manos. Por eso es mejor cortarlo de raíz que lamentarse cuando es tarde.
Hay varios casos de futbolistas que se contagiaron. ¿Hay temor en el ambiente? ¿Hablan entre ustedes sobre este tema?
Sí, seguro. En esta fecha hubo un gran ida y vuelta de palabras, que si se jugaba o no. Fijate lo que pasó con River. Los futbolistas somos personas como todos los demás y nos podemos contagiar como el resto, no somos extraterrestres. Supuestamente el martes hay una reunión de la AFA con el Ministerio de Salud para tomar una decisión porque sino esto es una incógnita y los jugadores necesitamos respuestas.
Hubo un grupo de médicos que pidió parar la Copa Superliga. ¿Qué pensás?
Viendo como está el planeta, que se pararon todas las ligas del mundo, no estaría mal tomar medidas acá. Sería lo ideal, por lo menos quince o veinte días hasta que pase esta locura.