La experiencia de Angelito con la camiseta de Central en determinadas jugadas, hizo que hasta se lo tratara de estafador y de que le tenía que pedir disculpas al resto de los futbolistas por exagerar determinadas faltas, más que nada dentro del área.
Algo que si hubiese hecho con la camiseta de la selección argentina en un Mundial, hubiese tenido otra lectura. Y en lugar de pedirle explicaciones, se hubiese hablado de la viveza criolla y los mismos que pedían su repudio, terminarían agradeciéndole ese tipo de gestos.
Nada de eso pasó. Porque si bien en el Cilindro no estuvo el grito de “Fideo, fideo...”, tampoco hubo señales en su contra ni silbaron su nombre cuando dieron la formación de Central, Incluso hubo una bandera en la popular de Racing que le daba la bienvenida.
Di María volvió a ser figura en Central
Di María fue la gran figura de Central y del partido. Porque se calzó el equipo al hombro, siempre se mostró como una alternativa para iniciar la ofensiva y hasta se ganó una amarilla en el segundo tiempo cuando lo agarró de la camiseta a Miljevic, quien iniciaba una contra muy peligrosa.
Su obra cumbre fue a los 24’. Enzo Giménez se la dio a Pizarro, quien conectó con Fideo y el campeón en Qatar 2022 ensayó una jugada personal que terminó con un zurdazo de tres dedos que venció la resistencia de Cambeses y le dio el primer grito a los canallas.
Y luego, a los 34’, fue quien comenzó la jugada que dio origen al segundo tanto auriazul ya que habilitó a Campaz y el colombiano a Veliz para volver a festejar en el Cilindro.
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En el complemento aflojó Di María
En el segundo tiempo se fue apagando. Más por una cuestión física que futbolística ya que hasta tuvo tiempo de habilitar a Copetti sobre el final del partido, pero el delantero que ingresó por Veliz no pudo resolver bien.
Extenuado, fue reemplazado por Raffin a los 87 y entre aplausos y algunos silbidos abandonó el terreno de juego.
Sin dudas, junto a la de Gimnasia en La Plata fue una de sus mejores actuaciones individuales y demostró que por más que el terreno de juego esté averiado, él arregla cualquier cosa para que su fútbol siga brillando.