Ovación

En Central, para ciertos errores no hay defensa que valga

Un par de yerros rompieron lo que armó el Kily, con una línea de tres que falló en el 1-2 ante River. No aparecen las respuestas de los más experimentados

Domingo 08 de Noviembre de 2020

Pensar un partido especial, teniendo en cuenta la categoría del rival, romper táctica y cambiar estrategia lleva consigo un cambio explícito, que si no es refrendado durante el partido todo lo pensado cae en saco roto. No importa que hayan pasado sólo dos partidos de este Central en el torneo. Es tiempo más que suficiente para entender que los grandes problemas del equipo canalla están en el fondo, de carácter individual, algunos de sincronización, pero todos con un destino definido: el dolor de cabeza en el arco propio. Sólo que anoche en Avellaneda todo eso condujo a una derrota, ante un River que, lo sabía todo el mundo, podía llegar a ser impiadoso. ¿Algo bueno? Sí, el gol de Vecchio en el cierre le valió al canalla para quedar segundo en las posiciones.

No es normal que en dos partidos Ayala se haya llevado puesto a un compañero. Contra Godoy Cruz se chocó a Novaretti, ahora a Laso, segundo antes de que el zaguero viera la roja (no pareció para tanto) por la falta a Carrascal, cuando se iba derecho al gol. Si con esto no alcanza para hablar de deficiencias, ¿qué más hace falta?

El Kily no imaginó eso, como tampoco debe haber imaginado que Novaretti saliera a achicar otra vez (ya lo había hecho en el debut) rápido y a destiempo (él era el último hombre), exponiendo nuevamente a Bottinelli y su característica lentitud. Eso se pagó con gol, el primero.

No fue menor la apuesta que hizo el Kily. Porque después de mucho pensar durante la semana, imaginando un partido con ciertas características se jugó un pleno con los futbolistas que, sin temor a equivocarse, menos le rindieron durante la pretemporada: Novaretti, Laso y Bottinelli.

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Pratto cabecea y deja a Central dos goles abajo.

Pratto cabecea y deja a Central dos goles abajo.

Es cierto, todo lo que el técnico armó (esa posibilidad empezó a manejarla luego de enterarse que Pratto podía ser titular), lo hizo en función de una estructura que debía estar a la altura y que de hecho lo hizo durante gran parte del primero tiempo, pero que se vio agrietada justamente por esas equivocaciones que, se insiste, contra River no se podían dar.

Porque ya lo había dicho el Kily durante la semana: “Hay que adecuarse al rival que hay enfrente. Contra Godoy Cruz tuvimos suerte porque no nos convirtieron”. Lectura correctísima de parte del DT y por todo eso fue que rompió con el formato estándar del primer equipo, el que le ganó a Godoy Cruz, para pararlo de otra forma, con el único objetivo de cerrarle los caminos al equipo del Muñeco Gallardo.

Chances no le faltaron a Central para convertir algún que otro gol que lo pusiera o lo mantuviera en partido y eso también forma parte de los errores que un equipo no se puede permitir, pero los otros, los que aparecen en la zona de gatillo para el rival, son imperdonables.

Una lástima para Central y sobre todo para el Kily que todo eso haya sucedido porque la derrota dentro de todo resultó “decorosa” (al menos desde el resultado propiamente dicho) por ese penal que Vecchio convirtió cuando el partido se moría, pero no hay forma de que el entrenador no entienda que algunas alarmas están encendidas y sonando sin que nadie pueda apagarlas.

Resulta contradictorio que justo en el lugar donde más experiencia tiene el equipo (ese detalle también fue refrendado durante la semana por el Kily) sigan apareciendo las principales falencias, que no son las únicas, pero se dan en un lugar de la cancha donde se paga de vedad y no se financia absolutamente nada.

Un par de errores puntuales con rivales de este estilo son demasiado. Y a la hora de subir al estrado en situaciones como estas, que rompen por completo la confianza entregada por el técnico, no hay defensa que valga.

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