¿Cuál es el verdadero Central? ¿Aquel amparado en un proyecto dietético, arropado en las condiciones que ofrecía una pandemia inédita y una organización del fútbol que cambió sobre la marcha, sin el riesgo de los promedios y adaptado a una realidad económica ajustada? ¿Aquel que por eso mismo entendió que, con cuerpo técnico nuevo y muchos juveniles, podía permitirse objetivos medidos? ¿Aquel que entonces llegó a la final de la zona Complementación como un buen premio? ¿O es que apareció otro Central, que no se veía, capaz de recibir un golpazo como el de anoche en San Nicolás, que trascendió lo deportivo porque se inscribió en el contexto de una salida posible del preparador físico y del “no” de Marco Ruben a volver a ponerse la camiseta canalla? La dolorosa eliminación en la Copa Argentina a manos del modesto pero prolijo Boca Unidos de Corrientes, ¿se quedará en la mala anécdota o traerá coletazos? Todas preguntas inimaginables hasta hace poco, hay que decirlo.



























