Fútbol

El Piojo Yudica, una leyenda del fútbol rosarino y nacional

Campeón con Morning Star en el torneo Evita de 1948, jugó en Newell's y como DT logró el campeonato de 1988 con el mejor equipo de la historia. Y fue el primer técnico que ganó tres títulos de primera división en el fútbol argentino

Jueves 16 de Septiembre de 2021

Con la muerte del Piojo Yudica, a los 85 años, se fueron una leyenda de Newell’s y una parte muy importante de la historia del fútbol argentino.

Nacido el 26 de febrero de 1936 en un humilde hogar cercano a la cancha de Morning Star, en Salta y las vías, José era hijo de un verdulero y de un ama de casa y comenzó a deslumbrar como puntero izquierdo del club del barrio, con el que ganaron el título del Torneo Evita, con 12 años, como recordaba su compañero de entonces y de su carrera, Roberto Jesús Puppo, en aquellas interminables charlas de café.

La recordada delantera de aquel equipo de Morning –luego rebautizado y nacionalizado como Evita, Estrella de la Mañana- que hizo historia formaba con Puppo, Cerro, Salladarre, Farruggia y Yudica. Puppo, Farruggia y el Piojo fueron a jugar a Newell’s,y Cerro y Salladarre a Central.

Yudica debutó en Newell’s el domingo 16 de mayo de 1954 cuando el equipo perdió como visitante de Huracán, con gol del centrodelantero Montaño. Ese día su equipo formó con Castro; Peloso y José Echeverría; Boveri, Bosich y Angel Echeverría; B. Carranza, Bellotti, Bernardo, Belén y Yudica.

El Piojo jugó 111 partidos en Newell’s y convirtió 25 goles, el primero de ellos el domingo 6 de junio de 1954, cuando el equipo venció 4 a 2 a Gimnasia y Esgrima La Plata, en el viejo estadio del Parque Independencia.

Entonces, los arcos eran verdaderos palos, formados por tirantes cuadrados de madera, invariablemente pintados de blanco con las bases rojas, los partidos se suspendían por lluvia y los cancheros tiraban aserrín para mitigar el barro. El tirante del travesaño era tan pesado, que para evitar el pandeo en muchas canchas lo apuntalaban con un palo en el medio, que llamaban “el muchacho”, como recordaba el narrador popular urbano rosarino Enzo Burgos, en su libro “El Cuadrado Mágico, crónicas del Abasto”.

El Piojo jugó en Newell’s hasta 1959, cuando pasó a Boca, donde integró aquel reconocido equipo junto a Grillo, el que quedó en la historia por el recordado gol a los ingleses.

Yudica jugó luego en Vélez en 1962, en Estudiantes en 1964, en Platense en 1965, en Quilmes en 1967, en Deportivo Cali de Colombia, en 1968, donde se consagró campeón en 1969, y en Talleres de Remedios de Escalada, donde logró el título de la Primera C, en 1970, y se retiró en Tigre, en 1971.

El Piojo comenzó su carrera como director técnico en 1972 en Altos Hornos Zapla, el equipo del ingenio Ledesma, en Jujuy, al que clasificó para jugar el Campeonato Nacional, donde jugaron en la Zona B y estuvieron a punto de clasificarse al octogonal final, detrás del Talleres de Ángel Labruna y de Newell’s, del que terminaron a sólo un punto y por encima de River. Este paso por Altos Hornos Zapla lo acerca al recordado Ángel Tulio Zof, quien dirigió varias veces al equipo jujeño.

Yudica dirigió a Quilmes en 1977, donde en 1978 logró el título del Campeonato Metropolitano –el único del club en su historia centenaria-, en aquel recordado partido en el que venció 3 a 2 a Central en el flamante Gigante de Arroyito. “Usted ni se imagina la alegría y la emoción de la gente de Quilmes en el recuerdo de ese campeonato”, me contó el Piojo en una de las tantas charlas futboleras, cuando volvió del festejo cervecero por los 10 años del título.

En 1982 se fue a dirigir a San Lorenzo en la Primera B al que sacó campeón y ascendió. Como las malas suelen venir acompañadas, como canta la sabia letra del tango, San Lorenzo no sólo había perdido su cancha del Gasómetro, de la avenida La Plata, en Boedo, sino que en 1981 se fue al descenso, como bien narraba el Gordo Osvaldo Soriano, en su exilio en París, durante la dictadura cívico militar, el domingo a la tarde que llamó a un cronista de Clarín desde un teléfono público de Montmartre: “Cagaron, Gordo. Un boludo erró un penal y se fueron a la B”, le confesó su amigo.

En 1985 el Piojo asumió la conducción de Argentinos Juniors, al que sacó campeón del torneo y luego ganó la Copa Libertadores.

El Piojo dirigió a Vélez en 1986 y en 1987 volvió a su querido Newell’s, con el que logró el título del campeonato de 1988, con aquel recordado equipo que fue reconocido como el que mejor jugaba en la historia del club. Yudica se erigió así en el primer director técnico que ganó tres títulos de primera división en nuestro país: el Metropolitano de 1978 con Quilmes, el de la temporada 1985 con Argentinos Juniors y el de la temporada 1987-1988 con Newell’s.

Luego volvió a dirigir a Newell’s en 1996 y después condujo a Deportivo Cali, de Colombia, y a Pachuca, de México, con el que salió campeón de la B y logró el ascenso.

Un tipo temperamental y de convicciones, recuerdo como si fuera hoy la tarde en la que dirigía a Deportivo Español en la cancha del Bajo Flores en un partido contra Central y se enojó porque el Puma Rodríguez no corrió una pelota. Se putearon “de arriba abajo” y el Piojo agarró el balde de las botellitas de agua y se lo revoleó. Lo sacó del equipo y “Cacho” terminó a las puteadas en el vestuario local, donde parecía un Puma encerrado.

Y otra tarde, en su último paso por Newell’s durante el comienzo de la presidencia de Eduardo López, en 1996, el Piojo me confió sobre los barras que el presidente le mandaba a las prácticas detrás del banco de suplentes: “Estos que están acá atrás son mandados por el presidente. ¿Usted se cree que soy boludo? Pero a mí no me importa nada. Yo hago bien mi trabajo y punto. A mí no me van a apretar ni estos ni nadie”.

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