Central

El Patón y la vuelta a Arroyito

Central inicia la Superliga en el Gigante de la mano de Bauza, un técnico con mucha historia en el club y que con su experiencia intentará darle un salto de calidad al equipo.

Domingo 12 de Agosto de 2018

Inicio de un nuevo torneo, con un equipo renovado a medias, con las expectativas de siempre como cada vez que se pone proa hacia un nuevo desafío. De local. De cara a los hinchas. Y con un ingrediente que va más allá de las habituales emociones. Edgardo Bauza es quien caminará los más de 50 metros que separan la boca del túnel hacia el banco de suplentes. Será el Patón el encargado de dar las directivas del otro lado de la línea, como tantas veces ya ocurrió. Ahora se repetirá. Será la vuelta de Central a la competencia grande, con la figura de Bauza como estandarte.
   El puesto de técnico de Central contiene condimentos especiales y para ya unos pocos nombres es todo más especial aún. Figuras como las de Miguel Angel Russo, Eduardo Coudet o hasta el propio Juan Antonio Pizzi son las que calan hondo en el sentimiento de los hinchas. Pero en esa lista es imposible dejar afuera la de Bauza. Hay una historia demasiado larga entre el Patón y Central como para pasar por alto lo que es un escenario en el que los deseos e ilusiones se entremezclan con los sentimientos.
   Es probable que de esas sensaciones, emocionalmente fuertes, se hable sólo hoy, que después de que el primer partido pase a la historia habrá un examen diario de parte de un técnico al que la chapa le servirá para allanar ciertos caminos, pero que indefectiblemente deberá lograr que el equipo entre en sintonía con las pretensiones, las expectativas y, sobre todo, con el protagonismo.
   Todo esto dentro de una historia que ya se comenzó a escribir, que ya tuvo al Patón sentado en el banco, como lo fue el partido ante Juventud Antoniana por Copa Argentina. Pero lo de hoy será el inicio de la Superliga y en el Gigante, donde se producirá el verdadero reencuentro de Bauza con los hinchas, a pocos días de la convulsión que causaron las declaraciones de Marco Ruben (ver página 3).
   Poco más de 17 años pasaron desde que el Patón dirigió a Central por última vez, que fue casualmente en Arroyito. Aquel 14 de junio de 2001, en el empate 3 a 3 frente a Cruz Azul, por la semifinal de la Copa Libertadores de América, fue la última caminata de Bauza del campo de juego hacia el vestuario. Después de eso ambos protagonistas siguieron por caminos separados. Central luchando año a año desde lo futbolístico y Bauza continuando una carrera en la que fortaleció su nombre en base a logros importantes. Se destacan, por ejemplo, las dos Libertadores logradas, con Liga Deportiva Universitaria de Quito primero y con San Lorenzo después, amén de que uno de los momentos más importantes de su vida haya sido el nombramiento como entrenador de la selección argentina.
   Lo cierto es que cuando no muchos lo imaginaban llegó la apuesta de la comisión directiva después de lo que fue la eliminación de la Copa Sudamericana, con algunas desprolijidades importantes por la salida de Leo Fernández, pero sobre todo por la apuesta del Flaco Chamot. En ese momento en Arroyito entendieron que era el turno nuevamente del Patón y por él fueron.
   Un par de días de especulaciones, algunos menos de negociaciones y el resultado es lo que hoy está a la vista de todos: Bauza entrenador de Central, con un cuerpo técnico renovado, pero con José Di Leo, su ladero de toda la vida, de acompañante.
   ¿Todo eso para qué? Para intentar darle al club algún grado de veracidad y fortalecimiento a un proyecto futbolístico que nunca pareció estar del todo claro, que tuvo más apuestas que una postura de convencimiento respecto hacia dónde se pretendía ir.
   Bauza llegó con la ilusión de recomponer la imagen de un Central al que en el último tiempo le costó mantener el protagonismo. Pero lo hizo con objetivos moderados. En todo momento habló de "mejorar el puesto 21" en el que terminó el equipo en el último torneo, de bajar los "41 goles que recibió" y de algunas otras cosas más.
Más allá de eso, la figura del Patón será un elemento más para potenciar las habituales expectativas que se generan en Central en cada inicio de competencia.

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