Central

El nuevo empate de Central esta vez fue de no creer

Central sigue sin ganar, pero mereció largamente el triunfo ante el Racing de Coudet en lo mejor del ciclo de Cocca.

Lunes 30 de Septiembre de 2019

En las innumerables formas que existen en el fútbol para abordar y abrazar un resultado (positivo por cierto), Central buscó las que indican los manuales, la de tenencia del balón, agresividad, entrega, sobriedad para defender y, por sobre todas las cosas, voracidad para atacar. En un partido de altísimo riesgo, al menos en la previa, el canalla no sólo hizo los méritos suficientes como para quedarse con los tres puntos, sino que ejerció un tremendo sometimiento sobre un Racing que se fue de Arroyito con un premio enorme bajo el brazo.

Pero lo esencial no es el resultado que no se dio, sino el andamiaje individual y colectivo que obraron para que la retirada fuera con demasiada bronca. Sin el más mínimo riesgo a equivocaciones, el de ayer fue el rendimiento con el que Central necesita estrechar lazos de amistad para hacer que la angustia de la lucha por la permanencia se esfume lo antes posible.

Las formas de ayer fueron el marco ideal para creer que hay una manera de jugar, que este equipo puede dar lo que el técnico pretende

El desafío será sostenerlo, extenderlo en el tiempo, pero de lo que no quedaron dudas es que el canalla pasó de los peores 45' del torneo (el segundo tiempo frente a Unión) al mejor partido no sólo de esta Superliga, sino de la era Cocca como técnico auriazul.

Las formas de ayer fueron el marco ideal para creer que hay una manera de jugar, que este equipo puede dar lo que el técnico pretende y veía en partidos anteriores pero que a la vista de todos eso no sucedía. Esta vez el reconocimiento del final lo dijo todo. Porque la bronca del empate no opacó los aplausos en la despedida.

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Venga ese abrazo. Nahuel Molina saluda a Lucas Gamba, el autor del gol canalla.
Venga ese abrazo. Nahuel Molina saluda a Lucas Gamba, el autor del gol canalla.

Es imposible dejar de lado la categoría del rival en medio del análisis del vuelco de 180 grados que evidenció el equipo. Lejos de alejarse de las expectativas lógicas, no pocos hubieran firmado un empate frente al último campeón del fútbol argentino, a riesgo de saber, por supuesto, que se hubiera tratado de una igualdad más, la sexta consecutiva.

>> Leer más: El triunfo de Central pegó en el palo

Ayer, en un final frenético, con situaciones de gol hasta el último segundo, el empate fue tomado de otra manera. Porque el adorno de las formas estuvo muy por encima de cualquier atisbo de conformismo que se vio en algunas de las igualdades anteriores.

   Resulta contradictorio hablar del mejor partido en cuanto al juego en medio de una apuesta de parte del técnico que claramente no funcionó. Es que sin que Pereyra tuviera un mínimo de incidencia en el juego, Central se las ingenió para meter a Racing en un arco, con todo lo que ello implica.

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Duelo en la banda. Iván Pillud y Joaquín Pereyra disputan el balón. El juvenil canalla fue reemplazado en el complemento.
Duelo en la banda. Iván Pillud y Joaquín Pereyra disputan el balón. El juvenil canalla fue reemplazado en el complemento.

   Fue tal la superioridad entre uno y otro que ya en el primer tiempo el Racing de Coudet estaba haciendo un buen negocio, por haber encontrado el empate en un centro de Licha López y por la poca capacidad del canalla para terminar las tres o cuatro jugadas (además de la del gol de Gamba) que tuvo para trasladar esa puesta en escena futbolística al resultado.

>> Leer más: La opción de Pereyra no fue una solución para Central

   Incluso, otra de las cosas buenas que hizo el canalla ayer fue haber mantenido el ritmo y el juego también en el segundo tiempo. Es que fue en ese lapso del encuentro en el que al equipo de Cocca no le tembló el pulso para reducir a Racing a la mínima expresión.

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Claro que faltó la rúbrica, que estuvo en la cabeza y en los pies de Caruzzo, también en los botines de Zabala, Riaño, Gil, Gamba y por ahí algunos más. De haber resuelto bien sólo algunas de ellas a Central le hubiera alcanzado para meter verdaderamente un puñetazo sobre la mesa.

   Pero lo dicho, rendimientos como el de ayer son los que Central necesita para creer, demostrarle al resto y demostrarse a sí mismo que hay un camino claro por donde transitar. Tal vez fue lo que necesitó para dejar atrás aquella mueca futbolística, chueca y deslucida que expuso contra Unión.

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Siempre positivo. Diego Cocca dijo que no mira
Siempre positivo. Diego Cocca dijo que no mira "el vaso medio vacío". El DT valoró el punto en el Gigante.

   La obligación de empezar a despejar dudas estaba y observando todo del lado de los números sin dudas que aún sigue vigente. Porque sumar de a uno cuando el resto más a menudo mete algún que otro envión se transforma en una ecuación que no convence demasiado. Pero esta vez Central se paró en otro lugar. Ya no como un simple partenaire sino mucho más ligado al protagonismo.

   Le quedará el pequeño consuelo de no verse en la zona roja de los promedios, pero tranquilamente podrá refugiarse en lo que, a todas luces, fue un verdadero salto de calidad desde la intención y la interpretación del juego. El aporte del punto vuelve a ser escaso para las verdaderas aspiraciones, pero las formas lo pusieron en un terreno mucho más deseado.

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