Ovación

"El juego es un mero instrumento"

Martes 21 de Noviembre de 2017

Un alambrado dividía dos realidades opuestas, pero un simple juego la derrumbó. Uno de los tantos colaboradores que trabajan con Los Tigres es Lisandro Dippe, ex fullback de Duendes, quien se arrimó de manera fortuita con una idea: "Poder transmitir los valores que aprendí de cada entrenador que tuve".

"Llegué a esto de casualidad y me costó adaptarme porque vi cosas muy duras de cerca: en pleno invierno, por ejemplo, ver los chicos con mocos y jugando en sandalias en el barro. Cuando ves esas cosas al principio te frena un poco. Incluso hasta llegué a replantearme si después de hacer esta actividad me iba contento o no. Hoy te puedo decir que me gratifica, pero el tema no pasa por mí sino por ellos. No sé si tengo vocación para esto, pero tengo lo que aprendí en mi casa y lo que me enseñó el rugby, esa cuestión de jugar en equipo, de construir. Y la verdad es que con un mínimo esfuerzo de cada uno de los que integramos este gran equipo que tienen los Tigres, se pueden hacer muchas cosas. Y los veo en los chicos", cuenta Dippe.

¿Cuál es el objetivo que se plantean particularmente con el rugby?

Queremos armar un equipo de rugby sin perder de vista al jugador. Acá no nos podemos dar el lujo de perder a nadie. Primero nos encontramos con chicos, no con jugadores de rugby. A esos chicos tenemos que ir preparándolos porque el rugby no es el fútbol. Primero tienen que tomar un compromiso de que somos 20 y que después vamos a ser un equipo. Porque para decirnos que somos un equipo tenemos que hacer un montón de sacrificios. Sabemos que nos va a llevar mucho tiempo y el trabajo es enorme pero es un lindo desafío y hay mucha gente colaborando.

Cómo entrenador de rugby, ¿qué buscás en los chicos?

Creo que a través del juego podemos inculcarles algunas cosas que les pueden servir en su vida, para insertarlos de alguna manera. Sin ser psicólogo social y sin tener una vasta experiencia, estos chicos tienen limitaciones en muchas cosas, pero sobre todo en lo que tiene que ver con el cariño, el afecto, la contención y en la falta de valores, algo que el rugby se lo puede dar.

¿Con qué herramientas?

Con el sentido de grupo, con el compromiso del grupo. El hecho de que "no se nos puede caer la pelota" es de por sí un compromiso para ellos. Entre nosotros no nos podemos insultar, por ejemplo. A partir de eso podemos empezar a construir. Las diferencias ya se notan.

Llega un punto en el que el juego pasa a un segundo plano y es un mero instrumento

Exactamente. Nuestra excusa es el rugby pero nuestro objetivo es primordial: la educación. Y el deporte es genial para eso. Genera un compromiso que está dentro de ellos. Sin que se den cuenta ya se comprometieron. Pienso que a partir de lo lúdico comienzan a cimentarse valores que en el contexto de sus familias no se dan, porque tienen un cuadro familiar muy complejo.

¿Es conveniente presionar a esos chicos con todos los problemas que tienen?

Claro que sí. Y no hay que perdonarlos porque así les estás haciendo un daño. Son chicos que hacen un sacrificio enorme, que muchas veces caminan media hora para llegar a la escuela porque la tarjeta Sube no la pudieron cargar. Entonces, cuando tenés que ser inflexible, cuesta. Acá no hay tu tía. Si está en el grupo tiene que cumplir las mismas reglas que todos, porque el compromiso es con todo el grupo. Así vamos forjando otra persona.

¿Tenés alguna anécdota?

Un día nuestro capitán se enojó y se fue de la cancha. En cualquier club no juega más, pero nosotros tuvimos que enseñarle que eso no se hace y por qué. Le explicamos que eso sirve para todo los ámbitos de su vida: si tu trabajo no te gusta, no podés irte porque sí. Las cosas hay que enfrentarlas y resolverlas y si querés ser el líder tenés que ser el primero y el último en todo.

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