Son tres jóvenes rosarinos que se animaron a cruzar el Atlántico en busca de un futuro mejor. Son tres historias de vida en que la única herramienta que llevaron consigo fueron los botines y la tremenda ilusión de triunfar en uno de los países más futboleros del mundo. Hoy están en una Italia azolada por el flagelo del coronavirus, pero a resguardo, en sus respectivos hogares, cumpliendo estrictamente la cuarentena y dando un mensaje de consciencia y apego a las normas sanitarias para los que viven de este lado del mundo, en la Rosario que llevan en el corazón. Son los futbolistas Santiago Visentin, Nicolás Boccaccini y Maximiliano Sbrissa, que desde Italia dialogaron ayer con Ovación y contaron sus vivencias de este partido que debe tener una única camiseta: la solidaridad.































