Ovación

El Central del Kily tuvo una noche negra en Arroyito

Perdió con Aldosivi, sumó la tercera caída en el torneo, no pudo hacer descansar a sus futbolistas y encima otra vez sufrió un fallo arbitral en contra

Martes 03 de Agosto de 2021

Lo que debía ser reivindicación fue pesadilla, noche negra, una puñalada, de esas que hieren, que lastiman de verdad. Es que a Central le salió todo mal, desde el resultado (1-2) como principal bandera, pero tejiendo redes de sangrado en unas cuantas otras cuestiones; porque la cierta rotación por la que apostó el Kily no pudo ser tal, porque Gamba, el que volvía, se resintió; porque otra vez fue víctima de una mala decisión arbitral. Sí, después de aquel enorme despojo que sufrió el canalla en cancha de Gimnasia, anoche al instante de la mano de Coloccini no sancionada como penal llegó la sentencia de Gastón Lodico. Pero eso no es todo, porque la de ayer fue la tercera derrota en cuatro partidos en el torneo local y encima en lo que ya casi es la previa del choque por Copa Sudamericana, aunque primero será tiempo de visitar a Sarmiento.

Si de estado de ánimo se trata, lo que cosechó Central frente a Aldosivi fue una frustración grande como el Gigante. Porque fue algo así como para apostarles a todos los números de la ruleta y que le canten una letra. Es que todo lo que se pensó y se diagramó en la previa no se le dio nada. En medio de la necesidad de volver a sumar de a tres, el Kily pensó un partido con vistas a lo que viene y por eso le puso una ficha a la rotación, que no fue total, plena, pero sí intentó buscar descanso en algunos futbolistas. A contramano de eso, Gamba era un jugador a recuperar y su estadía duró unos pocos minutos. La contractura que padeció después de Táchira le pasó factura y tuvo que dejar la cancha.

Y eso va de la mano con otra pálida, porque Zabala fue uno de los que el Kily preservó pero antes de los 30 minutos ya estaba dentro de la cancha. O sea, Gamba lesionado y Zabala sin descanso.

Se podrán analizar unas o mil cuestiones, pero sin dudas el sangrado mayor en Central corrió por esa jugada de la que se sintieron víctimas por una clarísima mano de Coloccini que Echenique sin dudas no vio, o quizá entendió que la pelota primero dio en el cuerpo del defensor. Tan claro fue el sinsabor que el Kily fue el último en retirarse del campo de juego, donde se quedó, aunque de manera amable, para marcarle al árbitro ese error que le impidió a su equipo disponer de la chance del empate.

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Central encontró el descuento en el final pero no le alcanzó.

Central encontró el descuento en el final pero no le alcanzó.

En ese momento de calentura el Kily no sentía que tenía que lamentar muchas de las carencias futbolísticas de un Central que siempre mostró buenas intenciones, pero al que el juego nunca lo abrazó ni siquiera con todos los titulares en cancha.

Punto para detenerse. Porque la intención de la rotación se terminó de hacer añicos cuando en el complemento fueron a la cancha el Pupi Ferreyra y Luca Martínez Dupuy, que se sumaron a ese Zabala que ya había ingresado, a Vecchio que otra vez jugó los 90, como Ojeda, como Ávila, como Blanco y alguno más.

Ahora, los focos infecciosos se esparcieron por varios órganos de este Central herido, al que las cuentas en el torneo local se le comenzaron a teñir de rojo. Tres derrotas en cuatro partidos no sólo no es poco, sino que parece demasiado. Porque como alguien dijo algunas vez el fútbol es un estado de ánimo y, en base a esa aseveración, lo que tiene Central es un gran sufrimiento. Es que a ese combo de situaciones perjudiciales es imposible no adosarle lo que implica acumular bronca cuanto más cerca se está del encuentro ante Bragantino.

Porque en la copa es donde anida el principal objetivo del Kily y sus muchachos. Y si bien es cierto que primero está Sarmiento, ese choque en Junín sin dudas tendrá más presencia física que mental. Irá a jugar con lo mejor que tiene, pero la cabeza difícilmente no vaya a estar ya en el choque de ida por los cuartos de final de la Sudamericana.

La derrota, el cansancio, la amargura, la incapacidad futbolística, otro fallo arbitral en contra y quizá haya algún ingrediente más para armar un cóctel explosivo y contraproducente. Central tuvo una noche para olvidar.

Se le achicó el Gigante

Nunca es conveniente perder, pero mucho menos de local. Central estaba haciendo un bastión del Gigante, pero volvió a caer, justo cuando la próxima vez que se presente en Arroyito será contra Bragantino, por la Copa Sudamericana. De los últimos partidos de local el equipo del Kily sólo había caído en uno (ante Estudiantes). Los otros fueron 8 triunfos y 3 empates. Y si había un momento que no parecía indicado que se rompiera esa racha era justamente anoche. ¿Por qué? Lo dicho, lo que se viene es ni más ni menos que la ida de cuartos, por la copa.

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