Central

Diego Cocca: "No vine a pelear el descenso, vine a pelear el campeonato"

El DT canalla se despachó con definiciones medulares para el futuro: no piensa en el promedio, renovará el plantel, dijo que lo peor ya pasó y que aún el hincha lo mira de reojo.

Domingo 12 de Mayo de 2019

¿No creés que te faltó tacto para manejar mejor el tema de la inclusión de Herrera ante Libertad?

No, para nada. Porque a mí Central me contrató para tomar decisiones. Soy el entrenador y el que decide quién juega. Soy el máximo responsable de lo que pase con el equipo y en un principio creí que Herrera debía arrancar afuera.

Desde afuera se vio que te compraste un problema innecesario con la decisión de ponerlo en el banco justo en el partido de su retiro.

Lo que pasa es que uno puede darse cuenta cuando toma una determinación que la puede modificar con el paso de los días. Como soy un técnico que les pide a sus jugadores que no tengan miedo a equivocarse, tampoco tengo miedo a cambiar lo que pensé en su momento, siempre y cuando considere que tomé mal una decisión. Siempre hay que predicar con el ejemplo. Soy el primero que tiene que hacer lo mismo. Y con Herrera me equivoqué y dije: “Mejor vamos a hacer lo otro, por esto, lo otro y lo otro”. Me puedo equivocar, pero de lo que pueden estar seguros todos es de que siempre lo hago pensando en lo mejor para el grupo. Los jugadores lo entendieron así.

¿Cambiaste vos la decisión o te la hicieron cambiar?

Puedo escuchar, pero las decisiones siempre las tomo yo. Cuando uno se muestra sincero, que siempre le va de frente al jugador y que es una persona que se puede equivocar, del otro lado también recibirá lo mismo. Sí quiero un plantel que no le tenga miedo al error, no voy a ser peor o mejor entrenador por cambiar una decisión que entendí que estaba equivocado. Debo ser el primero en predicar con el ejemplo.

¿Te apresuraste en decirle a Herrera que no iba a ser titular en su último partido como profesional?

Lo que pasó acá es que se dio una situación en la que Herrera declaró públicamente: “Cocca me faltó el respeto”, y minutos después yo fui a la conferencia de prensa y me preguntaron sobre esas declaraciones.

¿Sabías lo que había declarado Herrera?

Algo me habían dicho. Creo que se malinterpretaron las declaraciones de Herrera. El no dijo que le habían faltado el respeto como ser humano. Lo que quiso decir es que le habían faltado el respeto a su trayectoria con la decisión de no ponerlo de titular en el último partido. Es lógico que un jugador de su trayectoria en Central, y con lo que significa para este club, quiera retirarse en la cancha. Por eso digo que no es lo mismo que digan que “Cocca me faltó el respeto” a que “Cocca le faltó el respeto a mi trayectoria por no ponerme de titular”.

Herrera fue claro cuando dijo que vos le habías faltado el respeto con la determinación de no ponerlo.

Soy un técnico muy atento a que no ocurran nunca este tipo de situaciones. Nunca le faltaría el respeto a un jugador. Para mí es un tema terminado. Lo hablamos y quedó todo bien. Herrera es un pibe bárbaro, entendió lo que yo había pensado y le dije que había cambiado de parecer y que iba a arrancar entre los titulares contra Libertad. El no estaba para jugar los 90 minutos, estaba para 45 con suerte, porque la semana pasada no había podido entrenar en forma normal por un problema en el sóleo y llegaba con lo justo. Siempre pienso en el equipo y lo mejor era que no jugara de arranque porque no estaba para todo el partido. Yo quería ganarle a Libertad. Para mí no era lo mismo perder que ganar. El tema del retiro de Herrera era secundario entre mis prioridades. El equipo necesitaba una victoria en el último partido y también para dedicársela a Herrera.

¿Es verdad que el martes los referentes del plantel te pidieron una reunión para que reveas la decisión?

Es verdad. Me reuní con el plantel porque soy una persona que escucho, que es abierta, pero las reglas del juego las pongo yo. La última palabra es mía. Lo hablé con Herrera, quien estuvo de acuerdo, y después se los comuniqué a los referentes como una decisión.

¿Notaste malestar en el grupo con la determinación de no ponerlo de titular?

Puede ser. Noté que el plantel estaba esperando que Herrera jugara. Se percibía algo en el grupo. Por eso lo reflexioné y decidí ponerlo.

¿Los dirigentes te sugirieron o te dieron a entender que estabas equivocado?

Lo hablamos, pero yo no tengo miedo a equivocarme. Si siento que debo cambiar, cambio. Los jugadores deben estar preparados para eso.

La sensación que quedó en el ambiente fue que si no se armaba semejante novela mediática, Herrera no era titular.

Es que acá se evaluó el partido ante Libertad como si fuera un amistoso y yo nunca lo consideré así. Para mí era tan importante como todos los que dirigí en Central. No hay amistosos. Si yo quiero instaurar una cultura que cuando te ponés la camiseta de Central tenés que ganar ante cualquier rival y en cualquier cancha, no puedo considerar el partido ante Libertad sólo para que se retire Herrera. Me parece que eso es lo que no se entendió. Cómo iba a evaluar que el partido era sólo para cumplir con el fixture de la Libertadores. Con la falta de alegrías que tiene el hincha no me podía permitir tomar así el partido y menos en el Gigante. No era lo mismo para mí que los jugadores y yo nos retiráramos silbados del Gigante a que nos fuéramos aplaudidos, como finalmente ocurrió.

¿Ya se empezó a ver algo de tu mano o el verdadero equipo de Cocca se verá en el torneo que viene?

Cuando uno llega a un equipo en pleno torneo trata de adaptarse a lo que tiene. Y en eso rescato mucho la predisposición que mostraron los jugadores para revertir la situación. Siempre noté que se entregaron y jugaron al máximo. No hay que olvidarse de cómo venía Central y en qué condiciones agarro el equipo. El grupo estaba muy mal de ánimo por los sucesivos resultados en contra y se notaba que le pesaba jugar en el Gigante. Se percibía ese nerviosismo. Por eso era fundamental ganarle a Libertad pese a que no teníamos posibilidades de clasificar. No era lo mismo irse a las vacaciones de perdedor que de ganador.

Si alguien se pone en abogado del diablo también te podría decir que al equipo, bajo tu conducción técnica, no le fue bien en el tramo final de la Superliga y quedó rápidamente eliminado de la Libertadores y sin chances de entrar en la Sudamericana. Tuviste otras posibilidades de ganar antes de enfrentar a Libertad.

Es así. Pero no me podía quedar en lo que había pasado. Sólo se puede cambiar lo que viene y lo último de esta parte del año era el partido ante Libertad. Era la última posibilidad que tenía en este semestre de modificar las cosas malas que hicimos. Había que terminar con eso de que el equipo no podía ganar de local. Siempre noté que había mucho nervio en la gente cuando el equipo jugaba en el Gigante y había que cambiar ese ambiente con una alegría. Que el hincha se diera cuenta de que lo que va a venir será mejor a lo que pasó en estos meses. Cuando asumí en Central sabía el trabajo que me esperaba, el que tenía que hacer, y ahora viene la segunda parte porque ya tuve esos meses para conocer y acomodarme. Ahora el trabajo que se viene es buscar mis jugadores, darle otra identidad al equipo, con más tiempo, contando con más variantes y con una pretemporada encima. En el torneo que viene sí voy a contar con más herramientas para que Central se parezca al equipo que quiero.

No se entendieron algunas decisiones que tomaste. Por ejemplo, la de apostar por un equipo alternativo en partidos trascendentales para clasificar a la Copa Libertadores, como fueron ante Libertad en Paraguay y Gremio en Porto Alegre.

Yo nunca dije que los equipos que jugaron esos partidos eran alternativos. Fueron conjeturas o deducciones que sacaron los periodistas. Siempre dije que jugaba el mejor equipo para ese momento. Además, a lo mejor lo que no evaluaron ustedes (los periodistas) es que jugábamos cada tres días y en el plantel tengo a muchos jugadores a los que les costaba mucho jugar o recuperarse entre un partido y otro. Pero esas son cosas que sólo se manejan o se saben internamente. Por eso el diagnóstico era erróneo. Si ponía el mismo equipo entre un partido y otro, seguramente hubiera tenido muchos lesionados. Así y todo, tuvimos varios jugadores lesionados y más los que venían de lesiones anteriores. Es muy complicado para un entrenador que le da la importancia que yo les doy a los entrenamientos, con la rigurosidad con la que trabajamos en el cuerpo técnico, crecer en esas condiciones. Pero yo asumí y las acepto. Por eso mi responsabilidad es saber darme cuenta de que este plantel no podía jugar cada tres días sin riesgo de sufrir muchas lesiones. Sinceramente la pasamos mal porque perdimos cuatro partidos seguidos, pero de los últimos cuatros terminamos ganando dos y empatando dos. Eso habla de que hubo una mejoría gracias a las decisiones que se tomaron y que hubo un cambio de mentalidad, algo muy difícil de lograr en tan poco tiempo y cuando asumís con un plantel que no armaste.

Lo que desconcertaba era que un día dijeras que el objetivo era Independiente por la Superliga y no los partidos de la Libertadores y al otro que pensaras que lo más importante era Aldosivi por la Copa de la Superliga cuando el equipo aún tenía chances de clasificar a la Sudamericana.

Desde adentro se ven otras cosas que no se pueden hacer públicas. Pero la explicación es la que te di. También había que tener en cuenta que hay una lista en la que yo tenía que elegir a los jugadores para la copa y otros para la Superliga. No podía jugar cualquiera. Yo no hice esa lista. Lo único que podía hacer era adaptarme a esa nómina. Encima dentro de esa lista tenía a jugadores con serio riesgo de lesionarse y que no estaban en condiciones de jugar un miércoles y un domingo. Tuve que tomar muchas decisiones muy difíciles con jugadores a los que todavía no conozco ni sé cómo podían responder ante la exigencia de dos partidos en tan poco tiempo. Y aunque vos los conozcas en los entrenamientos, recién los terminás de conocer cuando resuelven adentro de la cancha. Por todo esto considero que se tomaron las mejores decisiones para ese momento. Además, yo no puedo medir las determinaciones que tomo por los resultados. La mirada del técnico debe ser más profunda.

¿Para qué te sirvieron esas decisiones que tomaste?

Para darme cuenta de los jugadores que están en condiciones de jugar en Central en el torneo que viene. Estos meses me sirvieron para hacer el diagnóstico que creo que es el correcto.

¿Entonces fue un error decir que Cocca dejó de lado la Copa Libertadores?

Sin dudas que no dejé de lado a la copa. Cómo voy a hacer eso. Hice con lo que había disponible lo mejor posible. Ahora, si me preguntás si era lo que pretendía, obvio que te contesto que no. Yo aspiraba a otra cosa. Me manejé dentro de una planificación de jugadores que no era la que pensaba.

Se habla de una depuración del plantel, que se irían entre 10 y 15 jugadores. ¿Es así?

Habrá muchos cambios, pero también me di cuenta de que hay jugadores que mejoraron de acuerdo a lo que yo pensaba y serán tenidos en cuenta para el año que viene. Los nombres que vengan serán para armar un Central más grande y protagonista que el que está ahora. Quiero un Central protagonista y para lograr eso hay que traer jugadores que sepan que van a venir a un equipo que irá por los tres puntos siempre.

Pero la tabla de posiciones indica que Central peleará por no descender.

Yo no vine a Central para pelear por no descender. Vine para pelear el campeonato.

¿La idea es reforzar en los puestos que se vendan o si un jugador no se va y querés a alguien en esa posición, lo traés igual?

Van a venir varios jugadores porque quiero reforzar en todas las líneas al equipo. Hay muchos jugadores que los considero porque me demostraron que están para cumplir lo que quiero y otros no. Y aquellos jugadores que tengan pocas chances de jugar, lo mejor será que busquen otros horizontes. La idea es tener un plantel estable de acuerdo a lo que quiero. Les dije a los dirigentes que los futbolistas que no voy a tener en cuenta busquen irse a préstamo para mejorar sus carreras. Quién te dice que pueden volver al año, más maduros, y juegan en la primera de Central. O directamente forjan una carrera en otros lugares. Central tiene muchos juveniles que tienen contrato firmado y que pueden buscar sus carreras afuera.

¿A Ortigoza lo vas a tener en cuenta para el próximo semestre?

En la posición de Ortigoza apareció un chico como Villagra, quien me demostró que tenía personalidad y capacidad para jugar en Central. Tengo muchas ganas de trabajarlo a ese jugador y a otros juveniles que aparecieron en estos meses. Dio la coincidencia de que Villagra juega en la posición de Ortigoza, pero ante Libertad jugó Ortigoza y no Villagra. Apareció Joaquín Pereyra, quien cuando jugábamos de local era resistido por la gente, y contra Libertad se sacó el miedo, anotó un gol y es otro de los pibes que rescatamos. Ninguno de los que no seguirán podrán decir que no tuvieron oportunidades. Todos pudieron mostrarse si estaban capacitados, de acuerdo a lo que quiero, para estar en Central.

¿En el equipo que imaginás para el torneo que viene hay jugadores imprescindibles?

No, ya lo hablé con los dirigentes. Sí les dije que hay un grupo de jugadores que quiero tener. Pero sí hay que renovar el plantel y traer gente de afuera que venga con otro empuje para afrontar lo que viene. Como te dije antes, quiero un Central que la gente se sienta representada y que venga contenta al estadio. Nada raro. Hasta ahora yo me manejé con un plantel que no armé. Ahora quiero armarlo. Hago lo que haría cualquier entrenador. Acá no hay listas negras ni nada. Quiero renovar porque soy el entrenador.

¿Vas a poner reparos si venden a Jeremías Ledesma?

Es un jugador que quiero tener, pero si viene una oferta y es beneficiosa para el club, yo no me puedo negar a que se venda. Lo que sí puedo decirles a los dirigentes es que me traigan al arquero que pido para reemplazarlo. Le transmití eso a la directiva. Para mí los clubes deben vender a sus jugadores cuando estén en el mejor nivel y a un precio elevado. Lamentablemente el primer tramo del año no fue bueno en lo futbolístico para Central y es difícil que venga alguna oferta importante por algún jugador. Igual, todo se evaluará y se charlará. No soy el dueño del club. A los dirigentes les fui claro con lo que pretendo. Es un mercado de pases muy largo por el receso de la Copa América y ojalá que no se venda a ninguno de los futbolistas que necesito. Si ocurre eso hay que reemplazarlo. No hay mucho misterio.

Con el nivel que mostró Ledesma, ofertas van a llegar seguro.

Sí, Jeremías tuvo un gran torneo. Pero hoy por los que más pagan son por los juveniles y Central tiene chicos surgidos de las inferiores muy buenos. Si Dios quiere, el día de mañana se pueden potenciar y vender en cifras importantes que le permitan al club crecer también en lo económico. Ledesma fue un caso atípico. Si tu arquero es la figura, está claro que el equipo no funcionó. Si vienen a buscarlo, se evaluará si conviene venderlo. Porque si lo vendés y traés a otro por el mismo valor, hiciste un mal negocio.

¿Percibís que el hincha de Central todavía te mira de reojo?

Creo que me está estudiando y es lógico que pase eso. No soy un entrenador emparentado con Central y vengo de otro lado. La verdad es que todavía tengo que demostrar un par de cosas y que estoy capacitado para dirigir a una institución de la estatura de Central. Y está bien que me mire de reojo. Es lo que corresponde. Yo cuando vine lo único que prometí es trabajo, seriedad y defender la identidad de un club que tiene mucha historia, que sacó jugadores increíbles a nivel mundial y eso me entusiasma.

Pese a que no se dieron los resultados, ¿creés que les estás cumpliendo a los hinchas con lo que prometiste?

El hincha de Central sabe que somos un cuerpo técnico serio y que trabaja. Ni mejor ni peor que otros, pero somos serios. En el mundo del fútbol todo se sabe. Por eso en estos meses, quizás sin tener tanto tiempo porque jugábamos cada tres días, igual pudimos promover a primera a varios jugadores que me llamaron la atención por las condiciones que les vi. Eso sí, ahora para el torneo que viene hay que generarles un contexto adecuado para que puedan explotar. No podemos pretender que esos juveniles nos salven o se carguen el equipo al hombro.

¿Cuáles son los juveniles que más te sorprendieron?

Y… los que tuvieron más minutos desde que estoy. Almada, Rizzi, Villagra, Pereyra, Lovera y hay otros que también se van a sumar. Ya lo hablé con los dirigentes. Estos jugadores van a rendirle mucho más a Central, siempre y cuando el equipo tenga una base sólida. El mensaje que les bajé ya lo tienen incorporado. Ahora falta armar el equipo que quiero con ellos.

Tenés en mente pelear por no descender con un equipo que tenga a los juveniles que nombraste antes.

Cuando agarrás un equipo que está complicado con el promedio necesitás sumar de a tres. Y mi forma para ganar es jugando al fútbol, buscando proponer. Lógicamente que también quiero que no me hagan goles, pero si veo que hay un juvenil que se destaca, que tiene personalidad para ponerse la camiseta de Central en cualquier circunstancia, no voy a dudar en ponerlo. Conmigo no va eso que porque tengo que sumar puntos no voy a darles participación a los juveniles.

¿En cualquier circunstancia vas a priorizar atacar?

Yo no soy de los entrenadores que se dejan llevar por las circunstancias. Para mí pelear el descenso o un campeonato es lo mismo. Siento el fútbol de esa manera, quiero presionar todo el tiempo, tener la pelota y que mi equipo sea protagonista. Siempre tratando de que no me hagan goles.

¿Te puede jugar en contra que no seas un técnico habituado a agarrar equipos para evitar el descenso?

No, porque no me quiero acostumbrar ni considero que voy a pelear el descenso. Además, yo no empecé dirigiendo a Racing. Cuando agarré la CAI en la B Nacional venía de perder 6 partidos de 7. Cuando agarré Godoy Cruz había ascendido a primera y en 10 partidos había perdido 8. Mi manera de sentir el fútbol es así. No voy a pelear el descenso. Vengo a formar un Central para ganar. Recuerdo que de ese Godoy Cruz se vendieron a 6 futbolistas que jugaban de mitad de cancha hacia adelante porque la propuesta era ir a buscar todo el tiempo el arco rival. Si estás peleando el descenso y tenés jugadores para hacerlo, hay que buscar ganar. No hay mejor negocio que ese. A mí no me cambia lo que voy a jugar en el torneo que viene porque yo tengo en la cabeza pelear el campeonato. Lo que quiero inculcarle al plantel que arranque la pretemporada el 5 de junio es que no vamos a pelear el descenso. No tengo dudas de que si pensamos así, todo va a funcionar.

¿Qué le pedirías al hincha?

Que me dé tiempo de trabajo para demostrarle que puede ir a la cancha y estar orgulloso del equipo que vea. Tengo confianza en que en el torneo que viene pasará eso.

¿Cuándo perdiste los cuatro partidos seguidos dudaste de seguir?

Para nada. Está claro que si hubiera podido elegir un momento para venir a Central no era este. Siempre tuve en la cabeza dirigir a este club, pero agarré cuando coincidieron los tiempos porque Central me buscó y yo no tenía trabajo. Así y todo, nunca se me cruzó dar un paso al costado en ese momento en que no le podía encontrar la vuelta al equipo. Siento que el peor momento ya pasó. Que fue ese de tener que jugar cada tres días una Libertadores muy difícil y con un plantel al que no conocía. Ahora tengo otras expectativas para encarar lo que viene.

¿En serio que lo peor ya pasó?

Ya te dije, no vamos a pelear por el descenso. Lo peor fue jugar la Copa y el torneo cada tres días. No le encontré la vuelta porque no era el momento de encontrarla. En el fútbol todo lleva un proceso para acomodarse. Y esto te lo demuestro diciendo que cuando tuve tiempo para trabajar con los jugadores, sin competencias en el medio como fue después del partido que perdimos ante Aldosivi en el Gigante, el equipo mejoró y no perdió. Hubo una reacción. Le ganamos a Aldosivi pese a que no alcanzó. Mejoramos contra Católica pese a empatar, jugamos la final ante Boca y le ganamos a Libertad. Entonces me dije: “Tardó, pero llegó”. Cuando me dieron tiempo de trabajo, el equipo logró sacarse el miedo para jugar y para interpretar la idea.

De esos cuatro partidos que mencionaste, ¿cuál te gustó más?

Me gustó el segundo tiempo contra la Católica y ante Libertad había que ganar para sacarnos la mochila de no ganar en el Gigante. Quizás no jugamos tan bien como ante Católica, pero el horizonte ya no es todo negro para lo que viene.

¿Una derrota ante Libertad te hubiera empujado a tomar alguna decisión en cuanto a tu continuidad?

No, en absoluto. Yo tengo claro lo que quiero en un futuro. Lo que hubiera cambiado es la relación tal vez con el hincha. Yo quería que los jugadores se retiraran del Gigante aplaudidos luego de haber ganado. Sabés que feo que es cuando te acercás al túnel y que los hinchas te puteen en todos los partidos durante ese tiempo. Para tener credibilidad tenía que ganar.

¿El hincha confía en vos?

No lo sé. En la calle siento que creen en nuestro trabajo. Y eso me gratifica, pero también hay que demostrarlo adentro de la cancha. Tal vez lo que le transmitió al hincha la victoria contra Libertad fue que vio a un entrenador comprometido con la causa de lo que significa dirigir Central. Que haciendo un buen mercado de pases, una pretemporada como la que proyectamos, podrá ver a un equipo con el que se sienta identificado.

¿Te molesta que digan que todos los refuerzos de Central vendrán de la mano de Christian Bragarnik, tu representante?

No, porque Christian tiene un montón de jugadores y por lo general son todos buenos. Tiene una manera de ver el fútbol que ya está demostrada. Bragarnik lleva jugadores no tan conocidos a equipos y después esos equipos terminan vendiéndolos en millones. Él sabe lo que quiero y lo que me gusta. Por eso todos los jugadores que vengan a Central van a ser buenos y serán potenciados.

¿Aceptarías a un jugador que llega de la mano de él y a vos no te gusta?

De ninguna manera. Ya me pasó en otros clubes. Muchas veces me pasó que pido un jugador que Christian ni lo conoce y él enseguida se pone en contacto para traerlo. No todo viene de la mano de Bragarnik. Él también te ayuda a abrir las puertas para que vengan. Todos los jugadores que vengan tienen que tener estas dos condiciones: primero que quieran venir y después que encajen en el proyecto que pretendemos.

¿Es cierto que te interesan para traer a Central a los hermanos Bou (Gustavo y Walter), Joel Barboza, Mauro Pittón (Unión), Lucas Gamba (Huracán), David Barbona (Atlético Tucumán), Cristian Chávez (Aldosivi), Lucas Janson (Tigre), por citar nombres que se mencionaron?

Me gustan todos esos jugadores. Pero a los dirigentes les di posiciones. Quiero refuerzos en todas las líneas. Primero quiero ver si los jugadores que voy a traer tienen el mismo proyecto a futuro que yo. Me interesa que quieran venir. Si noto que duda o anda con vueltas, ya no me interesa más. Soy de gestionar las llegadas de los futbolistas. Ahí siento, cuando hablo, si tiene realmente ganas de jugar en Central o está esperando otra oportunidad. O si no le queda otra, acepta. Eso ya no me gusta. Para mí esa etapa previa a la llegada es fundamental.

La última, ¿te sentís un cuerpo extraño como técnico de Central teniendo en cuenta que no tenés pasado ni nada que ver con la vida del club?

Es normal que me vean así y que pase eso. Yo todavía me tengo que ganar el respeto y el cariño de la gente de Central. La única manera que conozco de lograrlo es a través de confirmar con hechos todo lo que hablo. Sólo con eso ya me sentiré reconocido por la gente.

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