El partido ante Quilmes tuvo la particularidad de que Central mostró algunas caras nuevas, algunas de ellas desde el arranque, aunque hubo un solo refuerzo que hizo su estreno desde el primer minuto: Damián Musto. El volante central proveniente de Olimpo ingresó por el lesionado Hernán Encina y en líneas generales cumplió un buen papel. Sin una actuación descollante a la vista, el mediocampista mostró un rendimiento parejo, en el que el debut pareció no pesarle. Y en él Russo tiene depositadas grandes expectativas, a partir de las cuales intentará hacerlo rendir por encima de lo que fueron las apuestas de los últimos volantes centrales que llegaron para reforzar el plantel (ver aparte). "La verdad que me sentí muy cómodo", sintetizó el futbolista, un par de días después del partido, con las pulsaciones en su ritmo habitual y con una visión de esos 90 minutos de juego que lo dejaron conforme.
































