Central

Cocca empieza bien y luego se manca

Como entrenador, Diego Cocca suele tener un arranque a todas luces pero termina sin batería.

Martes 26 de Marzo de 2019

Llegó a Central para, entre otros temas, inyectarle una línea definida de juego. Esa misma que perdió hace rato. Hay indicadores que resaltan que Diego Cocca puede encandilar a todos los canallas en el arranque de ciclo. Sus equipos tienen algunas particularidades. Cuentan, por ejemplo, con la singularidad de ser protagonistas en cancha y acopiar varios porotos de arranque. Es como una escoba nueva: barre bárbaro. La foja de servicio deportiva también es clara. Y contundente. Cuando toma la recta final o se enfrenta a retos importantes se queda sin gas. No es un dato menor. Sobre todo cuando el representativo de Arroyito sabe de antemano que la próxima temporada lidiará semana a semana con el fantasma del descenso.

Demás está decir que Cocca cuenta con el beneplácito dirigencial para hacer a su antojo lo que quiera. Ya lo demostró el día de la presentación cuando blindó las puertas del country e invitó a los pocos directivos a que se retiraran del recinto "para poder trabajar".

Sin embargo, el técnico comenzará a vivir y sentir en carne propia lo que representa el mundo Central en toda su esencia desde el próximo domingo, que será cuando debute oficialmente en el banco ante Argentinos Juniors. Porque desde entonces no tendrá permitido ceder, ya que el bajo promedio recrudecerá un poco más.

Es cierto que ascendió a la élite nacional a Defensa y Justicia. Que antes hizo sapo en México y en Huracán. También es verdad que sacó campeón a Racing de la mano de un endemoniado Diego Milito. Hizo una gran campaña en Avellaneda en el primer ciclo. Tuvo sus ponchazos en ciertos pasajes, pero se fue con el pecho inflado. Aunque quienes conocen a la perfección los pasillos del Cilindro aseguran que en su paso no todo fue color de rosa. Hubo cuestionamientos internos sobre determinados jugadores que llegaron, pero el título eclipsó todo.

Claro que la segunda etapa en el club albiceleste no fue la esperada. Venía dulce de Millonarios. Pero en Racing flaqueó cuando el club más lo necesitaba. En 2017 no consiguió los objetivos. Le fue tremendo. Quedó eliminado de la Copa Sudamericana, también de la Copa Argentina. A eso hay que sumarle que se despidió rápido de la lucha por el campeonato. Demás está recordar que no ingresó a la Libertadores 2019 y tampoco clasificó a la Sudamericana.

Lo único positivo fue que puso en órbita a Lautaro Martínez y le ganó al por entonces líder Boca (2 a 1 en la Bombonera). Luego perdió el clásico con Independiente y automáticamente dejó de ser DT. Tuvo un paso para el olvido.

Regresó a México. Se hizo cargo de Tijuana. El mismo club donde su representante tiene lazos. Hizo un campaña irregular. Ahora llegó a Central en una maniobra desesperada de los dirigentes. Esos mismos que sepultaron dos procesos de un plumazo y expusieron a miembros de la verdadera colectividad canalla como el Patón Bauza y Paulo Ferrari, quien en su momento fue anunciado por la comisión como el indicado para continuar con el proyecto deportivo pero a los 22 días lo echaron.

Habrá que ver si Diego Cocca puede tener un buen arranque como generalmente indica su variado currículum. Aunque el radar está puesto en el medio del camino, que es cuando sus equipos comienzan a mostrar ciertas debilidades. Y eso podría ser letal para los canallas, ya que la temporada entrante será crucial. Se jugará la permanencia en la primera, nada menos.

Resta saber si esta vez podrá terminar en cancha bien parado. Porque en ciertos pasajes de lo que va de su carrera ya demostró que arranca estupendo. Como también que después se queda sin batería. Y el más damnificado termina siendo el club, nada menos.

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