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Central, de las cenizas de Sarandí a la ilusión de San Pablo

Central debe digerir rápido el mal trago ante Arsenal y recomponer la línea futbolística y anímica para ir a Brasil por la clasificación en la Sudamericana. 

Lunes 07 de Mayo de 2018

Todavía repercuten las réplicas del terremoto futbolístico que azotó a Central en el mediodía del sábado en el Viaducto. El 4 a 0 fue una humillación que caló hondo en la fibra íntima del mundo canalla. Es que la raquítica puesta en escena grupal generó una bronca tremenda en la dirigencia. Además al DT interino José Antonio Chamot lo sorprendió la bajísima respuesta anímica de la mayoría de sus jugadores.

También el plantel sintió el mazazo y entendió que otra actuación como la de Sarandí no se puede repetir bajo ningún punto de vista. Con este panorama de fastidio interno y sentimiento de vergüenza deportiva, ayer arrancó la semana corta de trabajo con vistas a lo que será la trascendental visita del miércoles por la noche a San Pablo, por la revancha de la Copa Sudamericana. Todo indica que el DT hará cirugía mayor y cambiará por lo menos medio equipo, con los ingresos de varios experimentados, como es el caso del capitán y máximo referente Marco Ruben (ver página 4). Pero la clave, más allá de los nombres, será ir al Morumbí con la tropa convencida de que las paradas bravas sólo se sacan adelante con gran amor propio, espíritu solidario, ímpetu para jugarse la piel en cada dividida, inteligencia para manejar la pelota y aprovechando al máximo las chances de gol que se presenten en el área de enfrente. Es decir todo lo que no hizo en Sarandí, el canalla tendrá que hacerlo en Brasil. Reiniciarse y cambiar el chip. Muy complicado sí, imposible no.

El fútbol siempre es presente y hoy debe serlo más que nunca para Central. Desde lo futbolístico el canalla se juega el partido más importante del semestre en Brasil, donde la victoria le dará el pase a cualquiera de los equipos, el empate en cero llevará la serie a los penales y cualquier igualdad con goles les otorgará el boleto a los auriazules. Pero para conseguir el resultado positivo que le permita mantenerse con vida en el torneo continental Central debe renacer casi de las cenizas futbolísticas que entregó en Sarandí. ¿Cómo hacerlo?

Como primera medida, Chamot y sus colaboradores tendrán que poner el foco en levantarle la autoestima a jugadores que parecen vencidos, derrotados ante la primera adversidad y sin respuestas para dar vuelta situaciones desfavorables. Sin dudas que las cuatro derrotas en fila: River, Racing, Defensa y Justicia y Arsenal, con 11 goles en contra, minaron la confianza del plantel de Arroyito. Por ello es vital fortalecer la cabeza para que las piernas respondan.

Pero no alcanzará sólo con ello. Además, Central deberá animarse a manejar la pelota en la estancia que es el Morumbí. Y en esta función tendrá un rol determinante Néstor Ortigoza, que todo indica será titular en Brasil. El volante debe ser el eje que haga jugar a sus compañeros y que a partir de sus lateralizaciones el equipo local no pueda imprimir la presión alta que buscará plasmar desde el minuto uno. Y su socio puede ser Leonardo Gil, mediocampista que tiene buen manejo y si está activo brinda tenencia de pelota en campo enemigo.

Mientras que la defensa deberá estar cerca de los volantes y no entregar las groseras grietas que hubo en Sarandí. Porque el equipo paulista tiene mucha más categoría que el adversario del sábado y una actuación tan errática como la última sería fatal en el sueño de avanzar en la Sudamericana.

Mientras que en ofensiva todo indica que jugará el gladiador Marco Ruben, un guerrero de ley, que si bien no atraviesa su mejor momento jugará el partido de "su vida". Porque ya anunció que no sabe si seguirá en Arroyito de cara a lo que viene. Por ello, tener un buen partido en San Pablo podría darle crédito a su continuidad.

Pero más allá de las cuestiones personales, Central debe jugar un partido "colectivo", de compromiso con la causa, dejando el corazón en la cancha. Después el resultado dirá si alcanzó para seguir en la copa o la ilusión internacional se terminó. Lo primordial será estar a la altura de las circunstancias desde la competitividad y la entrega. Lo que no se puede negociar es que la camiseta canalla esté empapada de transpiración y los botines "gastados" de dar pases cuando la historia acabe en el Morumbí. Otra fórmula no hay.

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