Con los resultados que se dieron en la previa, a Central no le cabía otra. La
suerte le regaló un guiño de complicidad con todos los marcadores favorables y esta vez el equipo
de Madelón obró en consecuencia. Estuvo a la altura de sus necesidades, superó con justicia 3 a 0 a
Arsenal y sacó una apreciable ventaja en el tramo de cierre del Clausura. Y no sólo eso. Anoche no
atravesó estrechos callejones de angustia y no necesitó de epílogos infartantes para celebrar la
supervivencia. No hizo falta. Los canallas dieron ayer un paso muy importante hacia su objetivo
genético, expusieron su corazón y sus limitaciones, pero ganaron con suficiencia. Fue un esfuerzo
mayúsculo que tuvo una recompensa merecida. Esta vez las urgencias no le restaron autoridad al
logro.
No le sobró mucho a Central. Tampoco tiene demasiado para gastar. Para llevarse
los tres puntos se alió a una llamativa efectividad en las excursiones ofensivas, con el Kily
González y Papa como abanderados (y sobre todo en la primera etapa), y con la incansable entrega de
Borzani y Paglialunga en el eje de la tierra media. Y si los de arriba hubieran estado más afilados
la diferencia pudo haber sido mayor.
En el inicio del cotejo le costó hacer pie al dueño de casa. Arsenal manejaba la
pelota y desnudaba algunas desinteligencias del fondo auriazul. Y cuando Leguizamón y Gómez
comenzaban a transformarse en una preocupación, apareció la combinación entre el Kily y Papa por
izquierda que desembocó en un violento disparo de Borzani, que se metió al lado del palo izquierdo
de Cuenca con la colaboración de un desvío.
De esa manera, Central encontró rápido la llave del partido. El camino se allanó
con el gol tempranero y la opresión fue mutando básicamente en temple y confianza.
La apuesta auriazul no logró serenidad con la primera conquista. La visita
seguía teniendo la posesión, generaba chances pero no tenía la puntería necesaria como para
equiparar la balanza en el tanteador.
Los canallas se hacían fuertes con estiletazos en el último tercio de la cancha.
Papa era un auténtico enigma para la estructura de contención del conjunto de Arsenal y por eso no
extrañó que le cometan un claro penal en una incursión al área. A los 22’ el Kily se hizo
cargo de arranque, no dudó un instante y definió con mucha clase al palo derecho de Cuenca, que fue
para el otro lado.
Esa diferencia relajó a todos en Arroyito y le permitió a Central manejar el
trámite a su conveniencia. Aun con imprecisiones se impuso claramente en la pulseada.
Alfaro intentó patear el tablero con el ingreso de Andrizzi pero la arremetida
de Arsenal duró muy poco. Después de los 15’ del complemento, el encuentro otorgó la
sensación de cosa juzgada. Y lógicamente desató el delirio en el Gigante. Más aún cuando, tras otra
escalada de Papa, Belloso bajó un centro de cabeza y Vizcarra sentenció el pleito de volea.
Así el triunfo fue un mensaje de fe. Con la victoria de ayer, Central le
descontó a Newell's, alcanzó a Colón y se alejó de Racing. El pueblo canalla sacó anoche pasaje
para soñar en la salvación. Y no hay razones para detenerlo.