OVACION

Central fue inexpresivo y perdió con Racing en un partido en el que no hubo juego ni ideas

El equipo del Kily González fue superado por 1 a 0 con un conjunto de Pizzi que encontró la victoria con un cabezazo de Copetti tras un córner de Lovera

Lunes 08 de Marzo de 2021

Recién a los 61 minutos apareció la primera jugada de riesgo clara cuando Chancalay se fue enganchando entre los defensores canallas y remató para que Broun contuviera en el piso. Hasta ahí era como un pase de magia. Nada por acá, nada por allá. Pero esa jugada fue como un prólogo para la apertura de un resultado que parecía blindado en cero. Un córner de Maxi Lovera a los 64’ encontró la cabeza de Copetti, quien se adelantó a Villagra y metió la pelota dentro del arco canalla. 1 a 0 para Racing. Y el gol llegó de la única forma posible, desde una jugada de pelota parada. Una diferencia mínima. Tan mínima que refleja la escasez con la que jugó Central en Avellaneda. Más notoria también por las limitaciones del ganador.

Porque el partido evidenció a dos academias vacías. Sin presencialidad. Un partido más virtual que real. Porque Cristian González y Juan Antonio Pizzi habrán imaginado un juego que nunca existió. Porque no mostraron ideas, funcionamiento y mucho menos esa cuota de lo impensado. Ambos se preocuparon más por anular al otro que por generar lo propio. Claro que la creación no apareció todavía en lo que va del torneo para Central y Racing. El DT albiceleste mandó a evitar que Emiliano Vecchio se convirtiera en el titiritero canalla. Y Lovera y Miranda estuvieron más abocados a marcar que producir. Entonces todo se hizo monótono, y la impotencia de no poder ser atravesó a ambos.

Los minutos transcurrían y el orden estructurado comenzó a sucumbir para darle lugar a la anarquía. En esta intemperie de recursos, la jugada de pelota parada asomaba como el único camino posible para llegar al desnivel. Central repetía movimientos crónicos con idénticos resultados improductivos. Mientras que Racing no encontraba claridad ni certeza con la pelota.

Hasta que en el complemento apareció esa jugada cuando Lovera metió ese centro desde un córner que Copetti conectó al gol. Y tras esa conquista Central sintió la necesidad de tratar de salir de ese letargo, que por momentos se hace tan tedioso como incomprensible.

El Kily mandó a Marco Ruben y al Pupi Ferreyra para tener mayores argumentos ofensivos. Y con más ímpetu que combinaciones, a puro centro, Central fue por el empate. El que aparecía como factible por la endeblez de Racing.

Central empezó a colapsar por sus propias limitaciones ante un adversario también acotado. Y la derrota comenzó a irrumpir como inexorable para el equipo del Kily. La segunda en cuatro partidos, y ambas de visitante. Lo que comienza a erosionar ese crédito del proyecto que pregona el cuerpo técnico. Porque el descontento es cada vez más intenso. Y el juego no aparece. Y sin juego no hay réditos.

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