Ovación

Central es un equipo que está lejos del equilibrio justo

Ese equipo que va decidido hacia adelante sufre en su propio arco. Incluso en las últimas victorias, Broun fue determinante, lo que indica que le llegan mucho

Lunes 27 de Septiembre de 2021

Central da la sensación de que juega a matar o morir y a priori tiene más capacidad para abrir los partidos que para cerrarlos. ¿Se puede manejar ese déficit sin renunciar al protagonismo?

"Soy el primero en reconocer cuando pasan este tipo de cosas. El desgaste que uno hace de llegar con tanta gente en ataque hace que al retroceso lo vayamos perdiendo cuando pasan los minutos. En esa intensidad que uno pide desgraciadamente quedamos muy largos, abiertos y es donde realmente sufrimos. La mayoría de los goles que nos hicieron fueron porque esas transiciones de ataque a defensa no fueron buenas. Hago mucho hincapié en esto, lo analizamos e intentamos corregirlo. Una de las intenciones es cortar rápidamente el juego para poder replegarnos y volver a defender ya armados. Pero esto es fútbol, tenemos que seguir mejorando y trabajar. Con San Lorenzo no recibimos goles pero igual la pasamos mal".

La pregunta del colega Miguel Pisano en la previa del partido con Talleres y la respuesta del entrenador canalla sobre un punto especial, que resultó crucial en la dura derrota sufrida por Central en Córdoba frente al líder, resultan el disparador perfecto para analizar una de las facetas de este Central que suele ir mucho mejor hacia adelante que hacia atrás, aunque el pasado sábado, en la Docta, no cumplió tampoco con esa primera parte del libreto.

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Central sufre en el gol de Retegui, en el Kempes.

Central sufre en el gol de Retegui, en el Kempes.

Consideraciones al margen de este partido puntual, Central parece lejos del equilibrio justo, ese que permite exponer la artillería necesaria a la hora de buscar el arco de enfrente, pero que debiera contemplar también garantizar la seguridad en el fondo. Y cuando eso no se cumple todo queda reducido a un golpe por golpe en el que la eficacia de uno y otro equipo pasa a ser el verdadero detonante.

Como siempre, los resultados suelen marcar una tendencia importante, incluso desde el terreno de las emociones, donde muchas veces se aísla casi por completo el análisis fino, sobre si una victoria contó con el sustento necesario como para valorarla sin detenerse en los puntos flacos.

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No es caprichoso abrir este análisis justo en este momento, después de una dura derrota y en un rendimiento defensivo con errores garrafales. Es que aquella consulta realizada al entrenador fue después de una victoria, ante San Lorenzo, y fue reconocido por el propio entrenador.

Pero hay más puntos que abonan la teoría. Que Jorge Broun haya sido el jugador más destacado en los últimos partidos algo quiere decir. El sábado en Córdoba fue el que evitó que la goleada sea mayor, lo que habla a las claras de la cantidad de veces que a Central le llegaron con claridad. Frente a San Lorenzo también fue la figura del equipo (al menos para Ovación) y eso que se trató de un triunfo. Una fecha antes, frente a Banfield, Marco Ruben, con un doblete, fue el destacado, pero Fatura fue el responsable de sostener el empate transitorio. ¿Más? Sí. Frente a Boca también fue de lo mejor del equipo, en esa derrota sobre el final con gol en contra de Torrent. Incluso, en la excursión a Santiago del Estero, donde Ruben otra vez se adueñó de los mayores elogios por otra doble conquista, Broun brindó un aporte importante.

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Fatura Broun fue clave, también en las últimas victorias.

Fatura Broun fue clave, también en las últimas victorias.

Esto no es para analizar el momento de Fatura Broun ni mucho menos (de paso se podría decir que el uno canalla está demostrando que está a la altura), sino en entender que cuando un arquero es peloteado se debe a que al equipo le generan demasiado. Eso es lo que demuestra, expone y califica esa falta de equilibrio, en la cual sin dudas se trabaja día a día, pero que por el momento se presenta como un problema de difícil resolución.

Claro que esos inconvenientes se arreglan con trabajo (mucho), pero hay otros matices que tampoco merecen quedar afuera de las consideraciones generales. Porque una vez más quedó evidenciado que Central no cuenta con un plantel numeroso para darse el lujo de que frente a un cierto recambio la estructura no se resienta. Lejos se está de caerles a quienes les tocó salir a la cancha en lugar de los habituales titulares. Ni Nicolás Ferreyra ni Francesco Lo Celso ni Alan Marinelli fueron los responsables de la derrota porque el equipo entero hizo un mal partido, pero hoy las cosas están planteadas en estos términos y esa ambivalencia en el juego, de la que el técnico es uno de los principales responsables, parece un eslabón más de la cadena de errores cometidos en el último mercado de pases, donde al equipo le faltó el aporte de nombres que puedan brindar otro tipo de auxilio frente a situaciones de extrema necesidad. Fue lo que también le impidió encarar las instancias finales de la Copa Sudamericana y la primera parte del torneo local con algo más de ambiciones.

Amén de los contextos, Central tiene problemas, serios por cierto, que suelen maquillarse cuando ese afán de ir decidido hacia adelante encuentra sustento en los resultados. Porque triunfos mediante, hay un equilibrio que aún no logra y que debe hallar cuanto antes para que su suerte no siempre quede reducida a que, cuando tenga la oportunidad, pueda golpear más fuerte que el rival.

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