Ovación

Central: el domingo más feliz de Gervasio Núñez

El formoseño vivió un día soñado como jugador en la primera de Central y lo disfrutó en familia con sus afectos. El golazo que convirtió el Yacaré el sábado por la noche ante Racing le sirvió a su equipo para arrancar con el pie derecho el Apertura y atesorar los primeros tres puntos de la temporada. "Cada vez que hago un gol me emociono mucho por todo lo que pasé para llegar a primera división.

Lunes 24 de Agosto de 2009

Fue el domingo soñado para Gervasio Núñez. El formoseño vivió uno de sus días más felices como jugador en la primera de Central y lo disfrutó en familia con sus afectos. El golazo que convirtió el Yacaré el sábado por la noche ante Racing le sirvió a su equipo para arrancar con el pie derecho el Apertura y atesorar los primeros tres puntos de la temporada. "Cada vez que hago un gol me emociono mucho por todo lo que pasé para llegar a primera división. El recuerdo de la familia es lo primero que surge. Agarré la pelota de lleno con el empeine de la pierna zurda y por suerte entró junto al palo. Más allá del gol lo que importa fue que sirvió para que gane Central. Los pibes vamos a dejar la vida en cada partido", confió Núñez en diálogo con Ovación.

  Con el celular congestionado de llamados de amigos y familiares para felicitarlo, el Yacaré trató de no alterar su rutina de domingo. Al mediodía disfrutó de un exquisito asado junto a su novia y sus suegros. Luego se tomó el trabajo de lavar el auto. "Estaba un poco sucio y no lo había mandado al lavadero", contó con una sonrisa. A continuación aceptó charlar con este diario y destacó que nadie le regaló nada para tener un lugar en la primera canalla. Su historia es la de muchos pibes que llegan a probar suerte a las grandes ciudades repletos de ilusiones, aunque el costo del desarraigo siempre pasa factura.

   —¿Qué fue lo primero que pensaste cuando la pelota se hundió en la red? —Cada vez que hago un gol me emociono mucho por todo lo que pasé para llegar a primera división. El recuerdo de la familia es lo primero que surge. Vine a los 13 años a probarme a Central, desde los 14 años comencé en novena y estuve en la pensión. Lo más difícil fue alejarme de mi familia. A veces en inferiores uno piensa en volverse a su lugar de origen porque las cosas no salen como uno quiere. Pero siempre tuve gente que me apoyaba. Me quedé a pelearla hasta lo último porque en Formosa en lo futbolístico no hay casi nada. Vivía en Potrero Norte, un pueblito que creo no llega a los 1.000 habitantes. —¿Este grupo juvenil necesitaba una victoria en el debut para renovar la confianza de cara a lo que viene? —Seguro. Además para demostrarle a la gente que los rivales para ganarnos tendrán que hacer mucho desgaste. Los pibes vamos a dejar la vida en cada partido. —Cuffaro tomó al equipo sin poner excusas. —Agarró como DT cuando se fueron muchos jugadores. Es un técnico del club que conoce a los chicos de las inferiores y confía a muerte en nosotros. l

  

  

  

  

  



 

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS