La fiesta en Santiago del Estero fue interminable. De toda la delegación canalla que consiguió en la cancha el título de la Copa de la Liga pero también de los hinchas que fueron regresando a Rosario con alegría y también con tiempo. No fueron pocos los que hasta prefirieron unas horas de descanso cerca del Madre de Ciudades para después recorrer los casi 750 kilómetros que los separaban de Rosario. Por eso el retorno fue intermitente, se fue dando durante el transcurso del domingo y el plantel de hecho recién aterrizó en Fisherton cerca de las 5. Por supuesto, a la gloria conseguida le queda un capítulo más ante River y por eso no hay lugar para los excesos. El vestuario fue una explosión pero desde este lunes ya se pensará en el Trofeo de Campeones ante River.
El mal clima también fue un condicionante para el retorno desde Santiago del Estero y por eso si bien el plantel se trasladó en vuelo chárter, salió cerca de las 3 y unas dos horas después, en medio de la tormenta que se desató en Rosario, aterrizó en el Islas Malvinas para después abordar el micro que los paseó hasta el Monumento a la Bandera, donde muchos hinchas se bancaron la espera y el tiempo para saludarlos. No había otra ocasión para hacerlo, ni para planificar algo más multitudinario porque, como dijo Miguel Ángel Russo en plena emoción, “hay que pensar en River”.
¡Y cómo no! Si la nueva planificación del fútbol argentino agregó esta clase de definiciones que, a partido único, significa una estrella oficial para el club que la consiga. Por eso, desde este lunes Russo y sus muchachos volverán a Arroyo Seco luego del resto del domingo en que fueron liberados, para enfocarse de nuevo en el viernes 22, donde como campeón de la Copa de la Liga enfrentará de nuevo al mejor del año y dueño de la Liga Profesional, River Plate.
No será fácil, por supuesto. Pero también entrará a jugar acá el tema de las motivaciones. Fue lógico que después de tanta presión por salir airoso de la final ante Platense, viniera el afloje. Así, además de los festejos que todo el mundo vio en el campo de juego, a través de la cuenta oficial del club, se pudo observar a los jugadores celebrando con todo el nuevo título para Central, el número 12 para su historia.
En medio de las pizzas que compartieron para recuperar fuerzas, de algunas cervezas para la ocasión, el plantel dio rienda suelta a su inmensa felicidad, con la Copa de la Liga cobijada por todos y de la que nadie se perdió la imagen teniéndola en sus manos.
El bombo por ejemplo estuvo en manos de Damián Martínez, ya uno de los más antiguos de este plantel, que pese a que debió salir lesionado se mostró eufórico y no paró de marcar el ritmo festivo. Y los pibes fueron los más alborotados, como Tomás O’Connor y Luca Martínez Dupuy, además de Lautaro Giaccone, que volvió a jugar después de mucho tiempo.
Toda esa alegría que continuó en el avión y en el aeropuerto, siguió en el micro hasta el Monumento y continuó luego en la intimidad de cada familia.
A rearmar para ir por más
El festejo no pudo prolongarse por más tiempo. Pero la razón es más que importante, la posibilidad de un nuevo título. Russo lo sabe más que nadie, por eso lo dijo en medio de la algarabía y porque quiere ir por más. Para eso, no solo deberá evaluar el día a día en las pocas horas que quedan para la final con River, sino el estado de varios jugadores que no terminaron bien.
Uno fue el que tocó el bombo, Damián Martínez, quizás el más complicado porque cuando se le cayó encima Mateo Pellegrino se dobló la rodilla izquierda y debió salir con lágrimas. Es la gran duda y por eso Juan Cruz Komar está presto a reemplazarlo.
También Russo deberá seguir atentamente lo que ocurra con Agustín Sández y O’Connor, quienes terminaron con molestias musculares que bien pudieron ser calambres, pero también los dos debieron dejar el campo de juego.
Y aunque ahora el técnico podría dar marcha atrás con el doble 5 y volver a meter a Agustín Toledo por Maximiliano Lovera, ¿cómo haría para sacar al héroe de Santiago del Estero?
Todas cuestiones que sobrevendrán desde ahora, cuando el festejo merecido deberá guardarse rápido para poder potenciarlas en cinco días.