Para Central el fútbol no se detiene y por más que el contexto sea otro, las exigencias estarán a la orden del día. El primer paso en Copa Argentina debe darse de manera firme por un sinfín de razones, esencialmente porque es un torneo que al canalla siempre le cayó bien, pero que en los últimos años no logró estar a la altura y por esos las eliminaciones tempranas, ante rivales del ascenso, como el que le tocará esta tarde-noche (a las 19.45) en el 15 de Abril. Douglas Haig es el escollo a sortear para seguir en carrera, pero a partir del cual se podría obtener un envión anímico importante de cara a la recta final de la Copa de la Liga, donde el margen de error ya es demasiado pequeño. De sortear este encuentro de 32avos de final, Central se medirá en la próxima instancia con el ganador del choque entre Barracas Central y San Miguel.
En Central nunca hay margen para la relajación y eso lo sabe muy bien su entrenador Miguel Angel Russo, quien se siente a gusto dentro de ese contexto, más allá de que mencione, cada vez que puede, que todos (básicamente el periodismo) son muy exigentes con Central. Pero eso que piensa el periodismo, los hinchas, los dirigentes es lo mismo que piensan los protagonistas.
El momento futbolístico de Central no es el ideal, pero el hecho de arribar a este partido con un triunfo bajo el brazo no es poco. El semblante no hubiese sido el mismo después de la caída contra Huracán y peor todavía después de Vélez. Así, desde ese punto de vista, hay un aliciente que el canalla tiene al alcance de la mano.
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Lovera y Quintana sería titulares en el Central que hará su debut en Copa Argentina frente a Douglas Haig.
Sebastián Suárez Meccia / La Capital
Ya el sólo hecho de llegar en competencia es un elemento a tener en cuenta. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que Douglas Haig todavía no inició la competencia en el torneo Federal A. Apenas si carga con un par de amistosos de preparación. Es decir, la diferencia en cuanto al rodaje que hay entre uno y otro es inocultable, y la balanza se inclina claramente en favor del canalla.
Claro que ampararse en eso o en la diferencia de categoría entre ambos equipos podría resultar un tiro en el pie. Más después del antecedente de agosto del año pasado, cuando el Central también de Russo se despidió en 16avos de final contra el también humilde Chaco For Ever, que venía rodado, pero en un momento crítico desde lo futbolístico. Incluso de ahí hacia atrás están los ejemplos de Quilmes, Boca Unidos y Sol de Mayo. Por eso, la confianza no será la mejor aliada.
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Pero si hay alguien que siempre muestra respeto hacia el rival que sea, ese es Russo, un técnico al que la Copa Argentina seguramente le genera un cosquilleo particular. Porque logró sacarse la espina de consagrarse campeón dirigiendo al canalla en la pasada Copa de la Liga, pero mientras la juegue siendo DT de Central siempre tendrá entre ceja y ceja aquella final perdida contra Huracán, en 2014. Tiene muy en claro que es un torneo en el que seis partidos pueden brindar un título y querrá que su equipo transite este camino con el mayor de los aplomos.
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Jorge Broun es uno de los pocos que jugó todos los partidos, pero igual se mantendría bajo los tres palos.
Sebastián Suárez Meccia / La Capital
Y Russo sabe mejor que nadie que cada triunfo puede contener cierto carácter transitivo, por eso una victoria ante Douglas y avanzar de fase en Copa Argentina será el maridaje ideal para afrontar otro de los platos fuertes que le esperan al canalla: Argentinos Juniors, el martes próximo. Y así, una cosa podrá ir llevando a la otra, hasta que se llegue la hora de sentarse para la gran degustación de la Copa Libertadores.
Pero claro, nunca es bueno poner la mirada mucho más allá de lo inmediato y menos en Central, donde cada partido, cualquiera sea el resultado, deja tela para cortar.
Se puede pensar de manera inconsciente en la Copa de la Liga, pero el verdadero chip está puesto en esto que se llama Copa Argentina, un terreno en el que Central tiene la ambición y hasta cuenta con la obligación de arrancar con el pie derecho. Acá no hay condición de local ni de visitante, por lo que las fortalezas y las debilidades del equipo pasarán por otro lado. Lo que habrá serán 90 minutos a todo o nada, ante un rival menos rodado y de menor jerarquía, pero que querrá demostrar lo suyo frente al campeón del fútbol argentino. Central y sus obligaciones, una vez más.