Después de que todo un país hable de él, él habló. Diego Ceballos rompió el silencio ayer tras lo que fue la caótica final entre Central y Boca por la Copa Argentina, en la que algunos errores puntuales (uno en especial) hicieron que al Canalla le costara más de la cuenta. Ya el martes la AFA le había sacado la categoría de árbitro internacional. “Estoy viviendo una pesadilla”, tiró el cuestionado juez en una entrevista que le concedió a Fox Sports. Advirtió haber “cometido un error”, pero puso su “honestidad” por encima de todo y hasta dijo temer por algunas “amenazas de muerte” no sólo hacia él, sino también a su esposa. “Yo soy un tipo de bien, un tipo honesto, cometí un error. No quiero buscar excusas, me hago cargo de mi error, saqué la foto un segundo después. Vi penal un metro y medio adentro”, dijo. Sus reflexiones:
Aceptó el error. “Cometí un error, un error en un deporte que es el fútbol, que me imagino que es el más apasionado de la Argentina y en el mundo. Lamentablemente lo cometí en una final y con dos equipos que para mí están entre los seis más grandes del país, entonces es tanta la pasión y la locura y más que nada salgo a hablar para defender a mi familia, a mi señora, a mis hijos. Mientras hablo me quiebro y no quiero que pase eso porque me siento muy fuerte de la cabeza, soy un laburante de toda mi vida pero estoy mal, hace siete días que estoy mal pero tengo el apoyo suficiente de todos mis compañeros y la vamos a pasar, me imagino”.
El sueño derrumbado. “Estoy viviendo una pesadilla. En mi vida me pasaron cosas que siempre soñé. Yo me conformaba con ser árbitro de Primera B Metropolitana, que era siempre la categoría que más me gustaba, la más apasionada, yo soy un apasionado del fútbol desde que soy chiquito, jugaba a la pelota pero como siempre fui medio tronco no me dio, iba a la cancha de Morón, de Almagro, de Estudiantes de Caseros. Siempre me gustó la Primera B y siempre soñaba con ser árbitro, y llegar y dirigir ahí. Como tuve la posibilidad de seguir ascendiendo de categoría dije «bueno, ¿por qué no del Nacional B y por qué no de primera división, y por qué no internacional?» y han pasado muchos profesores y directivos y todos me daban una categoría superior y, soñando con todo esto, en el partido que no me tenía que pasar lo que me pasó, se me derrumbó todo en un partido”.
Amenazas. “Desde aquella noche salí dos veces y con miedo. Uno está acostumbrado a lo de siempre. Me ha pasado que fui a comer con mi señora o a pasear a un shopping con los chicos y el mismo que te putea en la cancha después te pide una foto, pero fueron tantas las amenazas y la agresividad que sí, me dio un poco de pánico. Amenazas de muerte, mi señora tuvo que cerrar su Facebook, llamados telefónicos todos el tiempo y a cualquier hora, hemos cambiado de línea, una locura total. Decían que me iban a matar a mí, que iban a violar a mis hijos, esa demencia de decir cualquier gansada y denuncié todo. Pusieron el teléfono de mi señora en una página oficial, con la foto de mis hijos, y la verdad que traté de abstraerme de todo pero apago el celular, lo prendo y tengo 200 mensajes. Pero la mayoría de buena leche, de gente que me conoce, que sabe que soy un tipo de bien y vuelvo a remarcar: cometí un error como he cometido en tantos partidos, nada más que en este. A mi vieja también la amenazaron en el negocio, ella se pone como loca y los quiere ir a buscar. Eso me da mucha impotencia y bronca, pero aunque estoy débil de cuerpo estoy muy fuerte de la cabeza”.
Un metro y medio adentro. “Yo soy un tipo de bien, un tipo honesto. Y sí, cometí un error grosero que a un árbitro de esta categoría no le puede pasar. No quiero buscar excusas, me hago cargo de mi error pero saqué la foto en milésimas de segundo y yo lo vi (el penal) un metro y medio adentro. Aparte terminé el partido con mis colaboradores, nadie en el momento me dijo nada, Marcelo (Aumente) tenía la duda de si fue falta o no y yo me di cuenta de lo que había pasado cuando terminó el partido. Los jugadores me decían que había sido dos metros afuera y yo pensaba: «No puede ser». Llegué al vestuario con una locura bárbara y quería ver una imagen pero no tenía señal. Pude verlo una vez que llegué al hotel y ya no pude dormir”.
Lágrimas. "Lloré mucho la primera noche y a veces cuando me pongo a hablar pero no tanto, no estoy tirado en un rincón”.
¿Excusas? “Vi millones de veces la jugada y le busco una excusa, porque los árbitros siempre tenemos excusas, pero en este caso no las hay”.
Su imagen. “Me jode que la gente piense que ando en algo raro. Si anduviera en algo raro no estaría viviendo acá. Es una locura que todos te culpan y vos primero sos inocente, demostrame por qué me culpás, por eso estoy tranquilo. Duermo mal porque era el partido que soñé y me fue mal, con eso sí duermo intranquilo, pero después puedo apoyar la cabeza en la almohada”.
Los costos del error. “Que hagan lo que tengan que hacer, yo estoy muy tranquilo. No van a encontrar nada. Ojalá que todo esto pase lo más rápido posible para el bienestar mío y el de mi familia”.
Su futuro. “El arbitraje es mi fuente de laburo, más allá de que tengo un emprendimiento, pero esta es mi vocación, es mi profesión, es lo que siento y no me quiero ir así. Nadie me dijo todavía oficialmente que me echaron, sí me llegó que me sacaron del arbitraje internacional. Que hagan lo que tengan que hacer pero yo voy a luchar por lo mío. Respeto todas las opiniones y las noticias que mandan pero no veo la hora de ponerme bien de la cabeza, estoy bien pero quiero ponerme más fuerte que nunca. Quiero ir a entrenar, estar con mis compañeros y ojalá me toque una nueva designación. Lo que sí va a ser difícil es que no me voy a poder equivocar ni en un lateral”.
¿El final? “Sería totalmente injusto. Es como que un jugador tenga que definir una final de un Mundial y tire la pelota afuera y se le termine la carrera como futbolista. Lo mío es el arbitraje, es la autoridad, no me tendría que equivocar, pero me equivoqué, cometí un error y es simplemente eso, es muy difícil que la gente apasionada lo pueda entender pero al menos quiero que me escuchen. Algunos capaz que me entiendan y otros me estarán diciendo cualquier barbaridad”.
Listo para el ruedo. “Si me mandan mañana a dirigir, voy. Y voy a tratar de hacer las cosas de la misma manera que quise hacer en la final, con las mismas ganas. El árbitro convive con el error, siempre va a haber errores, pero trato de equivocarme lo menos posible”.



















