Viernes 28 de Septiembre de 2018

Que la arremetida política le baje el perfil a la suspensión del partido ante San Martín (SJ) no significa que Central como club no haya dado un paso atrás. El largo tiempo que se sabía que las elecciones estaban programadas para el 30 de septiembre y que el partido con los sanjuaninos iba a ser un día antes exime de cualquier comentario. Fue demasiado evidente la improvisación. Si la oposición considera que es inviable jugar un sábado y votar el domingo debió haber hecho más fuerza antes, quizá algo más que un par de presentaciones hacia la Junta Electoral, aunque ello se haya enmarcado dentro de los estándares protocolares. Y si la dirigencia piensa lo mismo, debe saber que hubo al menos un mes para realizar los trámites correspondientes, en los lugares pertinentes, y obrar con la seriedad del caso para no tener que salir de apuro a tapar un agujero aportando, entre otros argumentos, el pedido de parte de los organismos de seguridad de la provincia. Diego Maio es otro de los grandes perdedores en esta historia. El también manejaba al dedillo el cronograma. Difícilmente se haya enterado la semana pasada que mañana había un partido en el Gigante y que el día siguiente serían las elecciones. En tiempos donde se intentaron debatir (¿algún día se le perderá el miedo a ponerse cara a cara con el oponente?) ideas sería bueno que se tiraran al diablo todas las caretas para mostrar las caras y las cartas tal cual son. Claro, en época de elecciones la política siempre puede más.

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