Ovación

Argentina y un empate que no gusta pero también vale

Argentina no ganó como quería, pero levantó un mal comienzo y, con los ingresos de Lo Celso y Di María, dejó una buena imagen ante una Paraguay aguerrida

Viernes 13 de Noviembre de 2020

Siempre los empates dejan una mueca de fastidio. Sobre todo si se juega de local. Es difícil conformarse cuando a simple vista se ve que hay una superioridad latente, de cuando uno juega a ganar y el otro a durar. Pero ojo, cada uno con su librito tendrá argumentos para esgrimir sus méritos De lo que no hay dudas es que la Paraguay de Eduardo Berizzo se habrá retirado de la Bombonera mucho más satisfecha que la Argentina de Lionel Scaloni. Dos made in Newell’s, con diferentes logros claro está, que se midieron a cara de perro todo el tiempo. Siempre que un equipo monopoliza la pelota, siempre que se juega casi todo el tiempo de un solo lado, es fácil concluir que los merecimientos debieron premiar al que más buscó. Y es cierto, pudo más la selección albiceleste, llegó más, apretó más, pero de ninguna manera le fue sencillo el trámite. No sólo porque lo empezó cuesta arriba sino porque, después de intentar de mil y una maneras, después de modificar nombres buscando aún más juego y profundidad, algo que logró con los ingresos de Giovani Lo Celso, sobre todo, y Angel Di María, al fin y al cabo llegó al 1 a 1 final por la jugada menos pensada o elaborada. Un tiro de esquina perfecto de Gio y un cabezazo no menos impresionante de un debutante: Nicolás González. Por eso, tampoco hay que desdeñar esta igualdad. No debe ser un paso atrás. Al contrario.

En verdad, Paraguay llegó dos veces en todo el partido ante Argentina. La corrida messiánica de Almirón que terminó en la primera polémica de una noche llena de ellas (ver aparte) y un tiro libre esquinado cerca del final que sacó bien Armani al córner. Después se dedicó a armar un frontón en su campo y en largos pasajes, sobre todo del complemento, los once jugaron en terreno propio. Pero lo hizo bien, de ahí su mérito, y cuando pudo trató de salir rápido para al menos ganar tiempo en campo ajeno.

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Eso le sirvió mucho más en un primer tiempo donde, además de un inusualmente errático Messi, tampoco De Paul estuvo fino, ni Palacios, hasta que Romero le aplicó un rodillazo criminal. Seguramente Scaloni hubiera dejado al ex River hasta el entretiempo al menos, pero el ingreso de Gio Lo Celso, ya con el partido 0-1, le hizo muy bien a la selección argentina. Lo necesitaba en ese momento.

Leer más: Las polémicas

El ex canalla se hizo faro receptor, compitiendo en ese ítem con Messi, y fue mucho más claro que el mejor del mundo, que le puso mucha voluntad pero excepto en el gol anulado en el complemento, no pudo ser lo decisivo que es. Pero por fortuna para Argentina, en su regreso tras perderse las dos primeras fechas, Gio Lo Celso asumió un rol decisivo y no sólo por ponerle el gol en la cabeza a un prometedor Nicolás González.

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El gol al final del primer tiempo revitalizó a la selección, el otro regreso, el de Di María, también fue una acertada decisión de Scaloni en un momento en que Ocampos se había apagado y la pelota pasó a ser de dominio exclusivo argentino. El VAR acertó en el golazo de Messi, tras una asistencia exquisita de Lo Celso (falta de Nico González a Romero en la previa), pero esa muestra perduró hasta casi el final del partido. Aunque, justo es decirlo también, tanto dominio no se tradujo en muchas situaciones claras de gol. Un mano a mano desperdiciado por Lautaro Martínez y un tiro libre de Leo que Silva sacó al córner, con travesaño incluido, fueron las mejores aproximaciones.

¿A Argentina le faltó en definitiva ese plus que le da Messi? Puede ser. Pero hubo un juego colectivo que buscó destrabar la maraña que le propuso Paraguay y aunque no lo logró, el intento vale. Y el punto también.

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