A Ansaldi las cosas le están yendo tan bien que hasta fue citado para jugar por la selección Sub 23 ante Guatemala, el 6 de febrero en Los Angeles. Y esa puerta se le abre justo al irse a Rusia, un fútbol no tan reconocido pero que se expandió para los jugadores argentinos.
—La mayoría de los que se va a Rusia temen que se les pierda el rastro. Ahora que acabás de ser convocado a la Sub 23, ¿no te asusta que te suceda eso?
—No, creo que el fútbol ruso creció muchísimo. De hecho, a muchos argentinos les está yendo muy bien. Además se puede dar un gran salto hacia las ligas grandes de Europa.
—¿Cómo te cayó la citación?
—Bárbaro. Ojalá que el técnico me dé continuidad para mostrarme. Yo escuchaba que me observaban y sabía que no podía bajar los brazos, porque si seguía haciendo las cosas bien, la chance llegaría.
—Fe es lo que te sobra.
—Sin fe, no se llega a nada. Así me criaron. Esa forma de vida me llevó a ser lo que soy hoy. No le doy mucha importancia a lo material porque mi familia me crió así. Me encantaría seguir siendo la misma persona, que nada me cambie, viviendo el día a día y disfrutarlo.






























