Cuando asumió en el cargo en abril del año pasado, el DT Agustín Corradini y su cuerpo técnico advirtieron que algo era necesario y urgente: recuperar la esencia de un equipo distinguido. Meses después, la psicóloga Nelly Giscafré, quien fue parte del nacimiento de Las Leonas como tales allá por el 2000, se sumó a ellos. El conjunto argentino debía renovarse, no sólo desde los nombres y el juego tras dos años de altibajos, sino también desde los valores. La entrega, garra, solidaridad, compañerismo, confianza, rebeldía y el interés conjunto por sobre los individuales tenían que reforzarse. Hoy, después de tanto, parece ser el día en el que necesitan sí o sí tirar todo eso a la cancha si no quieren volverse del Mundial de Londres antes de tiempo. Desde las 16.15 (Espn y Espn Play) las chicas enfrentarán a Nueva Zelanda en busca de los cuartos de final y después de una floja primera ronda. Tienen tan herido el orgullo estas Leonas, tanta bronca mastican por no poder haber plasmado todo el hockey que pueden, que con el correr de los días las sonrisas de oreja a oreja fueron mutando a gestos adustos. "Este es el partido más importante del año para nosotras", definió Delfina Merino, una de las capitanas. Es a todo o nada. Y ya no hay margen para pensar en presiones posibles.































