Ovación

A Marco Ruben el presente le sonríe y Central, agradecido

El 9 atraviesa un gran momento, con 7 goles en los ocho partidos del semestre que jugó y tres dobletes. Un jugador al que la vigencia nunca le soltó la mano

Viernes 17 de Septiembre de 2021

Minuto 92 del partido en Santiago del Estero ante Central Córdoba. Marco Ruben deja la cancha (en su lugar ingresa Luca Martínez Dupuy) y cuando el 9 cruzó la línea recibió un abrazo interminable de parte del Kily González. Ese saludo, con sonrisas cómplices de por medio, tenía razón de ser: Marco acababa de convertir un doblete en el triunfo por 4-2. Antes y después de ese momento otras imágenes podrían haber oficiado como casos testigos y todas simbolizaban el momento del delantero canalla. Porque si hay algo de lo que no puede dudarse es que Marco demuestra en cada paso que da una vigencia y una plenitud incontrastables. Ocho partidos en el semestre que incluyeron siete goles, entre los que hubo tres dobletes. Números fuertes para uno de los grandes símbolos de este equipo, que colabora con el equipo en cada grito que da, pero que persigue (él mismo lo admite cada vez que puede) alcanzar el segundo puesto en la tabla de goleadores históricos en el profesionalismo. Lleva 91 y está a tres del Matador Mario Alberto Kempes. Un poco más arriba está Waldino Aguirre, con 98.

Con cada festejo la referencia a la estadística es inexorable, pero fuera de lo que concierne a título personal está el enorme granito de arena que le aporta al equipo. Es de carácter netamente transitivo: todo lo bueno que haga Marco será en favor del afianzamiento de Central.

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Marco y primero de su cuenta personal ante Bragantino.

Marco y primero de su cuenta personal ante Bragantino.

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Tijeretazo del 9 para el 2-3 transitorio.

Tijeretazo del 9 para el 2-3 transitorio.

De aquel Marco Ruben que volvió en la época del Chacho Coudet a este casi que no hay diferencias. Parece loco razonarlo de esa forma después de lo que el delantero vivió en estos últimos años, pero la realidad es esta, y se presenta casi de manera implacable. Es más, este presente hasta pareciera más meritorio no sólo por los 34 años que carga, sino porque aquel Ruben de 2015/16 tenía (y en esto no hay intención de menosprecio para este equipo del Kily González) una estructura más sólida. Pero quizá ese sea el punto central a partir del cual se deba resaltar su presente.

Indudablemente su condición física hace que las cosas le resulten más sencillas y que sólo deba preocuparse por no perder el olfato goleador. Porque después del año sabático que se tomó en plena pandemia volvió recargado y “volver a ser” le llevó apenas un tiempito. Punto a favor para el Kily, que movió cielo y tierra para que Marco decidiera regresar, especialmente después de aquella negativa que dio a conocer en esos días de virulencia entre la derrota contra Vélez en la final de la fase Complementación de la Copa Diego Maradona y el papelón que significó la eliminación de la Copa Argentina a manos de Boca Unidos. Allí fue cuando el DT traccionó, cuando tocó las puertas que debía tocar, cuando habló con quien tenía que hablar y aclaró las cosas que merecían ser aclaradas. Inmediatamente después Ruben confirmó que regresaba.

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Salto goleador. Contra Arsenal anotó uno: el tercero.

Salto goleador. Contra Arsenal anotó uno: el tercero.

A partir de ese hecho puntual se puede hacer referencia a cosas que habían sucedido un poco más atrás en el tiempo, pero lo realmente importante es lo que Marco vive hoy, que no es otra cosa que un gran presente.

¿Bajo qué parámetros se analiza el “presente”? En lo realizado en este último semestre, en el que hubo apenas un puñado de partidos y en los que Ruben jugó sólo ocho. Y lo dicho, en cuatro de ellos convirtió . Porque en el medio también es conveniente mencionar que algunas de esas ausencias tuvieron que ver con un fuerte cuadro de Covid que le tocó vivir y del que no le fue fácil reponerse. Encima eso.

Ese presente es desde aquel partido en Venezuela frente a Táchira (2-2) en adelante. Inmediatamente después de ese encuentro el coronavirus le jugó una mala pasada. Pero no sólo se repuso, sino que su retorno fue a todas luces. ¿Cuándo regresó? En la ida por cuartos de final de la Sudamericana ante Bragantino, en el Gigante, en esa derrota 4-3 que comenzó a minar las chances del canalla en la copa, pero que tuvo en Marco al autor de los dos tantos canallas. Una semana más tarde llegaría la revancha, particular por cierto, porque el 9 anotó otra vez dos tantos, pero ambos fueron anulados. No se cuentan porque no valieron, pero sirven de igual forma para meterle un poco más de contexto al tema.

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Anticipo y gol. El primero de su cuenta personal en Santiago.

Anticipo y gol. El primero de su cuenta personal en Santiago.

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En el final, un nuevo doblete para el 9.

En el final, un nuevo doblete para el 9.

Llegó el clásico, en el que no pudo convertir, e inmediatamente la goleada contra Arsenal, donde se anotó con un grito. Y al toque el viaje a Santiago del Estero para darle forma a un nuevo triunfo, con goleada incluida, y con un nuevo doblete. Y esa felicidad del delantero y el abrazo paternal del Kily cuando decidió que dejara la cancha. Ese 29 de agosto la diferencia con Kempes era de apenas cinco goles. Fue el turno de Boca, también sin gritos, y ahora esta nueva y gran actuación, que hubiese adquirido muchísimo más brillo si no fallaba el mano a mano (la pelota le quedó para la zurda y un poco atrás) que tuvo contra el arquero Altamirano, pero machacarle esa falla pareciera una crítica sin sentido.

En su primera gran intervención puso la punta del pie al remate de Gamba y en el final del encuentro tiró un movimiento típico de un 9, agrediendo el corazón del área cuando vio que Marinelli había dejado desairado a Lollo. Cabezazo, gol y triunfo.

Minutos más tarde, el Kily, como tantas otras veces en las últimas semanas, volvió a hacer referencia del presente de uno de sus jugadores fetiche, a quien respeta y por quien siente mucho orgullo.

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Ante la duda de si entraba, Marco la empujó tras el remate de Gamba.

Ante la duda de si entraba, Marco la empujó tras el remate de Gamba.

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Ruben olfateó gol, corrió e impactó de cabeza el centro de Marinelli.

Ruben olfateó gol, corrió e impactó de cabeza el centro de Marinelli.

Nadie sabe dónde terminará Ruben, si uno, dos o tres goles debajo de Kempes, si lo superará y sobrepasará la línea del Torito Aguirre, pero parece ser lo de menos. Mientras Marco se sienta cómodo y feliz dentro de una cancha y su físico lo acompañe, siempre estará en condiciones de ilusionarse con romper alguna racha desde lo personal, pero será Central el mayor beneficiado y que el seguirá sacando provecho.

Marco, más allá de diciembre

Marco Ruben decidió interrumpir su año sabático a principios de 2021 y su vuelta a Central (había quedado libre en julio de 2020) fue con un contrato por un año, que se vence en diciembre de este año. Por eso, la pregunta obligada es: ¿qué hará el delantero cuando ese vínculo llegue a su fin? Por el momento nadie se atreve a aventurar qué pasará, pero ya es un tema que está en agenda. Conociendo la forma de manejarse de Ruben está claro que la decisión pasará pura y exclusivamente por lo que él sienta y considere lo mejor. Del lado de Central están convencidos que lo mejor que le puede suceder al club es que el 9 continúe. Algunas voces ya avizoran que hay algunos pequeños indicios sobre una posible continuidad, pero el hermetismo, más teniendo en cuenta el personaje en cuestión, está a la orden del día. Lo concreto es que a fin de año finaliza el contrato de Ruben con Central y pese al deseo de la mayoría, incluido el Kily González (también se le vence el vínculo en diciembre) todo dependerá de lo que Ruben decida respecto a su futuro.

¿Covea o algo nuevo?

Si de lógica se trata, el Kily González no debería romperse tanto la cabeza para armar el equipo que el próximo lunes recibirá a San Lorenzo (a las 18 y con arbitraje de Fernando Echenique). Es que ante situaciones similares, cuando Emiliano Vecchio no estuvo disponible el elegido para ocupar ese puesto fue Michael Covea. ¿Pero será así o habrá alguna otra cosa que el DT esté pensando? Lo que sea, son pocos los días (apenas tres) que el entrenador tiene para trabajar. Por lo demás, si no ocurre nada raro los otros 10 serán los mismos que los que vienen de ganarle a Banfield.

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El Kily debe reemplazar al suspendido Vecchio.

El Kily debe reemplazar al suspendido Vecchio.

La expulsión de Vecchio es lo que pondrá al Kily frente a la obligación de meter un retoque. El 10 ya faltó en otros dos partidos (Arsenal y Central Córdoba) en estas últimas fechas y lo que hizo el DT fue darle la chance al venezolano, por encima de otras alternativas, como por ejemplo la de Francesco Lo Celso. En principio, el ex Deportivo Táchira es quien pica en punta para tener un lugar entre los once, pero habrá que ver qué análisis hace el Kily, sobre todo por la forma de jugar del ciclón y de algunos futbolistas en particular. Por ahí considera que para esta ocasión necesita algo distinto.

Juega la reserva

La reserva de Central recibirá hoy, a las 10, a San Lorenzo. El canalla marcha 4º, con 21 puntos, a cuatro del líder Estudiantes. El entrenador Adrián Dezotti convocó a: Juan Pablo Romero, Kevin Silva, Gino Infantino, Ulises Cicchioli, Leandro Desábato, Nicolás Meriano, Mateo Tanlongo, Ramiro Peralta, Ignacio Russo, Lautaro Giaccone, Alejo Veliz, Matías Molina, Fernando Godoy, Julián Jerkovic, Nahuel Franco, Gonzalo Gómez, Leandro Iglesias, Rodrigo Mosqueda. Facundo Buonanotte, Luciano Martín Ferreyra, Franco Frías, Franco Oviedo y Santiago García.

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