Opinión

Qué hacer en Santa Fe para ganar en noviembre

Claves. Empieza el momento más atractivo de la política: modificar estrategias para alcanzar

Jueves 23 de Septiembre de 2021

Se viene el momento más atractivo para el análisis político. El interludio entre las primarias y las generales. ¿Cómo ganar, cómo aumentar los votos, cómo retener las victorias? De eso se empieza a hablar, a graficar en las mesas de arena.

  Hay que ir a la primera gran pregunta: ¿Son reversibles los resultados en Santa Fe? La respuesta, ascética y empírica, es sí, se puede. Pero para eso, el peronismo deberá tener en cuenta lo que pasó. El Frente de Todos (que tuvo hasta el gobernador Omar Perotti en la lista) perdió diez puntos respecto a los comicios del 2019. Se fueron los votos de la moderación, los independientes, los que veían “al Omar” rubio y de ojos celestes.

  Al fin de cuentas, Perotti siempre fue bien visto por los sectores productivos de la provincia, y él lo sabe. Aunque lo chicaneen con lo de la “propuesta superadora” ese Perotti le sacaba lustre a la opinión de centro, centro-derecha. Hay dos anécdotas. Una la protagonizó Mauricio Macri con este periodista. “El que me gusta en Santa Fe es Perotti”, dijo el entonces presidente una calurosa tarde de marzo de 2016, en Olivos.

Perotti en el vaivén

La otra fue narrada por Miguel Lifschitz en su momento. “Me iba de la reunión con Macri, y me dice: «cuidalo a Omar». Me doy vuelta y le pregunto a qué Omar. «A Perotti, ese es el que me gusta». Y ahí yo le digo que Perotti es peronista”. Se la contó a muy pocos el ex gobernador.

  Por imperio de las circunstancias, Perotti tuvo que recurrir a Cristina. Es más, fue la ex presidenta la que ya lo había abrazado en 2019, cuando le dio la bendición para la Casa Gris y le bajó hasta al camporista Marcos Cleri. Muy cerca de Cristina, le dijeron a La Capital: “No sé qué les sorprende de lo que hizo la compañera con Perotti. Es una continuidad de lo del 2019. Había que ganar, entonces y ahora. Y se ganó”. Pragmatismo puro.

  Hay que decirlo otra vez: el peronismo hoy es kirchnerismo, como alguna vez fue menemismo. A Perotti se le complicará la búsqueda del voto moderado, pero encontró en Marcelo Lewandowski a un candidato que rasca votos en territorios extra peronistas. Por sus vínculos anteriores con el mundillo futbolístico (un planeta aparte), el actual senador provincial recoge adhesiones, incluso, de votantes de Macri en 2015. La política es así. Perotti encontró un buen candidato, incluso con proyección para sucederlo en 2023. Si es que no decide jugar en Rosario.

  Por esa situación, el Frente de Todos puede revertir la situación. Pero necesita de algo más: que el PRO y el radicalismo dejen a Carolina Losada a su merced. Losada ha demostrado mucho más de lo que se esperaba de ella. Se ha escrito en esta columna que tiene la suficiente empatía como para no caer mal, conoce al dedillo la dinámica de los medios y es lo suficientemente anti kirchnerista como para salcondimentar su mensaje. ¿La apoyarán Maximiliano Pullaro, José Corral y el PRO? Si no quieren desayunarse con una sorpresa mala el 14 de noviembre deberían hacerlo.

  Losada deberá ir a un debate —se supone—, uno de los eventos que siempre funcionan de manera atractiva, y tratar de alcanzar votos de los que decidieron no concurrir a votar. Eso es no pescar en la pescadería, aunque el resto de los frentes intentará hacer lo mismo.

  En el laboratorio progresista creen que hay grandes chances para que Clara García y Mónica Fein aumenten el caudal. Un acuerdo general con el intendente de Rosario, Pablo Javkin, y con otros sectores del espacio les dará la base suficiente para arrancar con fe. En ese espinel, ya están alineando las cañas y los anzuelos para atraer votos radicales que el 12 de septiembre fueron para otro lado.

Es con todos

Mientras se devanean craneando estrategias,hay que partir de los hechos pulimentados: el Frente de Todos bajó 10 puntos desde 2019, Juntos por el Cambio hace tres elecciones que se mantiene en el 40% y Perotti deberá abrazar a todo el peronismo para que no se fuguen votos que eligieron a Agustín Rossi. La cosa no viene bien: el propio Perotti reconoció que no se había reunido con su propia vicegobernadora.

  Una de las batallas que el rafaelino tiene que cambiar en cuanto al resultado es el de la seguridad. La muy buena decisión de echar a Marcelo Saín y poner en su lugar al equilibrado Jorge Lagna puede echarse a perder por el nuevo ministro nacional del área, Aníbal Fernández, principal responsable de la derrota peronista en 2015. Sin la derrota de Fernández con Heidi Vidal no había victoria macrista en las nacionales. La muy mala imagen que tienen los santafesinos de Aníbal es un problema para Perotti. O no, vaya uno a saber qué opina.

  El gran acierto de la Billetera Santa Fe es una lección para los que antecedieron a Perotti. La gente quiere medidas que le den un respiro al músculo más sensible, que no es otro que el bolsillo.

 Eso y la implementación del Boleto Educativo le permitieron subir el empedrado al jefe de la Casa Gris que, a diferencia, de otros colegas suyos tiene una caja gruesa, preparada y trabajada por ese gran hacedor de alcancías henchidas que se llama Walter Agosto. No es poca cosa en medio de la desolación en el resto de las provincias.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejá tu comentario