Opinión

Fin de campaña, entre homicidios y balaceras

Claves. En uno de los peores momentos para la provincia de Santa Fe, la campaña termina con supuestas paridades en los frentes más importantes.

Jueves 09 de Septiembre de 2021

La provincia de Santa Fe, particularmente Rosario, llega a las primarias en uno de los peores momentos de inseguridad, violencia y criminalidad.

  El escenario político de tensión que se registró en la campaña del Frente de Todos hace que los resultados del domingo próximo tengan una importancia clave, mayúscula. No será de comportamiento neutral lo que sucede con la inseguridad, al tope de las preocupaciones de los santafesinos, que obliga a los encuestadores a resetear sus sondeos y hacer nuevas mediciones rápidas.

  Uno de los consultores top de la política nacional notó la semana pasada en un trabajo que le encargó un frente de oposición que había una manifiesta paridad no sólo allí, sino también en el peronismo y en el Frente Progresista. En efecto, Federico Aurelio, de Aresco, ya no tiene esa diferencia gruesa a favor de Marcelo Lewandowski frente a Agustín Rossi y habla de una “marcada paridad”.

La madre de las batallas

Esa será la madre de todas las batallas en Santa Fe, que marcará el futuro inmediato sea cual fuere el resultado. Han advertido todos —los más cínicos con una mueca de ocasión— que “la unidad en la diversidad” fue un gambito exitoso que ya no cotiza tan alto. Rossi, en un programa político de Rosario, calificó de “traidor” al gobernador por haber bajado al recinto para facilitar en ese momento que sea allanado el departamento de Cristina, y haber votado a favor de los fondos buitre.

  Aunque en política se vuelve de casi todo, esas palabras se acercan más a lo que el propio ex ministro de Defensa dijo alguna vez respecto de las Paso: “Lo que la interna divide la general no lo une”. Perotti con su decisión de postularse como candidato a senador suplente también provocó que el zoom se pose en su figura, mas que en la del candidato titular. Por eso, Rossi denunció aprietes a los intendentes y “un semáforo” que será verde, amarillo y rojo según los apoyos a la lista oficial. Todo eso quedó grabado para la posteridad.

  Lewandowski emergió como candidato acicateado por la Casa Rosada y la vicepresidenta de la Nación, lo que lo convierte en el caballo de tres comisarios, porque el rafaelino depende de su victoria como un sediento del agua. Las elecciones a senador nacional operan como marquesina principal frente al resto de las convocatorias.

  Sería muy extraño creer que de ganar el periodista deportivo en noviembre, Perotti lo pueda borrar de un plumazo de su banca y asumir él en la Cámara alta. Una victoria amplia de su lista hará que vuelvan a él los atributos necesarios para cualquier político: las expectativas. El poder es tener expectativas. Así de importante son estas primarias para el rafaelino, que se colocó solo en ese lugar de jugarse el todo por el todo en una interna. Nadie lo obligó.

  Juntos por el Cambio va a las elecciones con candidatos que muestran notables niveles de paridad, y que también tuvieron sus vaivenes. Amalia Granata, la postulante a senadora suplente de Federico Angelini, sabía que la iban a poner en el foco de un futuro escándalo —por el video que apareció en un medio porteño— y bajó el perfil. Ni siquiera estuvo en el acto de Mauricio Macri. A Angelini no le faltaron apoyos nacionales de la nomenklatura.

  Carolina Losada puso todo en la cancha, y dio mucho más de lo que los prejuicios decían de ella al inicio de la campaña. Empática, mixturó sus apariciones entre la provincia y los canales porteños —donde se mueve como pez en el agua— y llega al final de la campaña con expectativas. Como también pueden jactarse Maximiliano Pullaro y José Corral, tal vez los dos mas preparados por sus antecedentes de gestión.

Calma, socialistas

El Frente Progresista también definirá cosas importantes. Hay allí nerviosismos impropios de gente que ha tenido muchos años de gobierno y que creen ver fantasmas cuando se escribe “a” en vez de “b”. Hay un candidato que no está en las boletas: Pablo Javkin, quien tiene en Rubén Giustiniani y Palo Oliver a sus postulantes designados.

  Si gana Giustiniani (quien, curiosamente, proviene del PS) se habrá consolidado el liderazgo frente al socialismo oficial, que lleva a Clara García, quien ha tenido una campaña muy digna de resaltar, atento a que tuvo que enfrentar una agenda inmediata, luego de la muerte de Miguel Lifschitz, que no estaba en sus cálculos. Si García gana, el PS mantendrá un lugar de peso en el frente.

  En los tres frentes serán tan importantes las horas posteriores al comicio como las previas. De estos enfrentamientos deberá emerger la paz, el affectio societatis y el juego en equipo. El lunes empieza otra historia.

  Seguirá sin tener el acompañamiento de la sociedad, preocupada por la inseguridad, la economía y la pandemia. No es el mejor momento para ir a elecciones, pero sólo la política mejorará a la mala política.

  Aun entre balaceras, sicarios, homicidios y miedo popular siempre es bueno votar.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario