Docentes privados: mitos y verdades
Reflexiones, por Martín Lucero. Ante la falta de respuesta a los reclamos salariales de todos los
sindicatos docentes de la provincia de Santa Fe los docentes privados han decidido iniciar un plan
de lucha que incluye paros progresivos. Sin perjuicio de la legitimidad y oportunidad del
reclamo...
14 de agosto 2008 · 01:00hs
Ante la falta de respuesta a los reclamos salariales de todos los sindicatos
docentes de la provincia de Santa Fe los docentes privados han decidido iniciar un plan de lucha
que incluye paros progresivos. Sin perjuicio de la legitimidad y oportunidad del reclamo, cada
medida de fuerza del sector da lugar a una serie de situaciones y opiniones que encuentran su
fundamento en la complejidad del sistema educativo privado y en la enorme cantidad de preconceptos
que existen sobre el mismo.
En primer lugar es necesario aclarar que casi la totalidad de los docentes
privados santafesinos cobran exactamente el mismo sueldo que sus pares de la educación oficial.
Trabajan sin el amparo de la estabilidad característica del empleo público y ven acotada su carrera
docente a la discrecionalidad de sus empleadores. En efecto los ascensos a cargos directivos en los
colegios privados no surgen de la objetividad de un concurso, sino que por el contrario quedan
librados pura y exclusivamente a la voluntad del empleador, que no se encuentra sujeto a ningún
tipo de parámetro que vincule la responsabilidad del cargo con la trayectoria, la capacitación y la
titulación.
El plus salarial y las mejores condiciones de trabajo en el sector oficial han
alcanzado casi el nivel de mito. Hoy no son más de cinco colegios en toda la provincia de Santa Fe
los que pagan algún tipo de suma extra a sus docentes. Esto viene a contradecir la errónea
concepción de algunos padres que creen que el monto de la cuota va a incrementar el salario del
maestro. La mayor parte del financiamiento salarial del sistema viene directamente del Estado
provincial a través de los aportes comúnmente conocidos como subsidios. De hecho muchos colegios no
cobran cuotas o cobran contribuciones mínimas, lo que hace imposible la implementación de
"sobresumas".
Hoy hay docentes privados trabajando en zonas urbanas marginales, con grupos
humanos vulnerables, en educación especial, en pequeños pueblos alejados de las grandes
conglomeraciones urbanas y en escuelas rurales. La concepción de la educación privada como un
privilegio elitista ha cedido ante la masificación del sistema y la heterogeneidad del mismo. Pero
en todos los casos hay un dato que no se puede soslayar: que a algunos colegios privados concurran
niños con familias de buen poder adquisitivo no implica, de manera alguna, que los docentes que
allí trabajan sean ricos. Calificar la situación económica del docente por la concepción del poder
económico que tienen las familias de sus alumnos es un grave error. La realidad indica que, en
muchos casos, todos los servicios extras a los que acceden por el "pago de la cuota" se basan en el
esfuerzo del docente y la particularidad de la relación de empleo privada en la cual el empleador,
muchas veces incluso contra lo establecido por la legislación, impone al docente pesadas
condiciones de labor en busca de ofrecer un "servicio" que mejore la oferta educativa oficial, pero
que de ninguna manera se traduce en una mejora salarial o laboral para el docente privado.
Es por eso que ante el escenario de conflicto comienzan a aflorar todo tipo de
situaciones que delatan presiones, amenazas y aprietes por parte de empleadores inescrupulosos que
buscan mostrar ante los padres que "en la privada no hay paros". Sin dudas una pretensión desmedida
en tanto no existen motivos, al menos en lo referido a sueldos y condiciones de trabajo, que
justifiquen la ausencia de medidas de fuerza. Es necesario que quede en claro que los docentes
privados cobran lo mismo que los oficiales y en muchos casos trabajan en peores condiciones.
Es por ello que ante una nueva medida de fuerza en reclamo de mejoras salariales
es necesario que se ponga claridad sobre un sector del que muchos opinan y pocos conocen.
"Si los docentes quieren parar que paren" fueron las palabras del gobernador. Y
la verdad es que, al menos en el caso de los privados, tomar medidas de fuerza implica someterse a
todo tipo de represalias, comentarios, quejas y acusaciones. Los docentes privados no paran porque
quieren, paran porque necesitan una recomposición salarial justa. Y como lo que se busca es
justicia, esperan la atención del Estado provincial, la comprensión de los padres y especialmente
tolerancia y respeto al libre ejercicio de un derecho por parte de los empleadores.
(*) Secretario gremial Sadop Rosario