Opinión

Choque de planetas entre el gobierno y los gremios

Las medidas de fuerza preparadas por varios gremios para esta semana son seguidas con preocupación por empresarios locales.

Martes 20 de Febrero de 2018

Las medidas de fuerza preparadas por varios gremios para esta semana son seguidas con preocupación por empresarios locales, pero sobre todo por la comunidad internacional de negocios, que sigue sin entender muy bien hacia dónde quiere ir la Argentina.

Tras las bravuconadas del gastronómico Luis Barrionuevo y del camionero Hugo Moyano, advirtiendo que Mauricio Macri podría no terminar su mandato, quedó la sensación para muchos integrantes del establishment consultados, de que la Argentina "no aprende más".

Lejos de estar "condenados al éxito", como alguna vez intentó instalar Eduardo Duhalde, los argentinos parecen estar "condenados". Punto.

Lo más posible es que Moyano, y Barrionuevo, y también el ex juez de la Corte Eugenio Zaffaroni, estén errados en sus deseos, y que Macri "sobreviva" y llegue al final de su mandato.

En buena medida porque la coyuntura dista mucho de la ocurrida en el 2001, que tumbó al radical Fernando de la Rúa, pero sobre todo porque parece que buena parte de la sociedad ya se dio cuenta de que las democracias truncas terminan siendo "mal negocio" para casi todos.

Pero actitudes como las de Moyano y Barrionuevo, y de Zaffaroni, pueden resultar altamente dañinas para el bienestar del país en general, para el bien común.

Es malo para una Nación que algunos de sus ciudadanos, y más si tienen ascendencia sobre miles de personas y sus familias, como ocurre con Moyano, salgan a desear que afloren tempestades sólo por algún beneficio propio, como zafar de una, o varias, causas judiciales.

Tal vez entonces, entre tanto reclamo de derechos, y escasa admisión de obligaciones, convendría, en estas horas complicadas, y sobre todo exigentes para el bolsillo de los más postergados, echar mano de aquella frase del discurso de asunción de John Fitzgerald Kennedy, que se hizo célebre: "No preguntes lo que tu país puede hacer por ti; pregunta lo que tú puedes hacer por tu país".

La pronunció aquel hombre que sedujo al mundo y parecía encaminarlo hacia otro nivel, hasta que dos balazos truncaron su destino en una calle de Dallas.

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