¿Brics sí o Brics no? El 24 de agosto, en la cumbre de este grupo de naciones en Sudáfrica, se anunció la invitación a la Argentina, entre otras naciones, cuyo ingreso debería concretarse el 1º de enero próximo. La línea de fractura en este debate es clara: el "progresismo" dice que sí, y la derecha y la centroderecha dicen que no.
Analistas locales de RRII se inclinan por ver un saldo positivo en el ingreso a Brics. Creen que dos democracias sudamericanas, Argentina y Brasil, podrían sumar su influencia en este club dominado por dictaduras y hacer de puente de comunicación con Occidente. Políticos opositores rechazan de plano la oferta hecha en Sudáfrica.
Acá viene bien recordar que Argentina pidió la membresía de la OCDE en 2016. OCDE es la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, un grupo de 34 democracias, casi todas desarrolladas y casi todas occidentales. OCDE, a diferencia de Brics, tiene unos estándares estrictos en cuanto a control de la corrupción y calidad institucional de sus miembros. El itinerario de ingreso es exigente y por etapas. Se descarta que el candidato a ingresar es una democracia consolidada. Una dictadura ni se plantea entrar a la OCDE. En cambio, puede ingresar al Brics sin mayores filtros, como se observa fácilmente en la lista de invitados que acompañan a la Argentina.
La OCDE comunicó en enero de 2022 que iniciaría el procedimiento de aceptación de la petición de Argentina. Pero el actual gobierno retrasó la respuesta, que finalmente nunca se formuló. En junio de ese mismo año la OCDE anunció que daría prioridad a Perú y Brasil y que dejaba de lado a la Argentina. Un retroceso para el país, pero la vocación del gobierno argentino es favorable al liderazgo internacional de China, Rusia y sus aliados y asociados y no le interesa asociarse con las grandes naciones occidentales.
Sobre los Brics debe decirse que sus miembros fundadores (los que conforman esta sigla: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) no son aliados, sino solo asociados con un marco bastante lábil. Algunos socios hasta son enemigos más o menos declarados, como India y China, que combatieron en el altiplano que es la frontera natural entre ambas. No en el lejano siglo pasado, sino entre 2020 y 2022. Las tensiones se mantienen muy altas en la frontera. India participó hace unas semanas de un gran ejercicio naval con Japón, Estados Unidos y Australia. El enemigo obvio pero tácito de las maniobras aeronavales era China. A fines de agosto, India protestó por un mapa oficial chino que se apodera de territorios que están en discusión. Las enormes FFAA indias están diseñadas para dos hipótesis de guerra: Pakistán y China. Las tres naciones asiáticas tienen arsenales nucleares.
Hay una cuestión mucho más importante para Argentina que estas lejanas luchas de poder en Asia. Argentina ingresaría a los Brics junto con unos invitados de nulo prestigio democrático: Etiopía, Egipto, Irán, Arabia Saudita y Emiratos Arabes Unidos. Todos países de Medio Oriente. Ninguno es una democracia. La clara dominancia de Medio Oriente en la oferta de ingreso parece evidenciar el interés de China por proyectarse en esta región, siempre clave en los juegos de poder mundial.
Que la oferta de ingreso esté integrada por estas dictaduras, varias realmente atroces como Irán y Arabia Saudita, es algo que no preocupa a China, ella misma una "dictadura ideal", de tipo totalitario con Estado policial, al igual que Rusia.
En la OCDE, en contraste, no ingresan dictaduras. Aunque la presencia de Turquía y su democracia en retroceso baja el standard democrático de la OCDE, es claro que las democracias dominan ampliamente en este club. Chile y México son hasta ahora los únicos dos socios latinoamericanos.
Para un demócrata, la adhesión de su país a un club lleno de dictadores y represores no debería ser un asunto menor. Al contrario, la perspectiva de ingresar a una asociación formada por democracias desarrolladas con instituciones serias debería resultar sin dudas estimulante y deseable. Pero para el "progresismo" local es exactamente al revés.