Comprar en el supermercado se ha convertido casi en un juego de pura estrategia para los rosarinos. Con una crisis económica que no cesa, salir a comprar en este momento consiste en ir góndola por góndola buscando el mejor precio. En esa cacería de productos accesibles aparecen nuevas marcas más económicas y también las llamadas segundas marcas de las alimenticias líderes. Son aquellas que, de acuerdo a cómo fluctúa el mercado, aparecen como una estrategia de las grandes empresas -en especial las de productos lácteos, de almacén o de fiambres y embutidos- para mantener las ventas con precios más competitivos, sin tener que rebajar el precio de las primeras.
“Lo que sucede es que el consumidor está muy atento a lo que puede comprar y no va a convalidar cualquier precio de una primera marca. En especial cuando consigue productos de calidad a menores valores”, explica Sergio López, secretario de la Cámara de Supermercados y Autoservicios Rosario y la Región (Casar). La lectura de López es que las primeras marcas nacionales no han puesto con fuerza en circulación sus segundas y terceras etiquetas, pero lo que sí ve es que las alimenticias santafesinas han mejorado la calidad de sus productos volviéndolos más competitivos respecto a las empresas líderes.
“En Santa Fe, específicamente, lo que sucede es que tenemos productos regionales que son de primera calidad, pero con precios muy diferenciales a las más reconocidas. Por eso nosotros nos referimos a los 'segundos y terceros precios' porque son primeras marcas de la zona, un producto excelente que compite con cualquiera que sea nacional, pero valores un 20% por debajo. Eso es lo que vemos que está eligiendo la gente cuando va a comprar”, explicó. Estas preferencias generan que el consumo de los productos de primeras marcas nacionales se estanque o disminuya porque no dan el brazo a torcer con sus precios y “quieren vender al precio que ellos quieren poner”, en palabras de López.
El secretario de Casar alerta otra conducta del consumidor desde enero del 2024 y es que, a la hora de elegir un producto, el consumidor cada vez elige menos una marca por sí misma: “La gente busca la referencia. Por ejemplo, la harina 000 es la referencia. No importa la marca de la harina, sino la mejor calidad, que ha mejorado, en un buen precio”, explica.
¿Qué dicen las marcas al respecto?
Las marcas no dicen mucho sobre este fenómeno. Suplemento Negocios de La Capital quiso indagar sobre este segmento, pero las empresas alimenticias solo quieren hablar de sus marcas líderes, por lo que muestran un hermetismo a la hora de explicar cómo prenden y apagan sus segundas etiquetas.
Sin embargo, el comportamiento de cómo fluctúan sus apariciones en góndola se puede analizar desde otras partes involucradas como son las distribuidoras y los mismos negocios: “Hay una caída de consumo, pero no es como en el 2001 que era una crisis muy profunda donde se fraccionaba hasta el arroz o la azúcar. En esa época veíamos que los líderes de distintos productos activaban hasta sus terceras marcas, algo que ahora no está sucediendo”, coincide Martín Parodi, director de la distribuidora que lleva su apellido.
Parodi reflexiona sobre cómo la especulación financiera de fines del año pasado impactó en los precios que hoy manejan las marcas líderes y cómo eso también genera que sus ventas se estanquen y otras propuestas se posicionen gracias a los precios competitivos: “El año pasado, en plenas elecciones, las grandes multinacionales o empresas muy grandes representativas del mercado, anticiparon un dólar futuro a $1500 para junio, algo que finalmente no pasó. Entonces lo que está pasando es que hoy nos traen las listas y estamos empezando a ver deflación de precios que llegan a un 20% o 25%. Recién ahora se están sincerando con el precio que deberían tener”.
Lo que eligen comprar los supermercados
Si bien el consumidor es quien elige qué productos se lleva a su casa, también está la decisión del supermercado a la hora de decidir qué ofrecer a sus clientes. Esa selección depende de muchos factores como, por ejemplo, la zona donde esté el local.
Cristián Sottosanti de La Masía explica cómo trabaja distintas marcas por barrio y localidad: “Yo tengo locales en diferentes zonas. En Funes no se ha sentido la crisis. El consumo no cambió, por lo tanto, elijo seguir poniendo primeras marcas allí. En lo que respecta a los barrios, te das cuenta de que la gente camina la góndola de punta a punta y busca precio porque se manejan con un presupuesto acotado y no se centran en las marcas”. Ahí el director de La Masía se ha abierto a traer segundas marcas, “pero nunca terceras”.
En este análisis, Sottosanti también habla de los productos “parados” como las bebidas, donde no hay preferencia por una marca u otra, sino que directamente se ha frenado la compra: “Un fernet hoy es un lujo que la gente analiza si puede dárselo”.
Respecto a la consulta de Negocios sobre los precios que manejan las marcas líderes, tanto el responsable de La Masía como el secretario de Casar alertan sobre el peligro que enfrentan las marcas líderes frente a productos importados que cada vez tienen más presencia: “Sí empieza a aparecer mucho el producto importado que hace un tiempo atrás no se conseguía y hoy tiene un precio competitivo respecto al nacional que no se acomodó a los precios del mercado”, opina Sottosanti. Por su parte López agrega: “Van a tener que acomodar precios porque si no el riesgo es que la competencia va a ser frente a un producto importado”.