El cuádruple femicida platense Ricardo Barreda murió hoy de un paro cardíaco a los 83 años en un geriátrico del partido de San Martín, en el que se hallaba alojado desde hacía varios meses, indicaron fuentes policiales.
El cuádruple femicida platense Ricardo Barreda murió hoy de un paro cardíaco a los 83 años en un geriátrico del partido de San Martín, en el que se hallaba alojado desde hacía varios meses, indicaron fuentes policiales.
El odontólogo Barreda pasaba sus días en el Hogar Geriátrico del Rosario, en José C. Paz, con deterioro cognitivo y pérdida de memoria.
El asesino fue encontrado culpable del femicidio de cuatro mujeres de su familia, incluida su esposa y sus hijas, y en 2008 se vio beneficiado con arresto domiciliario.
El odontólogo primero negó la acusación e intentó hacer pasar el hecho como un robo, pero finalmente confesó. En 1995 fue condenado a reclusión perpetua por triple homicidio calificado y un homicidio simple.
Si bien él mismo afirmó en el juicio que los asesinatos fueron su reacción a los maltratos y humillaciones que recibía de las mujeres de su casa (afirmó que burlonamente lo llamaban "Conchita"), sus alegatos y declaraciones periodísticas posteriores mostraban una personalidad oscura. Mientras tanto, su imagen se hizo por aquellos días una cara familiar de la televisión, ganando "popularidad" tras cometer el cuádruple asesinato.
Barreda contó alguna vez que a la única que no quiso matar fue a su hija más pequeña, aunque las investigaciones deslizan que el odontólogo habría esperado a que estén todas las mujeres en la casa para materializar su plan. "A mi suegra la maté porque me la encontré en la escalera", se justificó en su declaración durante el juicio.
Luego de cometer los crímenes, Barreda se encontró con su amante Hilda en un hotel alojamiento y, al regreso, pararon a comer pizza. Luego denunció el supuesto robo en su casa.



Por Gonzalo Santamaría
Por Mariano D'Arrigo
Por Pablo Mihal