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"Los pitucos son bravos"

El 27 de octubre de 1946 Newell's perdió 3 a 2 sobre la hora con el puntero San Lorenzo, en la vieja cancha del Parque Independencia, en un polémico partido en el que el árbitro Osvaldo Cossio le anuló un gol al local, por una supuesta posición adelantada, y los hinchas corrieron al juez por el parque, le pegaron y casi lo cuelgan de un árbol si no fuera por la providencial aparición de tres soldados conscriptos que lo salvaron a sablazos.

Domingo 21 de Octubre de 2018

El 27 de octubre de 1946 Newell's perdió 3 a 2 sobre la hora con el puntero San Lorenzo, en la vieja cancha del Parque Independencia, en un polémico partido en el que el árbitro Osvaldo Cossio le anuló un gol al local, por una supuesta posición adelantada, y los hinchas corrieron al juez por el parque, le pegaron y casi lo cuelgan de un árbol si no fuera por la providencial aparición de tres soldados conscriptos que lo salvaron a sablazos.

Quedaban tres minutos y el puntero de Newell's Ramón Moyano eludió al arquero Blazina y convirtió el 3 a 2, pero el juez Cossio anuló el gol porque le marcó una posición adelantada a Runzer, aunque otras crónicas señalan que no había causa para semejante anulación.

Las protestas de los jugadores rojinegros se extendían, y mientras algunos todavía reclamaban se produjo la reanudación del juego y en un rápido contraataque Mario Imbelloni lanzó un centro y el centrohalf local Nieres mandó la pelota adentro de su propio arco.

Era el 3 a 2 para San Lorenzo y se produjo la furia de los hinchas de Newell's. Se habían jugado 43' 50" y los enfurecidos hinchas rojinegros ingresaron al campo de juego y agredieron a Pontoni, Basso y Vanzini.

Luego fueron hacia el vestuario hacia donde había huido el árbitro Cossio, quien logró escapar a través de un agujero de un alambrado hacia el Parque Independencia. Desesperado, Cossio se lanzó arriba de un auto que pasaba. Pegó en el capot y cayó. Ahí fue alcanzado por los hinchas, que le pegaron trompadas y patadas.

Sin fuerzas para resistir lo llevaron abajo de un árbol donde los hinchas armaron una horca con un cinturón. Lo levantaron para colgarlo en el momento en que aparecieron tres soldados conscriptos que, usando sus sables, lograron dispersar a los agresores.

En el entonces Hospital Británico se constató que Cossio tenía un golpe en la cabeza con lesión en el hueso temporal derecho, con conmoción cerebral, heridas cortantes en brazos, piernas y en el rostro.

Lo insólito fue que la AFA programó la continuidad del partido para el 11 de noviembre en la cancha de Ferro. Jugaron dos tiempos de 35 segundos y recién ahí San Lorenzo ganó 3 a 2. La invasión, los golpes y la horca no fueron suficientes para terminarlo.

—¿Qué recuerda del día que casi cuelgan al árbitro Cossio?

— Yo estaba en la cancha, y fueron los de la platea. Los pitucos son bravos cuando te cobran en contra y, si se enojan, son capaces de colgar a un referí.

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