mas

El gusto de ofrecer nuevos espacios

En un contexto difícil hay emprendedores que desafían los pronósticos y van por más. Con perfiles diferentes intentan encontrar su lugar y brillar en un mapa donde ya hay buenas opciones.

Domingo 29 de Julio de 2018

Rosario renueva sus locales para comer y beber. Las cervecerías artesanales y locales de comida rápida gourmet dominan la escena y le imprimen una dinámica particular a la noche que trae más movimiento, más rosarinos en las veredas y más opciones.

Aunque el contexto socioeconómico no es simple hay quienes apuestan a novedades y, entonces, la ciudad se enriquece con una mayor variedad, proyección regional para el turismo y la posibilidad de salir de recorrida en trayectos cortos probando un poco de lo nuevo y también de lo de siempre. A los clásicos (podemos nombrar a Chinchibira, Churrasquería, Piel de Toro, Antares o los siempre concurridos Comedor Balcarce y Rock & Fellers, entre muchos otros) se les suman algunas flamantes propuestas. Acá les contamos sobre tres aperturas con perfiles bien distintos y fórmulas novedosas. Ejemplos de un sector que le busca la vuelta para seguir creciendo.

Gin y tónica rosarina

"Somos la primera gintonería del país", así empieza Santiago Pardo, bartender a cargo de este nuevo local en Rosario: un espacio exclusivamente dedicado a la venta de gin tonics. También se sirven algunos clásicos como Dry Martini o Negroni pero el eje está puesto sobre los nueve gin tonics preparados con el gin de industria nacional: Príncipe de los Apóstoles creado por el bartender porteño Tato Giovanonni, socio mayor de este local. Se trata de un destilado hecho en Mendoza a base de botánicos nacionales: yerba mate, eucalipto, peperina y pomelo rosado. Desde hace algunos años el gin disfruta su boom a nivel mundial y Rosario le hace honor con este bar de autor.

La carta es algo acotada. Se privilegió la calidad de productos premium de diferentes zonas del país: quesos y aceitunas de Rio Negro, salamines de Tandil, lisa ahumada del Tuyú, conservas hechas por Lele Cristóbal del porteño Café San Juan y anchoas y boquerones marplatenses. Las dos preparaciones típicamente rosarinas estuvieron a cargo de la chef Cecilia Castagno: empanada de surubí en homenaje al rey pez del Paraná y chorizo a la pomarola cocinado por largas horas para lograr el efecto ahumado. "El gin tonic es una bebida que tiene maridaje muy amplio. Es limpiador de boca y trabaja muy bien con pescados y con lácteos. Creo que va muy bien con todo", agrega Pardo.

Pasemos a la escenografía del gin: la barra redonda en el centro del local es la que acapara todas las miradas. El arte y diseño se inspiró en una estética gremialista, inscrita en el logo, y en la fachada y estilo Art Decó de la propiedad, replicada en los elementos y detalles del salón, todos confeccionados exclusivamente para el local: desde lámparas hasta banquetas y servilleteros, todo muy instagrameable. El bar intenta y logra transportar a los años 70, modernos y desarrollistas. No hay mesas, solo barra, contrabarra y banquetas, bartenders en mamelucos azul industrial y de la cabina del dj, jazz de los años cincuenta y sesenta, es decir, mucha onda y gran atmósfera retro.

Este espacio gintonero (Balcarce al 300) se perfila como un lugar para arrancar la noche. Hay un happy hour muy conveniente desde las 18.30 hasta las 20. Recomendamos el Pichincha tonic, camino a ser un clásico, junto con la empanada de surubí. Este cóctel usa el ingrediente emblemático de la historia local, el aperitivo rosarino Amargo Obrero. También lleva almíbar de eucalipto, agua tónica y gin, por supuesto, dando como resultado un cóctel aromático, fresco y con un final suavemente amargo. Rosarigasino y Negrónico completan la grilla de gin tonics inspirados en nuestra ciudad y que son una invitación sensorial a recorrerla.

El gin tiene un nuevo espacio en la ciudad con etiqueta argentina y de autor. Como bonus track, tienen un rincón con botellas de gin de alta gama y figuritas difíciles para los fanáticos y para los que se animen a subirle el volumen a la noche. Rosario tiene propuestas interesantes en cada cuadra de Pichincha: "Siendo las distancias tan cortas, venís a la zona, sabés que hay mucho movimiento y podés recorrer tres o cuatro bares, aprendiendo a consumir en cada uno responsablemente. A Gintonería se puede venir a tomar unos gin tonics, un tapeo y ser parte de un recorrido", invita Santiago Pardo.

Comer con las manos

A la hora de salir a beber y comer las cervecerías se imponen como la primera opción por ser relajadas, económicas y estar en pleno auge en la ciudad. Ahora mismo deben estar abriendo varios locales en los corredores gastronómicos que conforman la avenida Pellegrini y el barrio Pichincha. Sin embargo, entre tanta oferta, resulta difícil encontrar alguna nota distintiva: casi todos los locales ofrecen el mismo patrón. Quizás uno quiera tomar una cerveza rica y fresca y algo más novedoso que papas con cheddar, pizza o rabas y ahí es donde Gran Prat se destaca con éxito del resto de la competencia. Se trata de una local gastronómico de perfil yanqui que ofrece dos opciones imbatibles: alitas de pollo y costillitas de cerdo a la barbacoa y acompaña con birra artesanal de alto vuelo del grupo Fenicia y sidra Big Sur de Río Negro.

El local es fruto de la iniciativa de los primos Joel Di Fazio y Mauro Vasta Di Fazio, dos ex jugadores de rugby y oriundos de la zona sur de Rosario y que, sin mucha experiencia gastronómica, se lanzaron a la aventura de abrir un bar cervecero donde se sirvan cosas que a ellos les gustan, pero también algo más. Ese agregado lo aportaron Luisma Zanni y la agencia de comunicación Almar, encargados del armado estético y de la propuesta integral: "Bajo todo punto de vista esquivamos la frase conocida "está más bueno que comer pollo con la mano" porque se cae de maduro. No hace falta ni explicar que esto es delicioso, se come con la mano y se disfruta mucho" comenta Facundo Nuño, director creativo de Almar, agencia encargada de darle forma y contenido a la marca. "La idea es que sea un club de amigos de los que disfrutamos de comer opciones deliciosas, venís, comés y te vas feliz" completa Luisma Zanni, consultor gastronómico. Esas ideas son las que mejor resumen a esta esquina.

El local tiene toques americanos, ventanas pintadas a mano por Fabio Prieto ?artista rosarino de lujo-, esmerados detalles en color rojo, banquetas altas, mesa comunal y barra. Para salir de a dos, con familia o amigos: cumple con todos. Además, ofrece un happy hour doblemente feliz: de 18 a 20.30 y desde las 0 al cierre.

Uno de los imperdibles de la casa son las alitas de pollo "Gran Prat" rebozadas con Doritos y la recomendación es acompañarlas con sidra dulce, burbujeante y fresca de frutos rojos. Otra opción que se destaca del menú es la hamburguesa T-Rex: 180g. de carne vacuna, panceta ahumada y queso cheddar, sin vueltas, robusta y honesta. Además, hay una opción de hamburguesa que no por vegetariana es menos contundente: Provolón rebozado, espinaca, mayonesa de zanahoria y remolacha. La carta se redondea con sándwich de bondiola, tabla de fiambres con el detalle de berenjenas al escabeche preparada por la abuela de los titulares. Todo es una invitación explícita a comer con la mano y ensuciarse, es decir, disfrutar. No hay detalles librados al azar en Gran Prat: el personal brinda un trato muy simpático, la música acompaña la tarde-noche, el diseño del local es cálido y moderno y encima también hay chocotorta para el postre y para coronar la experiencia a cargo de la pastelera Flor Cantor de Luludi Deli. No basta con estar de moda y pinchar cervezas, Grat Prat abre el juego y el apetito para otro tipo de salidas y sube la vara para todo el sector.

Helados como los de antes

No muchos saben que el helado artesanal es uno de los atractivos gastronómicos más importantes de nuestra ciudad. Los rosarinos hemos naturalizado la inmensa oferta en cremas heladas que no existe en otras ciudades. En Rosario el helado es un lujo porque es mayoritariamente artesanal y a esa extensa lista de opciones se suma otra con un planteo simple pero ambicioso: hacer helado como los de antes. Y se lo tomaron muy en serio, después de un año y medio de prueba y error llegaron al producto deseado y le dieron forma, color y nombre: "Elegimos el nombre Américo y su fábrica de helados" ya que nos remite al viejo heladero que reúne los saberes y tradiciones heladeras clásicas pero que es americano, de nuestra América, y usa sus frutos y sus productos. Habla de conjunción de historias, recetas, sabores, viajes, modos de hacer" cuenta Jorge Echeveste, dueño de este proyecto local junto con Pablo Lagrutta.

Los helados de Américo se elaboran todos los días usando sólo ingredientes naturales. Esto significa que la oferta de gustos es rotativa según la disponibilidad y estacionalidad de la materia prima. No se usan saborizantes, ni colorantes, ni conservantes. Se produce todos los días, en lotes pequeños, usando cremas y leches de alta calidad y frutas que provienen de quintas cercanas a Rosario. Esta es la definición completa de helado artesanal.

El laboratorio donde funciona la fábrica queda en un local del barrio de Refinería y de ahí pasan a la vereda de calle Jujuy, muy cerca del Boulevard Oroño con una variedad muy modesta de gustos. Esta pequeña y oculta heladería rosarina hace su producto a la antigua, pero lo entrega en un ambiente bien moderno con toques italianos y neoyorquinos. El arte del local estuvo a cargo del arquitecto Nicolás Del Castillo que, atento al lenguaje de época, agregó elementos creativos al local: la ventana replegable, la original persiana americana roja y el neón con forma de cucurucho y bochas de helado que componen la foto que va directo a Instagram. A la genial apuesta y gusto estética se le suma la cremosidad e intensidad de algunos sabores que muestran lo bien logrado y equilibrado de la fórmula. Recomendamos el dulce de leche en todas las versiones, el chocolate 70 por ciento cacao, sabayón y limón. Con precios competitivos y accesibles se puede pasar por Américo a tomar helados "geniales y artesanales" y seguir caminando por Oroño. Se dice que cuanto mejor es la calidad del helado más rápidamente se derrite porque tiene menos aire y menos agua. Así que en Américo mejor apurarse.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario