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"Buda fue el primer psicoterapeuta de la historia"

Lo dice Jorge Rovner, un psiquiatra que ejerce la psicoterapia basada en el budismo desde hace más de veinte años. Estuvo en Rosario brindando un seminario para ampliar conceptos y transmitir las ventajas de este enfoque, que ayuda a vivir mejor.

Domingo 25 de Marzo de 2018

"Coraje, coraje, coraje, coraje", repite incansablemente Jorge al terminar la entrevista. Lo pronuncia con fuerza, con pasión, con el impulso que solo da haberlo experimentado.

Coraje proviene del latín "cor" y significa echar el corazón por delante. Rovner, psiquiatra, autor de varios libros, conferencista, presidente de la Asociación Argentina de Psicoterapia Zen, tiene 55 años y se acercó al budismo a los 14 a partir de escuchar una conferencia donde Borges comentó sobre lo compasivo y amable de esta práctica. "En esa época era bastante raro hablar del tema, de hecho, había poco material bibliográfico", detalla.

Budismo y psiquiatría parecen antagónicos cuando la mente intenta hacer de las suyas y armar formas preestablecidas. "En realidad, el budismo es una psicoterapia. Es menos una filosofía, una religión, o una ética, aunque tiene elementos de todo ello", explica durante una charla con Más, y continúa diciendo que, según distintos autores, Buda fue el primer psicoterapeuta de la historia porque básicamente el budismo se dedica a interpretar los fenómenos mentales con el objetivo de que la persona advierta que es su mente la creadora de su sufrimiento.

Tras recibirse de médico y especializarse en psiquiatría —tiene 28 años en ejercicio de la profesión— decidió orientarse a la psicoterapia basada en el budismo. Ya lleva nueve libros publicados y está preparando el décimo.

"Yo no inventé nada nuevo; lo que estamos haciendo en Argentina y en otras partes del mundo desde años es un rescate del budismo como psicoterapia. Hay una asociación internacional de psicoterapias zen, de la que soy miembro, y que permite incluso tomar un curso de esta temática en Harvard. Lo que tenemos de novedoso es que somos el primer emprendimiento en Latinoamérica y hemos abierto filiales en Perú, Uruguay, entre otros países", detalla Rovner.

Él comenzó su camino muy tímidamente porque tenía el prejuicio de creer que la gente no iba a recibir bien el hecho de que hablara de budismo en el marco de la psicoterapia. Entonces empezó a deslizar algunas frases e ideas y le llamó la atención la aceptación que tuvo. Durante muchos años mantuvo ambas áreas separadas: "Hoy hago sólo psicoterapia basada en el budismo y los que vienen a verme lo hacen porque yo hago exclusivamente esto. A la gente le atrae porque este enfoque no juzga, no evalúa, no condena, no critica, no tiene una mirada negativa sobre los demás y se centra en el aquí y ahora".

Frente a la pregunta de por qué eligió a Buda y no a otro maestro, destaca la humanidad con la que vivió esta figura histórica y su modo de observar al mundo tal cual es y adaptarse. "De maestros que viven de un modo diferente a como dicen que hay que vivir estamos hasta la coronilla", sentenció.

"Hay dos posibilidades. O mi mente es mi amo o yo soy el amo de mi mente"

En consultorio

La medicación no está excluida y es parte del tratamiento en los casos en que se requiere. La medicina clásica y la psicoterapia basada en el budismo se complementan.

"El budismo busca el cese del sufrimiento de la gente, entonces si yo veo al prójimo que está sufriendo y creo que un medicamento puede ayudarlo a aliviar, lo voy a usar, del mismo modo que lo haría un profesional convencional y por el plazo recomendado", resalta Rovner.

A las personas que se acercan a esta psicoterapia se las instruye sobre el funcionamiento de su mente. El terapeuta muestra cómo la realidad es parcialmente lo que es, pero también —en una parte muy significativa— lo que la mente te dice que es.

Además se da "tarea para el hogar", para que cada persona revise cómo funciona su mente, para que esté en el presente, para que salga del embrujo de la propia mente que se la pasa estando en el pasado o en el futuro, o haciendo comparaciones.

Para quien lo pide, la psicoterapia zen también brinda la herramienta de la meditación.

"Al paciente vos le mostrás cuál es el tamaño del problema y cuál es el tamaño de la lectura del problema que su mente hace. Y cuando la persona ve que en general tiende a amplificar el problema o a crearlo donde no existe, empieza a buscar recursos para evitar que la mente genere el sufrimiento", afirma y continua diciendo que según su experiencia los resultados son superiores a los de las terapias convencionales y pueden lograrse en plazos muy cortos, semanas o meses.

"No tengo estudios comparativos pero estoy convencido de que es mucho más eficaz, rápida y profunda que las psicoterapias tradicionales por cuanto va al núcleo del desarrollo de la mente, a lo que la hace sufrir. No es milagroso sino que sencillamente estás aplicando un saber que tiene 2,600 años".

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Lo que va, viene

En muchos países de Oriente el budismo está instalado socialmente y transcurre con naturalidad en la vida humana. Jorge Rovner afirma que cuanto mayor sea el número de personas que se acerquen a miradas pacíficas, compasivas, generosas, amables, esto repercutirá socialmente: "Hay un estudio interesante que muestra que el nivel de agresividad social (homicidios, choques, peleas) es inversamente proporcional al número de personas que meditan. Se puede llevar a una cuestión macro, pero va a ir de lo individual a lo grupal, nunca al revés".

Respecto de la situación socio política actual afirma que "si hubiera más políticos budistas habría menos necesidad de leyes que condenen el robo o la megaestafa porque directamente vería que en su mal accionar está la semilla de las consecuencias que luego va a pagar, y que no sólo sería ir preso sino que todas nuestras acciones tienen otras consecuencias. En la Argentina falta una generación de políticos budistas. Si la hubiera, probablemente el nivel de corrupción actual caería verticalmente, pero repito, ser budista no es saber de budismo sino ser coherente con su lógica: uno recibe aquello que siembra, y si yo siembro corrupción, yo recibo corrupción".

La prisión de la mente

En la película Angel-A, el director francés Luc Besson ilustra en una escena memorable lo que resulta de enfrentarse al espejo: mirarse sin juzgar. En ese instante, el protagonista se dice a sí mismo que se quiere y aunque sus problemas no desaparecen, la óptica trágica sobre su vida si lo hace.

Este pasaje está impregnado de la esencia budista, sobre todo cuando hace alusión a la mente como una jaula que no tiene cerradura.

"No necesitás ser iluminado o un maestro o un guía. Sencillamente tenés que abrir la puerta e irte a vivir la vida, con las buenas y las malas y con el deseo de no sufrir ni hacer sufrir a los demás. Este es el camino de los Budas: cesar el propio sufrimiento y el de todos los demás. Hacer el bien y abstenerse de hacer el mal", explica, y agrega que la gran mayoría de la gente sufre a su mente. Algunos lo hacen en tal grado que necesitan terapia; otros necesitarían pero no la buscan y algunos, también es cierto, la sufren en un grado menor. "Yo creo que el gran problema de la humanidad es la inquietud de su propia mente", enfatiza.

—¿Cuál es la cura?

—Calmarla... La gente busca ayuda profesional, pero eso es sólo un recurso. Desdichadamente también buscan ayuda a través del alcohol, las drogas u otras acciones que le hacen daño. Como estoy inquieto mentalmente entonces busco un enemigo, un adversario. Todo el tiempo se nos invita a competir . Cuando se aquieta la mente aparece uno tal cual es".

—¿Todo nace en la mente?

—Hay una frase budista que dice: mentes quietas producen mundos quietos. Mentes inquietas producen mundos inquietos. Si vos tenés la mente quieta el mundo está calmo. Entonces, el resultado de eso es que solamente vivimos y no tenemos ningún objetivo ulterior salvo el vivir y el ser felices y hacer felices a los demás. Nada más. El sufrimiento humano es una característica que nos va a acompañar el resto de nuestras vidas. Lo que no nos va a acompañar es determinado grado de sufrimiento. Una reflexión budista es "esto también va a pasar", lo bueno pasa y también lo malo, todo es impermanente. Esta es una herramienta poderosísima para afrontar un mundo que es muy hostil, acechante y peligroso, que lamentablemente algunos de nosotros creamos.

—¿Cómo se hace para vivir en calma si uno tiene la filosofía budista incorporada en un mundo que ofrece lo contrario?

—Vas despacio y te despreocupás de la velocidad del mundo. Al comienzo parecés un freak, un raro, y después la gente se acostumbra a que "esta es mi vida y yo voy a vivir de acuerdo a mis leyes y si hay quien no me comprende tiene derecho a no comprenderme, y si hay quien me comprende tiene derecho a hacerlo, pero yo no me voy a acoplar a la velocidad de los otros". Este mundo es una carrera de zombies en la que todos están corriendo para ganar algo, y definitivamente no hay nada que ganar, todos vamos a sufrir, todos vamos a envejecer, a enfermar, a morir, lo único que hay para ganar son creaciones mentales. Yo vivo, y básicamente se trata de dos normas: no hacer lo que no quiero y hacer lo que quiero. Y sobrellevar las consecuencias. Basta con que vos seas coherente entre lo que decís y hacés y el otro termina aceptándote de la manera en que sos, de la que no te avergonzás ni tampoco te vanagloriás. Vivir es muy fácil, nuestra mente hace la vida difícil.


Mundo moderno

Cada vez son más las prácticas sociales que tienden al aislamiento del ser humano como por ejemplo el uso del teléfono celular y de internet, entre otras. "El mensaje que se trasmite hoy es: sé egótico, pensá, metete y preocupate exclusivamente por vos. Vos sos el centro del mundo; entonces todo ocurre a favor tuyo, o en contra tuyo, o en relación a vos. Veo esta práctica social como inevitable en un mundo donde se estimula el aislarse cada vez más a tal punto que cada uno de nosotros se cree el centro del universo. Solo que hay dos posibilidades: o mi mente es mi amo o yo soy el amo de mi mente. En el budismo este planteo se hace desde el comienzo.

—¿Cómo se puede liberar uno de ese amo?

—Primero identificándolo. Segundo, dándose cuenta de que yo no soy mi mente. Eso es clave en el budismo. La palabra es "sabiduría" para entender que hay un amo que se fue generando por el condicionamiento y que no soy yo ese amo sino mi mente, y la segunda palabra es valentía.

—Hay muchas prácticas actuales que toman del budismo distintas herramientas, como por ejemplo el mindfulness ¿Qué opina de esto?

—Opino que la más integral, compasiva y la que tiene una lógica más sólida, y de la que derivan todas las demás, es el budismo. En mi modesta opinión es equivalente a la invención de la penicilina, o de los rayos X; es probablemente uno de los 50 inventos más importantes de la historia de la humanidad, y encima quiere "hablar" con vos.

Explorar el camino

"Cualquier lugar donde se practique budismo es un buen comienzo. Por ejemplo la lectura de los sutras, que son los discursos de Buda. Hay vasto material en internet y en las librerías donde está desarrollado el concepto del budismo pero hay que tener cierto entrenamiento para entender la lógica budista e invertir un tiempo para entender cómo funciona nuestra mente y cómo hacer para que funcione mejor, dice Jorge Rovner. "Lo que recomiendo es ir a varias fuentes para poder comparar, porque cada budista tiene un modo diferente de interpretar el budismo. Ahora, para ir a la raíz, lo primero es leer los sutras; allí está dicho absolutamente todo. Hay un libro, el Dhammapada, que es el primer libro de psicología budista; se puede leer en internet, allí se puede comprender la psicoterapia basada en el budismo. Si la intención es ir más allá es práctica y meditación. Este es un camino en el que jamás terminás de aprender".

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