Luis Palacios. — Los habitantes de esta localidad pasaron rápidamente de la tristeza a la indignación después de enterarse que el incendio en la única escuela secundaria local había sido intencional y que los culpables eran dos menores del pueblo.
Luis Palacios. — Los habitantes de esta localidad pasaron rápidamente de la tristeza a la indignación después de enterarse que el incendio en la única escuela secundaria local había sido intencional y que los culpables eran dos menores del pueblo.
Cuando los informes preliminares de las pericias sobre el incendio, que destruyó totalmente las instalaciones del anexo Nº 307 durante la madrugada del viernes, apuntaban un desperfecto eléctrico, la investigación dio un giro abrupto y finalmente dos menores, uno de los cuales fue el autor material, quedaron imputados del hecho.
Según lo que los menores finalmente declararon, esa madrugada llegaron a las puertas de la escuela a bordo de un ciclomotor y uno de ellos ingresó al establecimiento con la intención de orinar, pero luego volvió hasta la calle y con un poco de combustible que extrajo de la moto de su cómplice produjo el incendio.
Lo cierto es que más allá del trabajo de los peritos, el personal policial de la comisaría 10ª a cargo del comisario Carlos Coco, nunca descartó la hipótesis del incendio intencional y siguió con tareas de inteligencia buscando testimonios o datos sobre lo que pasó esa madrugada.
"Yo no fui fue Julián".Así se llegó al testimonio de una docente de la escuela que llevó a los investigadores hasta el celular de un alumno con un mensaje de texto que decía: "Yo no fui fue Julián, yo esperé afuera".
El autor del mensaje es otro alumno de 16 años, llamado Flavio P., que según versiones tendría algunos problemas de conducta en la escuela, al ser citado a la sede policial en compañía de sus padres.
El menor sindicó como el autor del hecho a Julián V, un chico también de 16 años, con antecedentes penales, que hace pocos meses se mudó a Luis Palacios con su familia proveniente del barrio Tablada de Rosario.
Julián si bien está inscripto en la escuela, en lo que va del año no asistió nunca a clases, en principio negó los hechos, y luego intentó imputar como autor material a Flavio, hasta que el testimonio de un chico que los encontró a los pocos minutos del incendio dejó al descubierto quién había encendido el fuego.
Amenazas en la plaza. De acuerdo a la investigación, Flavio y Julián llegaron a los pocos minutos del incendio a una plaza cercana a la escuela donde se encontraron con otro menor que al ver que la escuela se incendiaba quiso ir a llevar agua para apagar el fuego.
Sin embargo, Julián habría dicho que si alguien iba a apagar las llamas, él mismo le prendería fuego a la casa del que fuera a hacerlo, lo que dejó al descubierto quien había sido el autor del lamentable suceso.
Julián llegó con su familia hace pocos meses a Luis Palacios y más allá de que la pareja de su madre consiguió trabajo en la zona, la intención de la familia era alejarlo de ciertas amistades con las que ya había cometido un par de delitos, y hasta había estado detenido.
El chico rápidamente fue apodado como "el Rosarino", y lejos de buscar un cambio en su forma de vida, cuentan que ante los jóvenes del pueblo alardeaba de sus antecedentes penales.
Detenidos. Con todos estos testimonios, el juez de menores de San Lorenzo, Martín Fogliatto, dispuso la detención de ambos menores, tanto del autor material como de quien facilitó el combustible para poder cometer el delito.
Finalmente, después de entregarlos a sus padres, desde el mencionado juzgado se les impuso a los dos una pena de diez días de arresto domiciliario.
En la mañana de hoy deberán comparecer nuevamente ante el Tribunal de la ciudad de San Lorenzo, en compañía de sus padres.


