"¿Cómo conseguiremos casas en alquiler, dónde?", "¿quién nos va a querer alquilar a nosotros si no tenemos ni recibos de sueldo?", "¿por qué no hicieron primero las casas y luego nos mudaban?, ¿usted confiaría en que nos van a pagar los alquileres tres años y si hay cambio de gobierno?", "yo a un departamento no voy, ¿dónde meto mi taller de herrería y mis perros?", "¿un dúplex, cómo subo escaleras en unos años si ya tengo más de 70?", "ni censada estoy, no existo".
Las preguntas y quejas fueron más y las dispararon vecinos y vecinas, muchos acompañados de hijos en cochecitos, en diálogo con La Capital en una mañana por demás de calurosa. Son parte de las familias que serán reubicadas por el proyecto de apertura de bulevar Seguí, en barrio Tablada, al sur de Rosario.
El ensanche del bulevar prevé la realización de 700 metros de pavimento, extendiendo la doble mano entre Grandoli y Ayacucho. Sin embargo, los planos de la obra no contemplaron que unas 65 familias llevan años viviendo sobre la traza, donde construyeron sus casas, algunas con mejores materiales que otras, y donde nacieron y crecieron varias generaciones.
Los vecinos aseguran que tanto el gobernador Omar Perotti como el intendente Pablo Javkin les habían prometido adjudicarles las casas de un barrio de viviendas sociales construido en Garibaldi y Felipe Moré, pero afirman que "la mayoría ya están ocupadas".
Entonces, dicen que las promesas se reconvirtieron en otra propuesta "cerrada" que les informaron el jueves de la semana pasada en una reunión que se realizó en la escuela del barrio, la Nº 114 Justo Germán Deheza.
"Nos dijeron que empezarán con 14 familias de acá (calle Kozark al 3500), nos alquilarán casas por unos tres años, a unos 40 mil pesos o más el mes, y luego podremos vivir en los departamentos que harán en el predio de la fábrica de corchos", remarcó uno de los vecinos refiriéndose a los extensos terrenos de antigua fábrica Rallo y Cía., ubicada en Grandoli al 3500.
Los vecinos hablaron de departamentos de 1, 2 y 3 habitaciones, construidos en bloques de tres pisos, con dimensiones para ellos "demasiado pequeñas para familias con un promedio de 5 integrantes: unas 350 personas".
Hace dos años, el gobernador Perotti y el intendente Javkin firmaron frente a los vecinos el convenio en el marco del Plan Incluir para la apertura del boulevard Seguí, desde Ayacucho hasta Grandoli, con un presupuesto oficial de 167 millones de pesos y un plazo de 548 días corridos.
La apertura de bulevar Seguí se ejecutará en el marco de ese programa con fondos del gobierno de la provincia. Se trata de la pavimentación de 700 metros de avenida, más obras complementarias: hidráulicas, desagües pluviales e iluminación LED, entre otras intervenciones.
Es una obra largamente esperada por los residentes de la zona, de hecho tanto Claudio, de casi 50 años y dueño de un taller de motos en Seguí y Colón, se mostró entusiasmado. "Desde que soy chico que se escucha que se va a abrir Seguí. Ahora se abre y nos encontramos con esto. Tengo una casa muy modesta en el frente, pero adentro no me falta nada, no voy a apretujarme con una hija en un lugar más chico y menos allá en la fábrica, donde hay tiros toda la semana", señaló al referirse al predio abandonado ubicado solo a unas tres cuadras de su casa.
Los vecinos y vecinas recordaban muy bien ese acto. "Me acuerdo que Perotti dijo que la obra se trabajaba con todos juntos, provincia y municipio, y no decidirían las cosas en una oficina, sino delante nuestro", dijo una joven, y un hombre la interrumpió y agregó. "No parece que sea así, el jueves no vinieron a preguntarnos qué pensábamos sino a decirnos que a partir de febrero tenemos que empezar a ver alquileres".
Cuatro puntos cardinales
Quien se pare en la esquina de Korzack y Seguí, en Tablada, podrá divisar con apertura espacial los cuatro puntos cardinales y desde allí hacerse una idea de la obra de urbanización del barrio, con la apertura de calles que empezó y se proyecta.
Al comienzo de Seguí está la calle Grandoli y a la altura del 3500, el inmenso predio abandonado de la ex fábrica de corchos Rallo.
Si se sigue caminando por Seguí hacia el oeste, todavía en calles de tierra, se pasará frente a la Escuela Nro. 114 , donde está estacionado un patrullero para cuidar las maquinarias y herramientas de la obra. Y en unos pasos más se encontrará la calle Korzack (que alude al pediatra y pedagogo polaco de familia judía, defensor de las infancias y asesinado en un campo de exterminio alemán), una traza que aglutina casas muy modestas, a partir de las cuales y siempre hacia el oeste, se piensa que pasen las máquinas para dar paso al nuevo tramo de Seguí y se reubiquen en principio 14 familias.
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Seguí casi Grandoli, en la traza donde se proyecta la apertura de la avenida. Al fondo la ex fábrica de corchos donde prometen construir departamentos a 65 familias.
Foto: Marcelo Bustamante/La Capital
Son casas precarias, de madera y de lata, algunas de material, hasta de dos plantas.
Siguiendo por Seguí, tras dejar atrás una larga cuadra, se llega a Necochea, donde está avanzado el tramo de doble vía asfaltado hasta Colón. En esa zona hay veredas con casas de material con frentes pintados en colores vivos y hasta hay un altar.